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¿Sabes quién fue Paul Tibbets?. Descubrelo aquí

El 6 de agosto de 1945 fue detonada a las 08:15 de la mañana la primera bomba atómica utilizada contra la población civil, el responsable,  el comandante Paul Tibbets  a bordo del Enola Gay, un bombardero Boeing B-29 Superfortress de las Fuerzas Áreas del Ejército de Estados Unidos que portaba en sus entrañas a Little Boy (nombre clave de la bomba atómica), la población impactada fue Hiroshima en Japón.

Paul Tibbets

Paul Tibbets su éxito profesional.

El general Paul Tibbets nació en Quincy, Illinois en 1915. Estudio en la Academia Militar Occidental de Alton, Illinois. Se graduó en 1933. Luego siguió estudios en la Universidad Florida y la de Cincinnati, especializándose en química. Se alistó el 25 de febrero de 1937 en la Fuerza Aérea en Fort Thomas Field, y en febrero de 1938 se gradúo de la Escuela de Pilotos en Kelly Field, Texas. Su primera asignación fue el vuelo B 16° en el batallón de observación, Lawson Field, Fort Benning, Ga. (Ver artículo: Batalla de Brunete)

El general Tibbets, en abril de 1941, empezó como oficial de ingeniería del 3d Attack Group, Hunter air Force Base, Base, Savannah, Ga. Para el 4 de diciembre de ese mismo año, recibió instrucciones de formar parte del 29° Grupo de Bombas en Macdill Field; antes de incorporarse, por un breve tiempo le asignaron llevar 21 B-18 a Pope Field, Fort Bragg, NC para tomar una patrulla sub marina. Entonces, es el 4 de febrero de 1942, que el general Tibbets se presenta en servicio con el 29° Grupo de Bombas en Macdill Field como oficial de ingeniería.

Al principio de la Segunda Guerra Mundial fue promovido al batallón Bombardero 340. Logrando luego de tres semanas de su ingreso, ascender rápidamente. Paul Tibbets obtuvo el rango de oficial al mando del 340º Escuadrón de Bombardeo del 97º Grupo de Bombardeo. Luego de liderar en agosto de 1942 el primer bombardero pesado estadounidense en la Ocupada Francia.

Posterior a esto Tibbets se ganó notoriedad como un excelente piloto de la Fuerza Aérea del Ejército. Confiándole vuelos de alta responsabilidad: en junio de 1942, voló a Inglaterra y de rápidamente entró en operaciones de combate, asignándole 25 operaciones de combate en B-17, entre estas la primera incursión de la Fortaleza Voladora Americana contra Europa ocupada.

En octubre de 1942, el general Tibbets es elegido para trasladar al Mayor General Mark W. Clark de Polebook a Gibraltar, para su reunión con los franceses por los preparativos para la Operación Antorcha, la invasión aliada del norte de África. Posterior a esto, llevó al general Clark a Argel, dónde el general Clark tomó el mando de las fuerzas de invasión.

Luego, semanas más tarde, a su regreso de este viaje, recibió nuevas instrucciones, el traslado al comandante supremo aliado, teniente general Dwight D. Eisenhower, y su personal a Gibraltar la noche de la invasión. Durante el mes siguiente, el general Tibbets efectuó misiones de bombardeo en la región del norte de África ocupada por los británicos, esperando la reunión de las fuerzas de bombardeo estadounidense.

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El general Tibbets, en apoyo a la invasión, dirige la primera misión de bombardeo pesado sobre el norte de África. Para noviembre de 1942, regresó al control de Duodécima Fuerza Aérea y, al reunirse con todo el equipo del 97º Grupo de Bombardeo, retomó las operaciones de combate en la zona del desierto de Sahara. En enero de 1943, fue asignado a la Sede 12 de la Fuerza Aérea de Argel como oficial auxiliar de operaciones responsable de los bombardeos y bajo las órdenes del entonces Coronel Lauris Norstad.

Preparativos para bombardear Japón

A inicio de 1943, el general regresa a los Estados Unidos con eel objetivo de participar en el desarrollo del programa del bombardeo B-29 Superfortress. Era un trabajo de prueba de vuelo con la fábrica de Boieing y el Comando de Material Aéreo dónde estuvo hasta marzo de 1944. Luego, fue trasladado a Grand Island, Nebraska, como director de operaciones del General   Frank Armstrong, quién comenzó una escuela de transición para instructores B-29.

