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El Tratado de Versalles selló la culminación en 1919 de la Primera Guerra Mundial, pero también al señalar como la responsable por todas las desgracias, consecuencia del conflicto bélico en Alemania, dejó la puerta abierta para lo que sería la principal causa de la Segunda Guerra Mundial. Acontecimiento histórico que revelaría al mundo la personalidad de un hombre determinado a hacer justicia Simon Wiesenthal.

Simon Wiesenthal

El surgimiento de Simon Wiesenthal 

Es así como el 01 de Septiembre de 1939, cuando las tropas de Hitler invaden Polonia, obtienen como respuesta inmediata de los Aliados: Gran Bretaña, Francia y otros países, la Declaratoria de Guerra a Alemania. Iniciándose así, el mayor conflicto bélico que ha sufrido la historia de la humanidad, y donde el pueblo Judío llegó casi al exterminio. (ver articulo: Conquista de Inglaterra)

Como consecuencia de la tragedia sufrida por su pueblo, y él mismo, que  experimentó en carne propia los abusos de los nazis, se levantaría  Simon Wiesenthal para erigirse como la voz y el dedo acusador que se encargaría de perseguir y hacer pagar por sus crímenes, a todos los nazis que participaron como brazo ejecutor de tal exterminio.

Más adelante tendremos la oportunidad de conocer más sobre la vida de este hombre, dedicado exclusivamente a mover al mundo en la búsqueda de los nazis que permanecían impunes en los más remotos lugares.

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¿Quieres conocer el origen del odio de Hitler hacia los Judíos?

La ideología Nazi, diseminada por Adolf  Hitler tuvo un marcado antisemitismo desde sus orígenes, a pesar de que tal odio no es un invento del Führer, bajo su mando se exacerba y se lleva a los niveles más ruines e inimaginables.

No obstante, es preciso destacar, que los judíos, desde tiempos remotos fueron víctimas de segregación y asedio. En muchas oportunidades por causas de índole religiosas. Los cristianos vieron la fe judía como un alejamiento y un extravío que debía combatirse  con mano férrea. Los judíos fueron, en algunos casos, hasta  obligados a convertirse a la fe cristiana o se les prohibía, inclusive, ejercer ciertas profesiones.

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En el siglo XIX, la religión desempeñó un papel menos importante. Y en su lugar , surgieron ideas acerca de las diferencias entre las razas y los pueblos. Este fue el punto de partida para que cobrara importancia la tesis de que los judíos pertenecían a otro pueblo distinto, que por ejemplo, los alemanes. Incluso si los judíos aceptaban la fe cristiana, continuaban siendo «diferentes» debido a su línea de sangre.

Investigadores en el tema han coincidido en que el origen del odio de Hitler contra los judíos  es desconocido. En su libro Mein Kampf (Mi Lucha) publicado en 1925, él describe el antisemitismo como el resultado de una larga lucha personal. Y afirma que comienza en el período en el cual él vive y trabaja como pintor en Viena (1908 – 1913), es allí donde se hace consciente de su aversión a todo judío.

Comenta entre sus líneas, que cuando veía a los judíos en las calles de la ciudad, se preguntaba si aquellos eran Alemanes. Inclusive iba más allá, cuando afirmaba que en el mundo existían dos males gemelos, uno era el comunismo, y el otro el judaísmo. Y manifestó abiertamente que su propósito era erradicarlos a ambos de la tierra.

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Es de hacer notar entonces, que a pesar de  que sí se ha podido establecer que Hitler desde muy joven ha tenido contacto con ideas antisemitas; se desconoce hasta qué punto ha compartido estas ideas. Se dice que durante su período en Viena, ya tenía todos los prejuicios contra los judíos, no obstante, también se conoce que uno de los clientes más leales de sus pinturas en Viena era un judío, llamado Samuel Morgenstern.

Lo que si se puede corroborar es que hubo dos políticos austriacos que ejercieron una influencia significativa en las ideas de Adolf Hitler. Uno se llamó, Georg Ritter Von Schonerer (1842-1921), quien era un fanático nacionalista alemán. Y creía que las regiones de habla alemana austro-húngara debían adherirse al imperio alemán. Esto debido a que los Judíos no podían ser considerados como verdaderos alemanes.

Del segundo, el alcalde de Viena Karl Lueger (1844 1910), Hitler aprendió como el antisemitismo y las reformas sociales podrían ser exitosas. En Mein Kampf (Mi Lucha) Hitler señala a Lueger como «el alcalde alemán más grande de todos los tiempos». Cuando Hitler llega al poder en 1933, pondrá en  práctica ideas similares a las emitidas por Karl.

