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Descubre todo sobre la Operación Valquiria y sus consecuencias

El Coronel Claus von Stauffenberg organizó, junto a altos oficiales del Ejercito alemán, un atentado para asesinar a Hitler el 20 de julio de 1944. El intento fue fallido pero éste fue solo una parte de una conspiración aun mayor para deponer al régimen nazi. Esta maniobra recibió como nombre código «Operación Valquiria».

Operacion Valquiria

¿Qué fue la Operación Valquiria?

El 20 de julio de 1944, ocurrió una tentativa de asesinato a Adolf Hitler, como capítulo de un Golpe de Estado cuyo nombre código fue la Operación Valkiria. Este nombre fue el que se le asignó al plan de emergencia dispuesto para activar las reservas de la Milicia alemana al momento de suceder tumultos civiles o insurrecciones de los trabajadores de las industrias alemanas.

Este fue ejecutado por algunos integrantes de alto grado del Tercer Reich coordinados por el Conde Claus Von Stauffenberg. A pesar de que este atentado tuvo un plan bien ideado, Adolf Hitler no murió, y llevó a considerar como un fracaso esta operación, fallo que ocasionó que cerca de 5 mil personas fueron apresadas y 200 ejecutadas, entre ellas los planificadores de la asonada. (Ver articulo: Tercer Reich)

Causas

Después de que Hitler fortaleciera su poder, emprendió una serie de disposiciones económicas y políticas que terminaron desencadenando una guerra, no sólo en el continente europeo sino igualmente a nivel mundial. Considerando lo anterior, desde 1938 varios integrantes de la Wehrmacht, con la idea de frenar los anhelos bélicos de Hitler, comenzaron a maquinar confabulaciones para sacarlo del poder, instaurar un nuevo gobierno y deliberar la paz con los Aliados Occidentales.

Operacion Valquiria

Entre tales oficiales se hallaba el general Ludwig Beck, componente del Estado Mayor del Mariscal de Campo Erwin von Witzleben, quien no consiguió gran apoyo para llevar a cabo los planes para deponer a Hitler por la falta de decisión de otros oficiales del Ejército como Franz Halder y Walter von Brauchitsch.

Otro que conspiró fue el coronel Henning von Tresckow, asistente del Estado Mayor del General Fedor von Bock (su tío),  que consideraba que la ocupación de la Unión Soviética era una misión que estaba perdida desde su comienzo y la cual llevaría a Alemania a su ruina.

El coronel Tresckow era un profesional y un gran garante de los valores prusianos y, como tantos otro secundo a Hitler, pero al pasar del tiempo devino en un inflexible crítico del régimen nazi. En 1943 fue designado Jefe del Estado Mayor del Segundo Ejército en la sección sur del Frente Oriental y conformó una agrupación de resistencia que procuraba destronar a Hitler .

Tras el revés de Barbarroja y el aniquilamiento del Sexto Ejército Alemán de Friedrich Paulus en Stalingrado, Tresckow se reveló presto para asesinar a Hitler,  por lo que procuró la cooperación de otros oficiales y funcionarios como Ludwig Beck.

Participación

En el año 1943 Tresckow, con el auxilio del General Hans Oster incorporó al general Friedrich Olbricht, quien lideraba  la Oficina Principal Del Ejército, espacio destinado al control del sistema de comunicaciones que enlazaba los componentes militares de reserva ubicados en terreno alemán. Igualmente se trató de enrolar a Manstein y Gerd von Rundstedt pero estos no secundaron la trama. Manstein inclusive llegó a comentar que “los mariscales prusianos no se insubordinan”. (Ver articulo: Hans Oster)

La presencia de estos generales pudo provocar que la deposición del régimen nazi hubiese sido efectiva y no sólo un simple asesinato. En ese mismo año, la disposición para deponer a Hitler decayó, pues Tresckow fue cambiado de puesto y Günther von Kluge, quien ya sabía del complot, fue herido y pasado a retiro. Se llegó a pensar que todo plan debía detenerse, hasta que apareció Claus Schenk Graf Von Stauffenberg.

 

 

Altos oficiales

Varios integrantes habían sido alistados usualmente por lazos familiares y amistosos, o porque habían pertenecido al 17.º de Caballería, o al 9.º Regimiento de Infantería de Potsdam, el componente que había reemplazado a la Guardia Prusiana. Aquellos que no participaron aducen que “cambiar el caballo a mitad de carrera” era  demasiado riesgoso para Alemania.