En septiembre de ese mismo año, Tibbets conversó con el teniente coronel John Lansdale, el capitán William S. Parsons y Norman F. Ramsey, quienes discutieron sobre el Proyecto Manhattan. Tibbets, con gran experiencia y horas vuelo en el B-29 que ningún otro piloto en la Fuerza Aérea, fue designado para liderar el Grupo Compuesto 509º.

Este Grupo Compuesto, era totalmente autónomo formado por alrededor de 1,800 hombres con la responsabilidad de desplegar una operación capaz de emplear la bomba atómica en combates y articular el mecanismo de la bomba al avión. Asimismo, serían responsables de arrojar la primera bomba atómica sobre Japón. (Ver artículo: Heinkel He 111)

Entre septiembre de 1944 y mayo de 1945, Tibbets y el Grupo Compuesto 509 se prepararon intensamente en la Base de la Fuerza Aérea de Wendover en Wendover, Utah. Los equipos de vuelo hicieron prácticas de lanzamiento de grandes bombas «ficticias» ajustadas a la forma y el tamaño de las bombas atómicas, con el objetivo de prepararse para su última misión en Japón.

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Para finales del mes de mayo de 1945, el Grupo Compuesto 509 se trasladó a la isla Tinian en el Pacífico Sur para hacer tiempo mientras esperaban las instrucciones finales. El 5 de agosto de 1945, Tibbets bautizó a su avión B-29 “Enola Gay” nombre de soltera de su madre. A las 02:45 del siguiente día, el General y su tripulación de vuelo a bordo del “Enola Gay” partieron de North Field a Hiroshima. A las 08:15 hora local, lanzaron la bomba atómica, cuyo nombre clave era «Little Boy», sobre Hiroshima.

Momentos del lanzamiento de la bomba atómica

Paul Tibbets en una entrevista señalo, que segundos después de ordenar presionar el botón que lanzo la bomba atómica, sintió un extraño sabor en su boca, una mezcla según con sabor a plomo. La primera bomba atómica de la historia sobre la ciudad Hiroshima, en Japón.

Tibbets sentado al mando del avión Enola Gay, bautizado así en homenaje a su madre, prontamente de que el piloto Thomas Ferebee presionó el botón, sonrió y les dijo a sus compañeros de esta misión “secreta”, que hasta ese momento ignoraban las instrucciones que acababan de cumplir, “amigos, han arrojado la primera bomba atómica de la historia”.

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Emprendió la estrategia de escape que había practicado miles de veces antes, una vez que vieron la luminiscencia y la estela de humo de la explosión, que se elevó hasta el avión a 9.000 pies de altura de la ciudad. Paradójicamente, Tibbets director de la operación, según entrevistas que concedió luego, dijo que, su entrenamiento militar y su evidencia sobre el enemigo, le permitió sentir alivio por su convencimiento de haber cumplido su trabajo.

Afirmó “No perdí ni una noche de sueño por Hiroshima”, estas palabras fueron dichas por el piloto en sub siguientes entrevistas otorgadas a medios de noticias. Su sosiego se apoyaba en que había cumplido la tarea que le habían sido asignada. Solo obedeció, porque lo habían persuadido de que esa operación concluiría con la guerra y protegería de la muerte a sus compañeros marines.

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Lo que resulto cierto, pues la segunda guerra culminó una vez lanzadas las bombas atómicas. Luego de la detonación de una segunda bomba sobre Nagasaki, ocasionando más de 140.000 japoneses muertos y otros afectados por la secuela de las radiaciones.

El cumplimiento de la misión, logró salvar la vida de la tripulación pues tenían la orden de suicidarse con cianuro si eran capturados o derribado el avión. Quiso ser parte del equipo asignado para el operativo del bombardeo a Nagasaki, pero esto no ocurrió por no haberle ordenado tal operación. Según luego visitó ese territorio, por un interés de carácter científico. (Ver artículo: Guerra Civil)

Resultados luego de Hiroshima

A Tibbets se le otorgó la orden Distinguished Service Cross por el General de División Carl Spaatz, acto seguido de aterrizar en Tinian. Asimismo, se convirtió en una celebridad junto a su familia, una vez que la noticia del éxito de la misión apareció en los periódicos estadounidenses al día siguiente.

Se convirtió en una figura odiada y querida a la vez, porque para los partidarios fue un héroe nacional que contribuyó con terminar la guerra con los nipones (Japón). Tanto que para sus detractores fue un criminal de guerra que ocasionó la muerte de ciento de miles de civiles japoneses.