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Verdades y Mentiras acerca del odio de Hitler

En conclusión, existen muchas teorías sobre el origen del odio del Fuhrer hacia los Judíos, que van desde  señalar que tal vez se avergonzaría  en parte de su propia ascendencia judía, hasta otras más fantasiosas como la que tal odio sería causado  por el padecimiento de Hitler por una enfermedad venérea, contagiada posiblemente por una prostituta judía. De ninguna de ellas existen pruebas.

De lo que sí hay certeza es que la derrota de Alemania fue para muchos alemanes, y también para el Líder, difícil de aceptar. En círculos conservadores nacionalistas y de derecha aparece una teoría llamada «la puñalada en la espalda», según este mito inventado, Alemania no habría perdido la guerra en el campo de batalla, sino en su propio terreno, por traición.

Los judíos, socialdemócratas y comunistas serían los responsables de dicha derrota.

El ensañamiento de los nazis

Para entender perfectamente la obstinación, y acompañar  la lucha incansable de Simon Wiesenthal  por hacer justicia a su pueblo, hay que adentrarse en los desmanes y atrocidades que causaron los nazis a esta parte de la población mundial.

El Mundo conocerá como el Holocausto, al genocidio étnico, político y religioso que se llevó a cabo en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, bajo el dominio de la Alemania Nazi. El asesinato de millones de Judíos tuvo lugar a lo largo de toda Europa, ante la mirada algunas veces incrédula y otras displicente de la población en general.

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Algunos estudiosos del tema coinciden en señalar, que la decisión nazi de llevar a la práctica el genocidio fue tomada entre finales del verano y principios del otoño de 1941 y el plan de exterminio alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942.

Cuando las víctimas eran transportadas comúnmente en trenes de carga, los cuales eran  conducidos a campos de matanza donde, en caso de que sobrevivieran al viaje,  la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las temidas  cámaras de gas.​ A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler. (Ver artículo: Arthur Wellesley)

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Sin embargo queda muy claro, que  fue la repetida retórica antisemita  pregonada por Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las masacres, que además contaron con su total aprobación.​ De esta forma, entre 1941 y 1945, la población Judía de Europa fue perseguida y asesinada como parte de un macabro plan, en el mayor genocidio del siglo XX.

Biografía de Simon Wiesenthal

No obstante, los autores de tales desmanes, no contarían con que un sobreviviente de tan oscuros momentos de la humanidad, alzaría su voz y se convertiría en su mayor pesadilla, nos referimos a Simón Wiesenthal.

Nació en 1908 en una familia judía en Buczacz, Polonia. Se Tituló como Arquitecto en la Universidad Técnica de Praga en 1932, por cuanto debido a sus orígenes étnicos y religiosos, fue rechazada su admisión en la Universidad Politécnica de Lvov (Leópolis). En 1936 contrajo matrimonio con Cyla Müeller. Quien al momento de iniciarse la persecución corrió con mayor suerte que Wiesenthal, y pudo esconder su origen judío a los Alemanes,  utilizando  falsos papeles que le fueron suministrados por la Resistencia Polaca, a cambio de diagramas de las intersecciones de la vía férrea que dibujó su marido; así pudo librarse de que la llevaran junto a su esposo a los campos de concentración.

En el momento que inicia la Segunda Guerra Mundial y Polonia es ocupada por la Unión Soviética, comenzará su pesadilla, cuando tuvo que sufrir porque  su padrastro y su hermanastro  fueron asesinados en circunstancias no esclarecidas, y las autoridades lo conminaron para que cerrara su firma y comenzara a trabajar para el Estado.

Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941, Simon Wiesenthal y su familia fueron arrestados en Checoslovaquia.  Fue internado en cinco campos de concentración durante más de cuatro años. Los horrores vividos en esos días de encierro lo llevaron a  intentar suicidarse cortándose las venas de las muñecas.

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Wiesenthal aprovechó cada oportunidad durante su cautiverio, para  conseguir los nombres de los soldados alemanes que conoció durante su reclusión y una vez liberado, se dedicó exclusivamente a buscarlos y acusarlos públicamente de criminales de guerra nazis.

En 1945 fue puesto en libertad  del campo de concentración de Mauthaunsen por los estadounidenses. Cuando el genocidio nazi terminó, en 1945, todo el mundo volvió a su casa para tratar de olvidar. Pero él no , tenía una tarea que nadie más hubiese querido realizar. Cuando los aliados se interesaban sobre todo en la Guerra Fría. (Ver artículo: Guerra de la Vendee)

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Este hombre dedicaría su vida a perseguir nazis, lo que le ganó el  seudónimo del  caza-nazis, falleció mientras dormía, en Viena el 20 de Septiembre de 2005, y fue su voluntad que sus restos reposaran en Israel.