Otros se escudan en su voto de obediencia y no permitieron ser convencidos por el razonamiento de que Hitler, con sus acciones criminales, había desaprovechado cualquier derecho a demandar fidelidad y acatamiento. Tras comenzar la guerra, solo la milicia alemana tenía la probabilidad de deponer a Hitler y al régimen nazi.

Sus oficiales podían acceder al Führer y tenían bajo su mando fuerzas aptas que podían dar garantía de seguridad a un nuevo gobierno. En 1938 y a inicios de la guerra, los intentos de varios generales de liquidar a la dictadura habían fallado todos por temor o por una idea errada del sentido de la honra y la disciplina.

Operacion Valquiria

Como era de esperarse, los oficiales de mayor superioridad iban a ser los más evasivos. El Generalfeldmarschall von Manstein, e inclusive Kluge, quienes anteriormente había favorecido la formación de un grupo de resistencia que había dirigido Henning von Tresckow en el campamento general del Grupo de Ejércitos Centro, desaprobaron la acción.

No obstante, para los confabuladores era totalmente seguro de que Kluge se juntaría a ellos una vez fallecido el Führer. Igualmente en Francia el Generalleutnant Hans Speidel, fue uno de los más destacados intrigantes, y a pesar de que Rommel no compartiera la idea de liquidar a Hitler, igualmente daban por cierto que se les aunaría.

Sin embargo, el 17 de julio, un Spitfire ametralló el automóvil en el que se desplazaba Rommel de retorno a La Roche-Guyon tras visitar el frente, descartando de forma efectiva su intervención. No se puede dejar de mencionar que el plan de Stauffenberg se fundamenta exageradamente en la cadena habitual de mandos de la Wehrmacht, condición demasiado riesgosa a causa a la politización en la cual los nazis la habían sumergido.

Operacion Valquiria

No deja de ser cierto que algunos oficiales de alto grado como Rommel, Manstein y Guderian polemizaron las resoluciones  militares de Hitler, inclusive contándoles sus cargos, estos no procuraban sublevarse de manera formal al orden político constituido.

Erwin Rommel

En fecha 9 de julio, el Oberstleutnant Cäsar von Hofacker, primo de von Stauffenberg, fue a visitar al Mariscal Rommel en La Roche-Guyon y le consultó cuánto tiempo podían aguantar en Normandía las tropas alemanes, a lo que contestó que alrededor de un par de semanas. Lo informado fue esencial para los confabuladores, que presagiaban que se les agotaba el tiempo para lograr emprender acuerdos con los estadounidenses y los británicos. (Ver articulo: Erwin Rommel)

Otros consideraciones de este diálogo siguen siendo examinadas, pues se desconoce si Hofacker le sugirió a Rommel ser parte en el complot de matar a Hitler, y aún menos si éste consintió. A pesar de ello, se conoce que Rommel le solicitó a Hofacker que escribiera una misiva destinada al general británico Montgomery para deliberar las condiciones para la paz.

Operacion Valquiria

Claus Von Stauffenberg

Stauffenberg fue el hijo número tres de una familia aristócrata sumamente católica, originaria de la  región de Suabia, localizada entre Baden-Württemberg y Baviera en Alemania. Así como otros, se halló cautivado por las ideas procedentes del nacionalsocialismo particularmente de aquellas que reprobaron el tratado de Versalles y respaldan unas Fuerzas Armadas mucho más robustas.

Aunque siempre fue contrario al gradual antisemitismo y barbarie del gobierno ya para 1942, su desacuerdo con Hitler se tornó plenamente radical. En 1937 fue asistente a la Sexta División Panzer la cual fue parte de la invasión de los Sudetes de Checoslovaquia, adicionalmente intervino en las campañas de Polonia y Francia. Posteriormente concurrió a la ocupación de la Unión Soviética, donde fue observador de las aniquilaciones orquestadas por las SS, SD, Gestapo y las Einsatzgruppen.

En 1943 fue enviado a África siendo auxiliar a un componente especial de tanques bajo el comando de Erwin Rommel. A través de la contienda del paso de Kasserine en Túnez, el 7 de febrero 1943, el automóvil en el que se desplazaba fue agredido por una aeronave británica. En este acometida resultó herido por la metralla, con pérdida del ojo izquierdo, la mano diestra y los dedos meñiques y anular de la mano zurda, fue llevado a Múnich para su convalecencia.