El Grupo Compuesto liderado por Tibbets, fue transferida al final de la guerra en 1945, a lo que hoy se conoce como la Base de la Fuerza Aérea Walker, Roswell, NM, y durante ese tiempo participo en la Operación Encrucijada, como Asesor técnico del comandante de la Fuerza Aérea. Estuvo asignado a esta Base hasta agosto de 1946.

Se graduó en 1947 en la Escuela de Comando Aéreo y Personal de la Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama. Luego fue Director de la División de Aire Estratégico de la Dirección de Requisitos de la Sede de la Fuerza Aérea de los EE. UU.

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Luego en junio de 1950, fue asignado a la Base de la Fuerza Aérea Eglin, Florida y desde julio de ese mismo año hasta febrero de 1952, fungió como oficial del Proyecto B-47 en la Boeing Airplane Company, Wichita, Kan, participando en la prueba de servicio del B-47 para determinar su capacidad. Entre febrero de 1952 hasta agosto de 1954 fue comandante de la División de Pruebas en esta misma Base.

El General lo trasladaron a la Escuela de Guerra Aérea en la Base de la Fuerza Aérea Marwell, graduándose en junio de 1955. Su siguiente instrucción fue director de planes de guerra Fuerza Aérea Aliadas en Europa Central en Fontainebleau, Francia. Retornado a los Estados Unidos con el grado de comandante, 308th Bomb Wing, Hunter air Force Base, Ga.

Enero de 1958, Tibbets fue reasignado a la Base de la Fuerza aérea MacDill, Florida, asumiendo el mando de la 6ta División Aérea.

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Para febrero de 1961, el General Tibbets fue asignado a la Sede de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con el cargo de Director de Análisis de Gestión y luego reasignado como Director de Análisis de Estado a partir del 27 de marzo de 1961.

El General Tibbets fue designado al Personal Conjunto, Organización del Estado Mayor Conjunto, como director adjunto de operaciones, J-3, en julio de 1962. El año siguiente en junio de 1963, hubo una reorganización de la dirección de Operaciones, el Estado Mayor Conjunto, y el General Tibbets alcanza el grado de Director adjunto del Sistema de Mando Militar Nacional.

Tibbets se retiró de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1966.

¿Qué pasó con el avión Enola Gay y la bomba atómica Litlle  boy?

El General Paul Tibbets bautizo a su avión B-29 con nombre de soltera de su madre “Enola Gay”, como un homenaje a la misma. Según lo bautizó con ese nombre porque era fácil de recordar, por la misión que tenía que cumplir que pasaría a la historia. Pero el B-29 “Ebola Gay”, jamás fue admitido en el Museo Nacional del Espacio de Washington, donde conviven, entre otros, el Spirit of Saint Louis, de Lindbergh, el módulo lunar Eagle de Neil Armstrong y medio centenar de aviones de combate de las dos guerras mundiales.

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La presencia del Enola Gay sería, todavía hoy, demasiado provocativa para muchos visitantes, aunado a la cantidad de turistas japoneses que año a año pasean entre los viejos aviones, con sus cámaras fotografías colgadas al cuello. Las autoridades del museo lo que hicieron fue arrinconalo en un hangar perdido de la Fuerza Aérea en el estado de Maryland, argumentaron que era «demasiado grande» para ser exhibido.

Tibbets era un piloto experimentado cuando fue nombrado comandante del Grupo 509 de la fuerza aérea de los Estados Unidos, para ejecutar una misión super secreta, arrojar la primera bomba atómica. Su escogencia fue el resultado de su profesionalismo y compromiso con su carrera militar. Haber realizado unas 40 misiones durante la Segunda Guerra Mundial y regresar ileso a casa. Hiroshima lo convirtió, de la noche a la mañana, en un héroe nacional. (Ver articulo: Alfred Rosenberg)

Piloto temerario y experimentado, le basto una sola misión sobre el territorio japonés para cumplir las ordenes de transportar una bomba con un poder explosivo equivalente a 20.000 toneladas de TNT y llevar a cabo su lanzamiento, a sabiendas de lo que esto ocasionaría, todo por acelerar el fin de la guerra y salvar de una muerte segura a decenas de miles de marines.

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El lanzamiento de la bomba atómica desde el Enola Gay fue a las 8;45 de la mañana, el 6 de agosto de 1945, según lo declarado por los tripulantes del avión la bomba explotó en el aire a 570 metros de altura sobre el hospital Shima, localizado en el centro de la ciudad de Hiroshima. En los primeros 9 segundos murieron unas 100.000 personas y otro número similar fueron heridas graves.