Un poco de Justicia ante tanta barbarie

Simón Wiesenthal comienza su tarea afirmando al mundo lo siguiente:

«Cuando la historia mire al pasado, quiero que la gente sepa que los nazis, que mataron a millones de personas no salieron impunes.»

Este sobreviviente del Holocausto dedicó su vida a crear conciencia en el público de la obligatoriedad de perseguir, enjuiciar y encarcelar a los nazis que cometieron crímenes en contra de la  humanidad y que hasta el momento habían podido evadir a la justicia.

En este sentido, en 1947, una vez que recuperó su salud y sanaron sus heridas físicas y emocionales,  él y treinta voluntarios más fundaron el Centro de Documentación Judía en Linsz, Austria, con el objeto de recabar información para futuros procesos de enjuiciamiento a nazis.

No obstante, los Estados Unidos y la Unión Soviética habían perdido ya el  interés en promover procesos contra crímenes de guerra por lo cual el grupo se separó.

Sin dejarse amilanar por las circunstancias, Wiesenthal continuó reuniendo información en su tiempo libre mientras se desempeñaba como voluntario para ayudar a los afectados por la Segunda Guerra.

Trabajó para la Sección de  Crímenes de Guerra del Ejército de los Estados Unidos y en 1947 abrió el Centro de Documentación Histórica Judía en Austria.

Durante muchos años, Wiesenthal coaccionó a los gobiernos occidentales para que localizaran y enjuiciaran a los criminales nazis que se encontraban impunes, y también entregó datos relevantes que en ocasiones desencadenaron en extradiciones.

Simón Wiesenthal facilitó indicadores y pruebas  a los investigadores de crímenes de guerra, para que encontraran a Adolf Eichmann, quien fungió como administrador de la “solución final”; Franz Stangl, comandante de los campos de exterminio de Sobibor y Treblinka; y Karl Silberbauer, el agente de la Gestapo que dirigió el arresto de Ana Frank y su familia. (Ver artículo: www.batallashistoricas.com Simon Wiesenthal)

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Por si fuera poco,  también aportó información valiosa que  permitió descubrir que la ex guardia de un campo de concentración Hermine Braunsteiner Ryan vivía en Nueva York haciéndose  pasar por una inofensiva ama de casa. Había contraído matrimonio con un Estadounidense y logró obtener la Ciudadanía, pero esto no impedimento para que Wiesenthal, la ubicara y lograra que ella se convirtiera en la primera extraditada desde los Estados Unidos hacia Alemania, con el objeto de pagar por sus crímenes.

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La tenacidad de Simon Wiesenthal y su incansable pasión por seguir las pistas a los perpetradores, constituyeron una fuente de inspiración para los sobrevivientes del Holocausto y de otros genocidios para creer que la justicia puede prevalecer y prevalecerá, a pesar de los rigores del tiempo.

La contribución de Simon Wiesenthal 

A mediados de 1960, el comandante del campo de exterminio de Sobibor, Franz Paul Stangl, se encontraba viviendo en Brasil, haciéndose pasar por un sencillo trabajador de la fábrica Volkswaguen ubicada en Sao Paulo.

Stangl, pretendía así burlar la justicia que tenía pruebas de que bajo su mando, se había industrializado eficazmente la matanza masiva a razón de 3000 prisioneros en dos horas; esto con la finalidad de descongestionar el campo de exterminio de Treblinka que en aquel momento se encontraba repleto de prisioneros y con una desordenada administración. Allí Stangl demostró nuevamente que el modelo ya probado en Sobibor funcionaba.simon-wiesenthal-12

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Stangl supervisó directamente la muerte de al menos un millón de personas entre estos dos campos y por su eficacia, se le concedió la condecoración de la cruz de hierro en su primera clase. Después del cierre de Treblinka, por falta de prisioneros, fue enviado a la lucha  en Trieste, ​ junto al personal restante de la operación Reinhard, bajo el comando del General de las SS, Odilo Globocnik, supervisando la muerte de judíos capturados en el área de San Saba, Italia.

Hacia el final de la guerra regresó a Viena, donde sirvió en la llamada Fortaleza Alpina. En 1948 logró escapar del campo de prisioneros de guerra de Gleisenbach, dirigiéndose a Siria y luego a Brasil a través de Italia, para lo cual contó con la ayuda de algunos colaboradores.

