≡ Menu




Descubre todo sobre el USS Indianápolis.

Ninguna persona sería capaz de imaginar el destino de esta nave al ser construida en 1930, en New Jersey.   El USS Indianápolis fue un crucero pesado de la clase Portland perteneciente a la Armada de los Estados Unidos, capaz de viajar a una velocidad de 32.5 nudos, armado con nueve cañones de 203 mm, ocho de 127 mm y ocho ametralladoras de 12,70 mm.

Uss Indianápolis

¿Qué pasó con el USS Indianápolis?

El número de tripulantes podía ir desde 629 personas (en tiempo de paz) hasta 1269 (en tiempo de guerra). Los marinos lo llamaban informalmente Indy. Su  fama se la debe al hecho de que fue el buque que transportó desde América continental hasta la isla de Tinián el material con el cual se construiría la primera bomba atómica, que sería lanzada luego contra la ciudad de Hiroshima.

USS-Indianapolis-1

Hasta la fecha, hay mucha información sobre todos los aspectos de la tragedia que envolvería a los tripulantes de esta embarcación, no obstante, quedan muchas dudas que se aspira ir aclarando en la medida que nos podamos adentrar en los intríngulis de la política, el estamento militar, los egos personales y hasta en el tema de la superstición. (Ver artículo: La Batalla de Eylau)

Misión del USS Indianápolis durante la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo ubicado en el Pacífico. Por estar destacado en maniobras, logró salvarse de la destrucción sufrida en el ataque a Pearl Harbor; donde la Armada Estadounidense perdió a manos de los japoneses, ocho acorazados, dos de los cuales fueron reflotados y cuatro reparados, debido a ello seis pudieron volver a entrar en servicio más tarde, durante el conflicto bélico. El ataque japonés también hundió o dañó tres cruceros, tres destructores, un buque escuela y un minador.

La Armada de los Estados Unidos tuvo una gran pérdida en este combate, no obstante el USS Indianápolis tendría otro destino.En años siguientes el USS Indianápolis participó en distintos asaltos en contra de los japoneses.

En 1945 fue utilizado en el desembarco de Iwo Jima; denominación que recibió uno de los combates más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial, librado en la isla con ese nombre. Entre los infantes de marina de los Estados Unidos y las fuerzas del ejército del Imperio del Japón de febrero a marzo de 1945, durante la Guerra del Pacífico.  Al término de los combates, los estadounidenses lograron conquistar la isla y apoderarse de sus estratégicos campos de aviación.

USS-Indianápolis-2

En este importante episodio de la Guerra, el USS Indianápolis  quedó gravemente averiado,  pero seguía estando operativo, así que también se le asignó para la misión del ataque a Okinawa, donde formaría parte de los nueve cruceros  de la Quinta Flota de los Estados Unidos, y participaría en una batalla que duró 82 días, donde el número de muertes entre civiles y militares ronda los docientos cincuenta mil. Tras sufrir los rigores de los ataques de los kamikazes japoneses, la embarcación sufrió severos daños por lo cual fue ordenada su reparación en San Francisco.

Una vez concluidas las reparaciones al barco, éste se encontraba listo para la siguiente misión. No obstante, algunos estudiosos del tema afirman que el USS Indianápolis fue seleccionado sólo por el hecho de encontrarse en California para ese momento; pues éste era parte de la 5ta  Flota de EEUU, y no era exactamente una de las naves más modernas, además, el crucero no tenía radar para detectar a los submarinos, pero el Alto Mando decidió que por estar el buque más cercano a Alamogordo, (Nuevo México) donde las pruebas nucleares del Proyecto Manhattan habían terminado,  se designara inmediatamente para llevar el material nuclear.