Los sobrevivientes de Hiroshima, testificaron que fue “como si el cielo se hubiese derrumbado sobre ellos y luego volvió a levantarse”. La onda expansiva con una fuerza de un kilo por cm2 derribo unos 60.000 edificios en un instante y la ciudad se transformó en un baldío radiactivo. La temperatura se elevó unos 50 millones de grados centígrados y a 1800 grados a unos 2 kilómetros de distancia.

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…” Cuando las cifras de Hiroshima llegaron a diarios de todo el mundo, los científicos del Proyecto Manhattan, los padres de la nueva arma, comprendieron también que ésta había estallado sobre la conciencia de los norteamericanos” …

Al dar a conocer la noticia sobre Hiroshima Tibbets se convirtió en un héroe, pero a su vez, con el tiempo el General fue convertido en el blanco predilecto de los movimientos antinucleares y pacifistas. Lo que conllevó que evitara los reportajes para que no lo confrontaran con la imagen que este público se formo de él.

Momentos en que fue arrojada la Bomba Atómica y, después ¿Hubo remordimiento?

En las cintas con las grabaciones de las actividades del avión, se pudo oír el testimonio de las conversaciones y expresiones de la tripulación durante la misión.  Según Tibbets comentó; “Vi el resplandor. Y lo saboreé. Sí, se podía saborear. Sabía a plomo”, explica en una de las grabaciones, que se creían perdidas para siempre. “Era por el empaste de mis dientes. O sea, que así es la radiación. Sentí ese sabor a plomo en mi boca y fue un gran alivio: supe que había explotado”. (ver articulo: Guerra de la Restauración)

Las cintas revelaron que era una misión supersecreta; por lo que sus superiores le habían proporcionado una pistola y cápsulas llenas de cianuro para acabar con sus vidas en caso de que el avión fuese derribado.

Tibbets cómo profesional comprometido con su trabajo, explicó que se sintió aliviado al cumplir con la misión (aun cuando contribuyó con acabar con cientos s miles de vidas) . El cumplimiento de la tarea lo confirmó la sacudida experimentada por el avión, al estar realizando la maniobra de escape… “Imagínate estar dentro de un edificio de latón y que alguien te golpease con un martillo, así era el efecto de sonido”, explicó Tibbets.

Esta expresión se encuentra en consonancia con las opiniones que mantuvo hasta su muerte, el 1 de noviembre de 2007, a los 92 años. Paul Tibbets», pasó “los últimos 62 años de su vida defendiendo el bombardeo atómico”.

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Siempre se ciñó a la versión oficial de 1945, a pesar de que muchos de sus compañeros lo describieron como un hombre bueno, que reflexionaba a menudo sobre su actuación a bordo de su avión Enola Gay.

El trabajo de Kuznick, uno de sus biógrafos, revela algunos detalles del vuelo. Por ejemplo, que Tibbets disponía de una docena de pastillas con cianuro para repartir entre los miembros de la tripulación en caso de que el avión fuese derribado, además, Tibbets tenía la orden expresa de disparar a todo aquel compañero que, llegado el momento, se negase a tragar la cápsula.

Tibbets y el contraalmirante William Parsons eran los únicos que sabían que se trataba de una bomba atómica. El resto de la tripulación de la flota disponían de una información tremendamente limitada, con el objetivo de impedir que se filtrara si llegaban a ser capturados.

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Además, completaron que la misión era muy importante porque permitiría disminuir la duración de la guerra. Tibbets creyó firmemente en esta información y lo motivo a cumplir con éxito la misión.

Al momento del abordaje de los aviones por la tripulación, según los historiadores el ambiente fue festivo, y según Tibbets estaba lleno de confianza y seguridad. Seguridad que trasmitió a sus compañeros… “No tenía nervios, le decía la gente que me habían inyectado confianza en el culo”, explicó Tibbets en otra entrevista.

Incluso uno de los miembros de la tripulación Robert Lewis, creyó que la celebración sería una gran rumba y llevaba hasta preservativos, los que le enseño a Tibbets cuando este le entregó la pastilla de cianuro.

La tripulación se enteró que llevaban una bomba atómica, una vez despegaron y volaban con dirección a su objetivo. Salieron a las 02:45 am, sobrevolaron Iwo Jima y, una vez hubo confirmación de que el tiempo era propicio, se dirigió hacia Hiroshima.