Tras la Batalla de Stalingrado, Stauffenberg comenzó a sospechar de las capacidades de Hitler como comandante y, pese a que confiaba en que su país alcanzara el triunfo, se persuadió plenamente de que con Hitler no se podría lograr. De esa manera, Hitler se había transformado en un riesgo para el país, y por eso había que liquidarlo y erigir una fresca democracia alemana.

Después de ser dado de alta en el hospital se puso en contacto con Friedrich Olbricht, quien le brindó la posibilidad de aunarse a la oposición. Este no lo pensó dos veces y  aceptó, y para septiembre 1944 ya se había encontrado con los más relevantes integrantes de la oposición. (Ver articulo: Friedrich Olbricht)

Más de esta operación

No se trataba únicamente de asesinar a Hitler, sino igualmente adueñarse del Estado alemán. Por este motivo se la ingeniaron para operar mediante la Operación Valkiria, la cual había sido diseñada por Olbricht. Esta operación consistía en activar a la milicia de reserva alemana de ocurrir graves tumultos, pero igualmente podría ser usado para contrarrestar a los componentes leales al gobierno: por ejemplo las SS y la Gestapo.

Operacion Valquiria

Este operativo fue un plan de emergencia ideado inicialmente en el frente del este en el invierno de 1941. Para julio de 1943, el Generalmajor Friedrich Olbricht había empezado a incluir cambios leves en Valkiria, para que la oposición militar pudiese usarlo al estar alistada para intervenir. Este proyecto de contingencia había sido concebido para contener cualquier tentativa de insurrección de la mano de obra esclava que laboraba en Berlín y su periferia.

En ese otoño, Henning von Tresckow y von  Stauffenberg incluyeron unas instrucciones confidenciales que únicamente debían ser comunicadas al estar muerto Hitler. Una de las características básicas era eludir cualquier implicación de la SS y garantizar que todas las responsabilidades en lo relativo al orden a lo interior quedarán en manos de la Milicia de Reserva.

De ocurrir así, aunque liquidarán a Hitler, los integrantes de la confabulación al no ser del Estado Mayor alemán no tenían mando directo sobre los soldados. Adicionalmente, requerían la orden de Friedrich Fromm para activar la Operación Valkiria, quien siendo un aprovechado sólo resolvería decidir cuando las condiciones jugasen en su favor.

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Los Obstáculos

Los confabuladores consiguieron abundantes impedimentos. Uno de los cuales fue que habría que separar a los oficiales leales al régimen, consignandose a otros destinos. Inmediatamente se hizo obvio que el General Friedrich Fromm, quien fue designado Comandante en Jefe del Ejército de Reserva, no era un individuo en quien confiar. Sobre todas las cosas, los confabuladores no tenían falsas expectativas. Tenían plena conciencia de que eran una pequeña facción sin mayor soporte popular.

De modo general eran considerados por el país como desleales, y la represalia de los nazis en contra de ellos y sus familias sería terrible. Sus fundamentos éticos, usualmente producto de sus enraizadas convicciones religiosas estaban mezclados con actitudes políticas continuistas, inclusive algunos de ellos apoyaron a Hitler previamente al lanzamiento de la Operación Barbarroja. (Ver articulo: Operación Barbarroja)

La clase de gobierno que deseaban para su nación era mucho más afín a la Alemania prusiana del káiser Guillermo, que con una democracia contemporánea e iba a ser dirigido por el General Ludwig Beck. Definitivamente los principios en los que fundamentaron su proposición de paz a los Aliados estaban totalmente carentes de realismo, pues querían seguir manteniendo el frente del este para seguir luchando contra la Unión Soviética y preservar algunos territorios invadidos.

Operacion Valquiria

Aunque todo aparentaba estar en su contra, creían de manera firme en su responsabilidad de levantarse como el baluarte moral que diera fin a los atropellos del régimen. Lucia particularmente temerario lo concerniente al Comandante al mando del Batallón de la Guardia Grossdeutschland en Berlín, Otto Ernst Remer. Este era un nazi fiel, pero el Generalleutnant Paul von Hase, uno de los confabuladores y jefe inmediato de Remer, estaba persuadido de que iba a obedecer las órdenes

Para apoyar el golpe, los confabuladores disponían de la unidad de adiestramiento Panzer de Krampnitz y con otros pelotones de los alrededores de Berlín. Pero no dispusieron de todas las medidas concernientes a salvaguardar las más importantes estaciones de radio de la capital y sus inmediaciones al momento de ordenar la Operación Valkiria.