Es así como el mismo 16 de julio de 1945, el crucero fue rodeado por agentes y científicos miembros del Proyecto Manhathan, funcionarios de la policía militar, para seguidamente introducir misteriosos contenedores de plomo resguardados en cajas de madera para apilarlos en el hangar del buque. Se ubicaron guardias en las entradas del hangar con instrucciones expresas de disparar a matar a cualquiera que  se le ocurriera entrar al depósito sin autorización. Los tripulantes, incluyendo al Contralmirante Charles Buther Mcvay III, desconocían que la carga súper secreta consistía en uranio-2035 y otros componentes, y que estaba vinculada al proyecto Manhattan.

USS-Indianápolis-3

McVay intentó indagar muy discretamente sobre el contenido del envío con uno de los agentes, James Nolan, sugiriendo que podía ser  de naturaleza bacteriológica, pero como única respuesta obtuvo un frío no de parte del agente. Tanto McVay como los tripulantes desconocían que con el misterioso cargamento transportado se armarían las bombas atómicas que el 6 y 9 de agosto de ese año serían lanzadas sobre blancos seleccionados en Japón.

Los disparadores y otros elementos se transportarían por aire. El contralmirante McVay  fue citado a la comandancia para ser instruido por el Alto Mando. Órdenes que serían tan escuetas como las explicaciones acerca del cargamento.

El Capitán de la nave junto con su tripulación cumplieron la misión en tiempo récord, el USS Indianápolis  se quedó cerca de Guam, pero como su misión era secreta, la Marina no estaba informada de su posición. Recibieron nuevas instrucciones de ir a Filipinas, pero como Japón ya estaba prácticamente encerrado en su isla, no se le puso escolta. Sólo se le sugirió viajar en zig zag antisubmarino, todos desconocían la magnitud de la tragedia que les aguardaba.

La tragedia del USS Indianápolis

El USS Indianápolis, cumplió su encargo a cabalidad, el crucero navegó a 5300 millas, rompiendo así un récord de velocidad para este tipo de navío y en sólo diez días entregó el cargamento. El 26 de Julio de 1945 llegó a Tinián (una de las principales islas de la Mancomunidad de las Islas Marianas) para desembarcar la desconocida pero mortífera carga.

USS-Indianápolis-4

En vista de lo secreta de esta misión, el Alto Mando Militar no informó a través de los canales regulares la presencia del crucero en el área de Guam, sentenciando así el principio del fin.

Para el 29 de Julio, sobre las 23:00 el  USS  Indianápolis  fue detectado por un submarino japonés, el I-58, comandado por Mochitsura Hashimoto, que disparó 6 torpedos contra el barco, dos de los cuales dieron en el blanco, uno en la proa y otro, que destruyó  la sala de máquinas. La embarcación se quedó sin energía, imposibilitando que la tripulación pudiese pedir ayuda por radio, y empezó a inclinarse a estribor, tumbándose e iniciando el inminente hundimiento en tan sólo doce minutos.

USS-Indianápolis-4

Los daños sufridos por la buque  provocaron que la mitad de los botes salvavidas, los del lado de estribor, quedaran completamente inutilizados. Aún así, el Contralmirante McVain había entrenado muy bien  a sus hombres en caso de hundimiento y 880 de 1196 tripulantes pudieron abandonar el barco con vida.

No obstante, a la deriva, sin radio y sin que la Marina supiera exactamente dónde se encontraban, su situación era muy complicada. Realmente el Alto Mando, estaba muy  ocupado con el ataque a Japón, y  se habían  desentendido absolutamente de ellos, por eso  nadie se alertó ni los extrañó, cuando el día 31 el Indianápolis no llegó a  atracar en Manila como estaba previsto.

Uno de los graves problemas fue  que no había balsas salvavidas para todos los sobrevivientes, y algunos solo tenían chalecos y flotaban en el mar. Empezaron a tener que lidiar con la sed, el hambre y las insolaciones, incluso hubo ataques y muertes entre los tripulantes por las alucinaciones producto de tomar agua salada. Pero su imaginación no daba para prever lo que estaba por venir.