Una vez en suelo Brasileño en 1951, trató de convertirse  en Ciudadano ejemplar, pero gracias al trabajo incansable de el caza-nazis Simón Wiesenthal, fue descubierto. Su paradero fue notificado a las autoridades de Alemania Occidental y ejerció toda la presión necesaria para que Stangl fuera juzgado. El 28 de Febrero de 1967 fue detenido por la Policía Brasileña y extraditado el 23 de junio de ese mismo año, para ser juzgado por crímenes contra la humanidad.

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Franz Stangl se enfrentaba así, a la acusación por el cruel  asesinato directo de 400.000 judíos, oriundos de diferentes regiones, además de gitanos y otros grupos.

Aunado a estos terribles  crímenes, también fue acusado de haber colaborado en el asesinato de 700.000 personas; entre abril de 1942 y agosto de 1943. Después del juicio fue encontrado culpable. El 22 de diciembre de 1970 el Tribunal de Düsseldorf  lo sentenció a cadena perpetua.

Al escuchar la condena, Stangl expresó: «Mi culpa es que todavía estoy aquí. Esa es mi culpa».​

Stangl murió de un ataque al corazón en prisión el 28 de Junio de 1971.

Continuando con su intensa cacería, el centro de investigaciones Wiesenthal fija su atención en otro de los colaboradores del imperio de la muerte comandado por Hitler, esta vez, el nombre es Karl Silberbauer.

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Muy a pesar de su historial nazi, Josep Karl Silberbauer, miembro de las SS, tal como se le llamó a los escuadrones de la muerte de Hitler, pudo trabajar para los servicios secretos de la República Federal de Alemania después de la II Guerra Mundial.

Se dice que no fue el único. De acuerdo con la información revelada por la revista Alemana Focus, hubo por lo menos docientos responsables de crímenes contra la humanidad durante el Holocausto, que luego se convertirían en espías en Alemania Occidental durante la Guerra Fría. No obstante, el caso de Karl Silberbauer, es significativo porque en su reporte se incluye un dato interesante relacionado con la familia de una adolescente judía que se hizo famosa por las historias que escribió en su diario.

Silberbauer reconoció que él fue el encargado de apresar en Amsterdam a la familia de Ana Frank. Esto ocurrió en 1944, cuando los miembros de la familia Frank acompañados por cuatro amigos, se ocultaron de la persecución nazi durante dos años en una casa que el padre había acondicionado para tales fines., pero finalmente se informó que perecieron en Auschwitz y Bergen-Belsen. De esa tragedia familiar solo sobreviviría Otto, el padre.

Aunque la identidad de Silberbauer era conocida, los detalles de su vida posterior a la II Guerra Mundial estaban por esclarecerse. Se supo, que trabajó como policía en su Austria natal sin levantar sospechas. Luego su pista se perdió y parecía que llevaba una vida ordinaria; a fin de pasar desapercibido. Sin embargo, la publicación alemana, que ha consultado archivos en Estados Unidos, recuerda que  fue localizado en 1963 por Simon Wiesenthal, el judío superviviente del exterminio de Hitler, que decidió especializarse en perseguir nazis.

Una vez culminada la guerra, Silberbauer pretendió continuar con su vida normal, no obstante, al sufrir un grave accidente en motocicleta en los Países Bajos fue internado en el Hospital de Amsterdam hasta febrero de 1945, cuando volvió a Viena; donde cumplió catorce meses de prisión por sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial. En 1954, dos años después de la publicación de la edición inglesa del diario de Anne Frank, se le rehabilitó como miembro de la policía vienesa.

En 1958 Simon Wiesenthal comienza la búsqueda del hombre que arrestó a Ana Frank y su familia. El nombre de Silberbauer, había aparecido en 1948 durante la investigación que pretendía descubrir quién había sido su delator. Dos de los hombres que habían llevado a cabo la detención habían sido identificados por Johannes Kleiman, Victor Kugler y Miep Gies. Estos declararon no recordar más que el nombre de su oficial superior, Karl Silberbauer.

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¿Quiénes fueron los autores de la tragedia de la familia de Ana Frank?

En vista de estos importantes indicios, Wiesenthal solicitó la ayuda del padre de Ana, Otto Frank, para dar con el paradero de Silberbauer, no obstante, éste se negó a  colaborar; esgrimiendo como causa que Karl era sólo el delator  y que el verdadero responsable de las muertes era el oficial que efectuó el arresto.