Atentados Fallidos Previos

Para matar a Hitler había algunos problemas, ya que siempre tenía una comitiva muy próxima de escoltas de la SS con pistola siempre alistada. Dado ese motivo, los insurrectos resolvieron que la mejor forma para ajusticiar era mediante una bomba. El primer proyecto formal para matar a Hitler se preparó a través del fracaso de Stalingrado, en 1943, cuando unos explosivos, facilitados por el almirante Canaris fueron dispuestos en el Cóndor Focke-Wulf de Hitler.

Operacion Valquiria

El disparador falló, posiblemente motivado al potente frío, y la bomba, escondida en lo que aparentaba ser una botella de Cointreau, fue rescatada por los confabuladores. El 11 de marzo de 1944 Axel von dem Bussche trató de ejecutar un atentado suicida en una aparición de Hitler en una exhibición de novedosos atuendos para la Wehrmacht. No obstante, este no fue exitoso ya que que el ferrocarril que transportaba los atuendos fue destrozado, adicionalmente el mismísimo Bussche se malogró una pierna en el Frente del Este.

En 1944 se propuso Rittmeister Eberhard Von Breitenbuch, quién iba de acompañante del Mariscal de Campo Busch en su junta con Hitler el 11 de marzo en Berghof. Este dijo estar dispuesto a dispararle a Hitler con su pistola, pero en esa ocasión no pudo aproximarse, ya que no se le dejo ingresar.

Stauffenberg es Elegido

El 1 de julio 1944 Stauffenberg fue promovido a Coronel y se le designó Jefe del Estado Mayor del General Fromm, este cargo le facilitó el acceso a las juntas que hacía el mismo Hitler. Así, de esta manera, Stauffenberg ya no requería de excusa alguna ni procurar a alguien más para liquidar a Hitler, ya que el mismo lo podría realizar. Al respecto señaló:

es hora de hacer algo, pero el hombre que tenga el valor de hacer algo, debe hacerlo sabiendo que pasará a la historia de Alemania como un traidor; sin embargo, si no lo hace será un traidor de su propia conciencia”.

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Stauffenberg, se había transformado en el verídico líder de la confabulación, igualmente era el único cuyo puesto le facilitaba poner una bomba, aunque con algunos inconvenientes prácticos, ya que el Conde sufría ciertas limitaciones físicas  que le complicaba el armado de la bomba. A pesar de ello, en su posición de Jefe de Estado Mayor, era el único integrante del grupo de confabuladores que podía acceder al cuartel de Hitler.

El Atentado

El 7 de junio de 1944 Hitler llamó a una junta de emergencia en el Berghof por el desembarco Aliado en Normandía, siendo esta una ocasión perfecta para el atentado. El Conde entró a la sala de juntas y de hecho, no fue inspeccionado por nadie por su cualidad de discapacitado. En su morral portaba un envoltorio con dinamita, pero al momento de manipular la bomba, sus discapacidades le imposibilitaron activar el artefacto para que explotara.

Más adelante, el 6 de Julio, de nuevo en el Berghof, tampoco tuvo éxito, y el 15 de julio, habiendo acordado liquidar a Hitler de una buena vez, tampoco se pudo lograr. Estos fallos se atribuyen entre otras cosas a que la mala fortuna habría abortado varios tentativas y a un perfeccionismo exagerado que habría imposibilitado lograr con éxito una tentativa en la Guarida del Lobo el 15 de julio.

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Himmler y Göring no se habían presentado, por lo que los confabuladores de Berlín notificaron a von Stauffenberg que aguardara hasta que otra oportunidad apareciese. Ya que el tiempo se acababa en Normandía, aquella oportunidad sería la ulterior que iban a tener. Todo quedó establecido para el 20 de julio.

Inclusive ese 15 de julio, Stauffenberg portó dos cargas de explosivos de plástico, pero estos no estallaron, quizás porque solo se le dio acceso al culminar la junta, teniendo poco tiempo para activar el dispositivo. También en esa fecha el general Olbricht llegó a ordenar la Operación Valquiria y se desplazó a la Milicia de Reserva, pero debido a que Stauffenberg no fue exitoso, el general aparentó que era un ejercicio. Se decidió que la fecha definitiva para el atentado sería el 20 de julio de 1940.