USS-Indianápolis-5El Comandante Japonés Hashimoto, transmitió por radio un mensaje en clave que indicaba que dieron en el blanco y provocaron el hundimiento de un crucero pesado enemigo entre Guam y Leyte. La comandancia de la VI Flota del Japón tampoco prestó mayor atención al mensaje; éste también fue escuchado por los estadounidenses y no dieron crédito, ya que al igual que lo desestimó el Alto Mando japonés, no se estaba informado de ningún crucero en esa área.

Una vez que los más de ochocientos sobrevivientes se encontraban en el agua, comenzó  para ellos una de las más trágicas historias de naufragio. En la mañana del 31 de julio aparecieron los primeros tiburones (expertos creen que se trataba de tiburones oceánicos de puntas blancas)​ , atraídos por la sangre en el agua dejada por los heridos.

Durante cinco largos y desesperados  días, los hombres se mantuvieron a flote, en grupos separados, algunos utilizaron sólo salvavidas individuales y otros balsas de goma que pudieron rescatar del naufragio. Los sobrevivientes luchaban contra el  hambre, la sed, la insolación, las heridas y, sobre todo, al ataque de los tiburones. Muchos también perecieron asesinados, víctimas de las alucinaciones que el consumo de agua salada provocó en sus compañeros. Los tiburones hicieron el resto.

USS-Indianápolis-6El destino de más de 800 hombres que conformaron la tripulación de USS Indianápolis fue convertirse, literalmente, en comida para tiburones. Los escualos atacaron implacablemente y las aguas se tiñeron de rojo. No había forma de escapar a semejante tragedia, los sobrevivientes a este hecho aseguran, que jamás  podrán olvidar a sus compañeros intentando trepar a los botes de hule , pero en su desesperación, lo único que conseguían era voltearlos , y condenarse a una muerte segura. (ver artículo: Sir John Moore)

Historias de Valor y Honor

Luego de  varios días de tragedia, y cuando ya los  supervivientes estaban en estado de total abandono,  fueron vistos accidentalmente el día 02 de Agosto por  un avión pilotado por Wilbur Gwin y Warren Colwell. Los militares fueron sorprendidos al toparse con las escenas de semejante desastre, y conscientes de que no podrían amerizar, se limitaron a lanzar algunos víveres a los náufragos y una lancha de caucho para luego dar vuelta y apresurarse a informar a las autoridades más cercanas de lo ocurrido.

Seguidamente, y con muchas horas de retraso, que se hicieron interminables para los náufragos , llegó a la zona el hidroavión del teniente Adrian Marks, quien comunicó a un destructor cercano lo sucedido. Sin embargo y a pesar de ir contra de las órdenes de regresar a la base, Marks al ver a los hombres asediados por los tiburones decidió amerizar y subir a su nave a todos los que pudieron asirse hasta de las alas del pequeño «barco con alas» (Causando inclusive la destrucción del mismo) pero salvando la vida de más de cincuenta y seis marinos.

USS-Indianapolis-7

A partir de ese momento el rescate fue sumamente rápido. Se organizó una gigantesca operación de ayuda  en la que participaron cinco navíos. Pero ya era demasiado tarde para muchos. Cuando al fin llegaron, solo pudieron rescatar a 316 marineros. Es decir, un terrible saldo  que dejaba ver que el 75% de la tripulación había perecido en la tragedia marítima más grande que recuerda el pueblo estadounidense.

Por alguna razón inexplicable, en momentos tan terribles como estos surgen acciones de hombres, que definitivamente deben enmarcarse como historias de Valor y Honor, tal fue el caso del piloto Adrian Marks, quien por sus acciones se ganó un lugar importante en la Historia.

USS-Indianapolis-8

El segundo en llegar al rescate fue el destructor  USS  Cecil Doyle, primer buque que, ya bien entrada la noche, arribó a la espantosa escena. La cual parecía propia de una película de terror. Se contaron 316 sobrevivientes en total, entre ellos el contralmirante Charles Buther McVay.