Esta decisión de Otto , no logró frenar la determinación de Simon Wiesenthal para dar con el paradero de los culpables de la tragedia de la familia Frank. Motivado por los horrores que vivieron especialmente las niñas integrantes de la familia, continuó la búsqueda y a lo largo de dos años fue descartando uno por uno, de una lista de austriacos que tenían el mismo nombre. Hasta que su empeño rindió frutos y finalmente lo ubicó en Viena en octubre de 1963. Logró que Karl Silberbauer fuese relevado de su cargo de policía mientras era objeto de una investigación por los crímenes cometidos durante la guerra.

Seguidamente intervienen los medios neerlandeses quienes al conocer de su paradero deciden entrevistarlo. Y es allí cuando él admite públicamente que participó en el arresto de Ana Frank. Acto seguido se reanudan las experticias para localizarlo y enjuiciarlo.

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Aunque sus recuerdos de la detención eran claros, Silberbauer no pudo identificar quién había sido la fuente de la denuncia. Sus superiores sólo le habían informado que se trataba de una ‘fuente fiable’, y Julius Dettmann, que era quien había recibido la pista, se había suicidado tras la guerra. Por lo tanto,  no pudo aportar información adicional alguna, que permitiese una investigación.

Dada la inexistencia de pruebas de conducta criminal y gracias también al aporte de Otto Frank, quien afirmó que el trato que recibieron de Silberbauer durante la detención había sido correcto y carente de crueldad, se abandonaron las pesquisas judiciales. Se anuló la suspensión y pudo volver a su cargo, aunque solamente en la sección de Ficheros criminales ordenando y archivando fotografías de delincuentes, y ya no se le permitió nunca más portar armas nuevamente, ni prestar servicio en ninguna de las investigaciones.

Según algunos autores, Silberbauer habría colaborado con la inteligencia de la república Federal de Alemania durante la  postguerra. Falleció en Viena, Austria en 1972.

Prohibido olvidar

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Después del fallecimiento de Simon Wiesenthal, se crea el Instituto Vienés Wiesenthal para los estudios sobre el Holocausto (en alemán, Wiener Wiesenthal Institut für Holocaust-Studien; en inglés, Vienna Wiesenthal Institute; VWI)

Es un Centro de Investigación cuyo propósito es escudriñar, documentar y alcanzar  la mediación de todas las preguntas relativas al antisemitismo, nacionalismo, racismo y holocausto, incluyendo su historia y sus consecuencias. Además, se propone profundizar en todos estos temas y darle cabida a todos los interesados para que esta tragedia ni se olvide ni se repita.

La fundación del Instituto se realiza en 2009, pero realmente comienza a prestar sus servicios completamente en 2012. Los encargados de financiar en partes iguales su funcionamiento son el Ministerio Federal de la República de Austria para la Ciencia y la Investigación, conjuntamente con las autoridades de la ciudad de Viena.

Desde enero de 2017 se encuentra en el mismo centro de Viena, en Rabensteig. El nuevo edificio consta  del archivo, la biblioteca, y alberga a los investigadores y el personal del Instituto. En la planta baja, se puede observar un pequeño museo accesible al público. Esto con el objeto, de dar a conocer a las personas en general el importante trabajo  que allí se realiza.

simon-wiesenthal-18El mundo, algunas veces tiene la tendencia a perder la capacidad de asombro ante ciertos acontecimientos, y  muchas veces las personas prefieren mirar hacia otro lado cuando se está cometiendo una injusticia.

De allí la importancia de la existencia de personas como Simon Wiesenthal, quien nunca se cansó de denunciar la tragedia que vivió el pueblo Judío, su inagotable energía y disposición para identificar y perseguir a los asesinos nazis, no tienen punto de comparación. Estudios señalan que facilitó la encarcelación de más de 1100.

Inclusive Marvin Hier, el rabino  decano y fundador del Centro Simon Wiesenthal en Los Ángeles (California, Estados Unidos), en algún momento lo  describió  como «la conciencia del Holocausto»

La tenacidad de este sobreviviente, la pasión y el empeño que dedicó para rastrear a los asesinos, inspiraron a los demás sobrevivientes del Holocausto, así como también de otros genocidios a creer que la justicia realmente puede imponerse y se impondrá, incluso a pesar del paso del tiempo.

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Historias como la de este hombre nos garantizan que mientras haya en un sólo individuo el espíritu de Justicia, no habrá impunidad sobre la tierra, y los que hoy perpetran crímenes contra la humanidad, sabrán que no existirá lugar sobre la faz de la tierra donde puedan esconderse, y esta justicia siempre los alcanzará. (Ver artículo: Aliados en la Segunda Guerra Mundial)

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