Mientras La tripulación se entretuvo jugando a atinar con unas naranjas en la cabeza de a los que estuvieran dormidos. Llegaron 17 segundos de retraso de acuerdo a la hora prevista, Al sobrevolar el puente de Aioi, Tibbets da la instrucción a Ferebee de pulsar el botón y este último mientras gritaba “¡bomba va!”. Tibbets anunció lo siguiente: “Amigos, han arrojado la primera bomba atómica de la historia”, y ejecutó la maniobra de huida que llevaba meses ensayando.

La bomba lanzada sobre Hiroshima, era de uranio y la lanzada dos días después sobre Nagasaki era de plutonio.

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¿Qué efectos causó esta misión sobre la tripulación?

El vuelo fue grabado y, por esto se cuenta con comentarios hechos por los tripulantes durante el vuelo, cómo el consejo dado por Tibbets a sus compañeros de vuelo, de evitar comentarios obscenos, porque estaban siendo grabados. Estás grabaciones estuvieron perdidas hasta 1985, estas se encontraron entre las posesiones de un japonés y su familia las donó al Museo Memorial de la Paz de Hiroshima.

Son un total de 27 cintas que, con 30 horas de grabaciones, las cuales fueron transcritas en 570 páginas, y que desconozco si están disponible para el público. Contiene testimonio de los tripulantes del Enola Gay, como: Paul Tibbets, Jacob Beser, Thomas Ferebee, entre otros. Testimonios reales con importante valor histórico.

Con respecto a la descripción de lo ocurrido, una vez lanzada la bomba atómica, se tiene que: Ferebee recordó, con el tiempo, que “no hay palabras para describir lo brillante que era la luz”. … “La ciudad entera estaba cubierta con una nube en forma de champiñón. Mientras se formaba el tallo, podías ver trozos de casas absorbidos por esta, trozos de cosas volando por el aire. No podías ver a la gente, no a la altura que estábamos”.

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Lewis añadió que “podías ver una ciudad bien grande, y luego se esfumaba. Simplemente ya no estaba”.

El año de 2002, en una de las tantas entrevistas realizadas a Paul Tibbets, este le corroboró a su entrevistador Studs Terkel: Que no tenía ningún problema con la misión realizada, ya que sabía que habían hecho lo correcto. Puesto que, ese acto por muy salvaje que pareciese contribuyó con finalizar la guerra y a su vez salvar la vida de millones de personas.

En otro momento dijo. “el objetivo era detener la lucha, lo que nos permitiría ahorrar la pérdida de vidas en ambos bandos”

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Según “. En alguna ocasión, Tibbets llegó a reconocer que algunos japoneses le habían agradecido lo que hizo, porque una hipotética invasión del territorio nipón habría sido mucho más violenta y traumática, y la bomba impidió que se llegase a ese punto.

Así como el general Tibbets, se mantuvo en buen estado de salud. Otros tripulantes del Enola Gay, sufrieron de desórdenes de conducta, psicológicos: como no poder dormir y tener pesadillas y sentimientos de culpa, por ejemplo, Spitzer cayó en la bebida, al ser incapaz de librarse de la imagen de lo que había visto: “Aun así, no podía dormir. Seguía desvelándose con las imágenes de Hiroshima con sus árboles, el verde prado y los puentes y las casas siendo cubiertas con humo negro y un hongo gigante multicolor alzándose por encima de la ciudad”.

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Asimismo, en general los militares se preguntaron por qué se atacó Nagasaki, si escasamente habían transcurrido solo tres días después, del ataque a Hiroshima y sin haber dado el suficiente tiempo a Japón para rendirse.

Tibbets, dos días después de Hiroshima se ofreció como voluntario para Nagasaki, pero sus superiores no lo dejaron ir.  Por considerar que era una persona muy valiosa para que corriera el riesgo en esta nueva misión.

Así como el resto de la tripulación del Enola Gay, resultó con complicaciones psicológicas y sociales, como alcoholismo y otras conductas inapropiadas, él estuvo sano hasta el 1 de noviembre de 2007 cuando falleció en su casa. Pidió que no colocaran lápida ni lo velaran para evitar retaliaciones.Paul Tibbets-16

En entrevistas que le realizaron sobre lo que opinaba y sentía, sobre el resultado de su misión, respondió

“Después de tirar la bomba, me sentí exactamente igual que como lo hago ahora, excepto que ese día no había bebido menos café que hoy”, bromeaba Tibbets en una entrevista de 1995.

«Si Dante se hubiera encontrado con nosotros en el avión, se habría horrorizado», contó años después Paul Tibbets. «La ciudad que vimos tan claramente bajo la luz del día estaba después recubierta de una horrible mancha. Todo había desaparecido bajo esa espantosa cobertura de humo y fuego», agregó

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