El Capitán del USS Indianápolis

USS-Indianapolis-9Charles Buther McVay III, nació en Ephrata (Pensilvania) en 1898. Descendiente de una familia con tradiciones navales, donde el padre había participado valerosamente en la Primera Guerra Mundial.

McVay se Tituló en la Academia Naval de Annapolis, Maryland en Noviembre de 1920, obteniendo excelentes calificaciones y desempeñando una carrera ejemplar.

Este hombre protagonizaría una historia difícil de calificar. Para algunos fue el chivo expiatorio que utilizaron las autoridades militares, para exponer ante la opinión pública a un culpable, por la tragedia del Indianapolis.

Fue así como una vez recuperado de sus heridas, se le  juzgó por cometer, aparentemente varios errores, que según los Altos Mandos, pudieron costar la vida de sus marineros y la pérdida del buque de la armada. El primero de ellos fue, no haber navegado en zig-zag durante la noche, como se le había ordenado.

Durante el   juicio se escuchó la declaración de Hashimoto quien aseguró que, navegara como hubiese navegado el navío, él igualmente lo hubiese destruido.

El capitán Mcvay también fue demandado por no organizar correctamente la evacuación del barco. Acusación que se pudo contrarrestar comprobando que el hundimiento había sido tan rápido, que era imposible haberlo realizado de manera adecuada.   Al final, McVay fue readmitido en el servicio.

USS-Indianapolis-10

El veredicto del juicio fue culpable y se le degradó a Capitán y fue  enviado a un puesto administrativo en la Marina.  Como resultado de haber sido  sometido a las acusaciones y al descrédito, Macvay sucumbió ante una profunda depresión que lo llevaría al suicidio en 1968, disparándose en la cabeza.

Este hombre hizo una carrera impecable, pero al final de ella, fue víctima de los burócratas y pagó con su vida el silencio de los verdaderos responsables en una cadena de errores que provocaron la tragedia del USS Indianapolis.

Finalmente y haciendo prevalecer la justicia ,McVay fue exonerado de culpas y rehabilitado por el Presidente Bill Clinton, luego de un arduo trabajo realizado por ex-marinos del USS Indianapolis, amigos, familiares y simpatizantes, incluido al capitán enemigo Hashimoto. En 2001, la Armada rectificó su error limpiando su Historial y reivindicándolo ante la Historia..

A pesar de que el Contralmirante Charles Buther Mcvay no vivió para presenciar su desagravio, esta acción quedará escrita en las páginas más oscuras de la historia de la armada de los Estados Unidos.

USS-Indianapolis-11

Hablan los sobrevivientes

Resulta sumamente interesante indagar en el hecho de que a una de las más grandes tragedias para la Naval de Estados Unidos, le hayan sobrevivido hombres como Adolfo «Harpo» Celaya.  De ascendencia Mexicana y para el momento en el cual le tocó vivir el horror de casi ser devorado por los tiburones más feroces, sólo contaba con 18 años de edad.

Celaya asegura que en el barco iban cuatro mexicanos y que sólo él sobrevivió. Recuerda que podía escuchar a los tiburones acercándose y que él sólo se aferraba con las pocas fuerzas que le quedaban a un bote inflable.

Cuando hallaron los restos del USS Indianapolis, alcanzó a comentar en tono de broma que en su casillero guardaba 45 dólares y que si sería posible aún recuperarlos. Ya más con un tono de seriedad y tal vez un poco de nostalgia afirma que ahora podrá cerrar un capítulo importante de su vida. Y que sólo pedía que se considerara el aporte de la comunidad mexicana al acontecer diario en los Estados Unidos.