El 20 de julio de 1944 Stauffenberg y su asistente, el teniente Werner von Haeften, arribaron desde Berlín a La Guarida del Lobo. Stauffenberg portaba en su maletín dos dispositivos explosivos que explotarán 15 minutos luego de ser activados. A la mitad de la junta, usó la excusa de salir a refrescarse y a un cambio de camisa, y, en conjunto a Haeften activaron el artefacto.

Poca fue su fortuna cuando, en ese momento, fue solicitado de manera urgente, en el salón de mapas, por lo que tuvo que cerrar velozmente su maletín y no pudo activar el reloj del segundo artefacto.

No hay duda de que esto modificó todo, pues si se hubiese introducido el segundo dispositivo en el maletín, aun sin la carga, la explosión pudo redoblar su impacto y, seguramente nadie habría sobrevivido en ese salón. Al retornar al salón Stauffenberg y Haeften colocaron la bomba en la pata derecha del gran mesón, a poca distancia de Hitler. Tras lo cual procuraron otra excusa para salir, lo cual no atrajo la atención de los asistentes ya que era muy usual en las juntas.

Al estar desplazándose en el auto, oyeron el gran estallido en la sala de mapas y raudamente se enrumbaron al aeródromo para retornar a Berlín, su asistente lanzó el segundo paquete al tanto que ambos estaban seguros que Hitler había fallecido.

Operacion Valquiria

Se Pone en Marcha la Operación Valkiria

Al tanto en Rastenburg, el General Erich Fellgiebel obstruye todas la transmisiones con las otras unidades a lo extenso del país. Al inicio todo fue confusión, ya que el anuncio de Stauffenberg no fue nítido. Por este motivo, no era claro que Hitler estuviese muerto, por lo que los confabuladores hubieron de aguardar el arribo de Stauffenberg. Inclusive se vieron forzados a restaurar las líneas de transmisión y retardar la Operación Valkiria.

Al arribar Stauffenberg, ratificó el fallecimiento de Hitler y se le mandó a Fromm en el Bendlerblock a activar la Milicia de Reserva, pero este se oponía y tenía dudas sobre esa muerte. A pesar de todo se colocó en movimiento la Operación Valkiria y los sublevados invirtieron el día llamando a gran parte de los oficiales para confirmar su lealtad.

No obstante se había activado la Operación Valkiria y aun se desconocía si Hitler había fallecido, se consiguieron diversos apoyos por toda Europa como en Berlín, Praga, Viena, y particularmente en Francia. En este nación el General Carl-Heinrich von Stülpnagel, Jefe Máximo en Francia, propuso tomar el mando de París y convenir una tregua inmediata con los ejércitos estadounidenses, británicos y la oposición francesa.

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Adolf Hitler

Tras la convulsión de la explosión, Hitler, con varias pequeñas heridas, se encaminó a la salida y se topó con Keitel, quien le auxilió para abandonar el edificio.  Tras lo cual se condujeron velozmente al doctor de cabecera de Hitler, Morell. Apenas un brazo inflamado y adolorido, varias ampollas en las manos y piernas, los tímpanos rotos, no tuvo heridas que afectan su salud severamente. Ciertamente había sobrevivido por la gran fortaleza del mesón que lo resguardo de la onda expansiva del estallido. (Ver articulo:  Wilhelm Keitel)

El Fracaso de la Operación

Puesto que Fromm se había opuesto y dudaba de todo lo que se había informado sobre el supuesto fallecimiento del Führer, llamó velozmente a Keitel, el cual le ratificó que este no había fallecido. A pesar de esto, la Operación Valkiria había activado las milicias de reserva, por lo que Stauffenberg  trató de apresar a Fromm pero falló al no ser apoyado por otros oficiales.

Himmler al saber de la situación, notificó a las SS para que dispusiera el fin al Golpe de Estado y mandó a las restantes tropas de Berlín a que no acataran la Operación Valkiria. Igualmente, Joseph Goebbels, quien llegó a ser acorralado por las Milicias de Reserva de Berlín, había sido notificado de la situación, ya que disponía de una línea que no había sido afectada, por lo que se encargó de las transmisiones.

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Hitler, ya un poco restablecido, llamó directamente a Goebbels a las siete de la noche, y preparó los arreglos para que se avisara a las Milicias de Reserva de Berlín bajo el comando del mayor Otto Remer. A este se le exigió contener de manera inmediata la sublevación en la capital y frenar la Operación Valkiria. Stauffenberg pensaba que el golpe podía seguir, pero ya era evidente que todo había fallado, inclusive las instrucciones que se habían enviado a París para la asunción del poder, habían sido interrumpidas al ser detenido el General al mando.