USS-Indianapolis-12

Victor Buckett fue uno de los últimos sobrevivientes, falleció a los 93 años. Era un hombre alegre y divertido, tal vez esas cualidades lo ayudaron a sobre llevar los años que siguieron a la tragedia. Oriundo de Mamaroneck, Nueva York.  Al concluir sus estudios de Secundaria se alistó inmediatamente  en la Fuerza Naval.

Se encargó de los libros de registros en la embarcación. Y sus experiencias a bordo del USS Indianapolis las llevó a lo largo de diferentes Estados, donde protagonizó conferencias para narrar las terribles escenas de aquella fatídica fecha, todo con la intención de abogar para que nunca más se repitan los errores que la ocasionaron.

Hubo otros diecinueve sobrevivientes, entre ellos estuvieron Edgar Harrel y Tim Frakes…

Destino final del buque

Tras décadas de búsquedas infructuosas, se han hallado los restos del crucero  U.S.S. Indianapolis en el lecho del mar de Filipinas, el 19 de agosto de 2017.

El descubrimiento fue un aporte  de un equipo de investigadores civiles, liderados  por el co-fundador de Microsoft Paul Allen.  Este importante empresario, quizás por ser hijo de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, decidió financiar y dirigir la búsqueda. Es así como después de un arduo trabajo y una cuantiosa  inversión de dinero su buque de investigación, Petrel , localizó los restos de la embarcación hundida a 6.000 metros por debajo de la superficie del Pacífico, según anunció su equipo el sábado 19 de agosto.

El staff de Allen utilizó los datos históricos descubiertos en años anteriores, como el registro de la nave que mencionó el último avistamiento del USS Indianapolis recopilado por el historiador naval Richard Hulver, aunado a la tecnología ROV, para buscar los restos del barco dentro de un área de más de 1.500 kilómetros cuadrados de mar abierto.

USS-Indianapolis-13A raíz de obtener finalmente resultados en tantos años de búsqueda se origina una reflexión acerca de que si en su momento se le dio el mejor tratamiento a lo que sucedió, no obstante, lo recomendable a la fecha de hoy pareciera ser pasar la página, dejar cerrar al fin las viejas heridas y mantener en secreto la ubicación exacta del USS Indianapolis para convertir el naufragio en una tumba de guerra. (Ver artículo: Maria I de Portugal)

Curiosidades alrededor del USS Indianápolis

Entre las curiosidades que podemos obtener de este tema, están las siguientes y son muy interesantes:

Fue seleccionado como Barco de Estado por el Presidente Roosevelt

Una vez  dado de alta en la Armada el 15 de noviembre de 1932 en el astillero de Filadelfia, el USS Indianapolis fue asignado al capitán John M. Smeallie. Los primeros  viajes de esta embarcación se desarrollaron por la bahía de Guantánamo, el canal de Panamá y Chile. Al culminar  un período de reparaciones, este emblemático barco tuvo el honor de recoger al presidente  Franklin D. Roosevelt de su casa de verano en Campobello Island (cerca de Maine) el 1 de julio de 1933.

Esa sería la   primera de una larga lista de visitas de dignatarios, pues también pisaron su cubierta algunos políticos de soberana importancia como el Secretario de Marina, Claude A. Swanson, quien se embarcó en este navío el 6 de septiembre de 1933 para llevar a cabo una inspección de las bases estadounidenses en el Pacífico.

A partir del 1 de Noviembre, el USS Indianapolis se ganó un galón más al convertirse en el buque insignia de la fuerza de exploración de la Armada de los Estados Unidos. Ya había saltado a la fama, y esta le volvió a ser reconocida en mayo de 1934 cuando, de nuevo, Roosevelt se embarcó en él junto a otros tantos funcionarios con el objetivo de revisar la flota norteamericana.

USS-Indianapolis-15

Transcurrieron dos años para que  el trigésimo segundo presidente nuevamente se subiera  a este navío, aunque en este caso, para ser trasladado hasta América del Sur. En un viaje histórico que incluyó una gira por Buenos Aires, Trinidad y Montevideo. Al final, y como todo el mundo sabía que sucedería, el líder terminó seleccionando al USS Indianapolis como su nave de Estado y, siempre que podía, la elegía para que le llevara de un lado a otro.

Esta embarcación fue presentada por el Presidente Roosevelt como símbolo de la emprendedora y pujante América que estaba en desarrollo. En su cubierta se recibieron líderes y la realeza de todo el mundo como invitados, en sus mejores tiempos esta nave sólo presenció recepciones glamorosas, nadie se hubiese atrevido a pensar que esa realidad cambiaría de manera tan abrupta en los siguientes años.

La maldición del USS Indianápolis

Sobre la tragedia que le tocó vivir a la tripulación del Indianapolis se han tejido variedad de causas, una de ellas le agrega un manto de superstición. Es así como en julio de 1945 con una  Alemania ya rendida después de el suicidio de Hitler y los rusos caminando por las ruinas de Berlín. Japón, es acosado por las bombas y las derrotas consecutivas, está de rodillas pero se niega a claudicar, aunque todo el mundo sabe que el final de la guerra en el Pacífico es cuestión de tiempo. Parecía que faltaba el tiro de gracia para lograr la rendición absoluta de Japón y allí entra en escena el USS Indianapolis.

USS-Indianapolis-16

Inexplicablemente y a pesar de ser uno de los barcos más grandes de la armada de los Estados Unidos, es seleccionado para trasladar la mortífera carga que acabaría con millones de vidas y definiría la caída del gigante japonés.

En sus bodegas acomodaron, sin informar ni siquiera al Capitán del barco Charles Buther, las partes más grandes y el material fusionable de Little Boy y Fat Man las dos primeras bombas atómicas que conocería el mundo. Y sin saberlo, también la tripulación sería víctima de la maldición de haber contribuído aunque sin estar conscientes de ello, a tantas muertes de otros inocentes.

Los terribles resultados de esa misión atormentarían hasta su muerte a todos los involucrados, desde los Altos Mandos Militares que sabían que por lo menos cuatro submarinos enemigos se encontraban por la zona y que además el Indianapolis no contaba con radares para detectarlos, hasta los tripulantes que lograron sobrevivir a aquella aterradora tragedia.

El USS Indianapolis en Hollywood

Muy pocas personas sabían que los acontecimientos del USS Indianapolis se plasmaron en la pantalla grande, por cuanto el director de la película Tiburón, (1975)  Steven Spielberg incluyó en las escenas un episodio de uno de los sobrevivientes de la tragedia.

Es así como el personaje  Quint, el cazador de tiburones, les narra en medio de la noche a sus compañeros de odisea, los terribles momentos que vivió cuando fue casi tragado por tiburones, aquella noche fatal donde de repente un viaje tranquilo se convirtió en un festín para más de 400 escualos que devoraron despiadadamente a los indefensos marinos que habían sobrevivido al hundimiento del barco. (Ver artículo: Horatio Nelson)

Definitivamente quedará escrito en la historia el nombre de este crucero USS Indianapolis, el cual con sus 190 metros de eslora y 10.000 toneladas de la más moderna tecnología para la época, le tocaría presenciar desde los momentos más alegres, fastuosos y glamorosos de la vida de los Estados Unidos hasta las más sangrientas batallas, donde miles de hombres perderían la vida en una Guerra donde no hubo ganadores.
La humanidad perdió no solamente en lo económico sino en lo moral. Familias que quedaron disueltas, heridas que nunca sanarán en los protagonistas, especialmente en los que vieron como el mar se teñía de rojo, con la sangre de cientos de compañeros que fueron desmembrados por los tiburones en un festín que duró cinco interminables días. Los gritos de dolor y terror nunca pudieron ser callados en las mentes de los que sin saber cómo ni por qué sobrevivieron.

Dejar Comentario