El Desenlace

En el Bendlerblock se originó una pelea entre aquellos que secundaban a Stauffenberg y los fieles a Hitler. El primero fue lesionado en la pelea y Ludwig Beck, al descartar cualquier esperanza se suicidó. Este fue el primer suicidio de los varios que ocurrieron en los días subsiguientes. Al finalizar del día Fromm fue liberado y volvió a tomar el control, destruyendo las huellas de su cooperación con los confabuladores y apresó a Stauffenberg, Friedrich Olbricht, Albrecht Mertz von Quirnheim y a Werner von Haeften.

Ese mismo día, al acercarse la medianoche, fueron procesados por el mismo Fromm, no obstante la orden de Hitler de que debían entregarles vivos. A Stauffenberg y sus partidarios se les fusiló a las 0: 10 del 21 de julio en el portal del Bendlerblock. En algún momento Haeften se colocó por delante de Stauffenberg, como si intentara escudarse, lo cual fue inútil. El coronel Stauffenberg, en su aliento final exclamó: “viva la santa Alemania”.

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Después de 30 minutos, Otto Skorzeny entró en el edificio con un pelotón de las SS y paralizó cualquier ajusticiamiento hasta precisar quiénes habían intervenido. Fromm quiso aparecer como el hombre que había confrontado a los sublevados, a pesar de lo cual fue detenido.

Posteriormente se develó que tenia prisa por sepultar los cadáveres de los insurrectos y, gracias a documentos hallados en su caja de seguridad, en los que delineaba el nuevo tipo de gobierno tras la muerte de Hitler, se conoció que tuvo participación en la confabulación y fue llevado al paredón en marzo de 1945.

Básicamente, el Golpe de Estado fracasó, no sólo debido a la supervivencia de Hitler, sino porque muchos cabos quedan sueltos. Por ejemplo, no habían dinamitado el centro de transmisiones del cuartel de Hitler, no apresaron a altos líderes del Partido Nazi, de las SS y no se ejecutaron todas las disposiciones oportunas para controlar las mas importantes estaciones de radio de la capital y sus inmediaciones.

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Consecuencias

En los meses subsiguientes la fuerza mental de Hitler comenzó a disminuir y se hundió en la paranoia de que un nuevo atentado ocurriese. Por tal motivo se tomaron disposiciones radicales para su protección, como limitar a una sola persona a quienes podían libremente acceder a él, escogiendo únicamente integrantes de la jerarquía nazi y cooperantes muy próximos.

Esto tuvo directa influencia en las resoluciones que tomaría Hitler como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas De Alemania, ya que su arrojo exhibió evidentes desaciertos en las determinaciones estratégicas que mandó a sus tropas hasta su muerte.

Agregado a ello, en la semana posterior del atentado y de la activación de la Operación Valkiria se arrestaron a cientos de personas que podían estar allegadas a los sublevados. Inclusive a aquellos que mostraban cierta suspicacia de años previos como el general Wilhelm Canaris, que fue detenido por el gran número de sus subalternos que intervinieron en el complot. (Ver también: Wilhelm Canaris)

La Gestapo y la SS, quienes deliraban por hacer justicia y desquitarse del ejército y, en particular, de su Estado Mayor, comenzaron a apresar a todos los implicados y a sus familiares. En un tiempo en el que el ejército alemán se replegaban de todos las vanguardias, y Hitler culpaba a los «desleales» del Estado Mayor de los faltas que él mismo había perpetrado en el frente del este, hasta los mariscales de campo veían perdida de modo espectacular su autoridad.

Para los nazis, lo que ocurría se constituyó en todo un triunfo en el frente nacional. Su más importante prioridad no era «perfeccionar el empeño de guerra, sino trastocar el sistema de poder del Reich, en menoscabo de las élites clásicas».

Se totalizaron 5000 arrestos y 200 ajusticiamientos de opositores, integrantes del clan Stauffenberg, bajo el Sippen Haftung. Inclusive Erwin Rommel fue culpado de negligencia ya que los insurrectos se habían contactado con él y éste no había notificado a sus superiores. Por este motivo se le brindó la oportunidad de suicidarse y así eludir un veredicto público junto a sus familiares.

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Igualmente, se inició una gran represión no sólo a los mismos antagonistas, sino que también se utilizó la circunstancia para ajusticiar a decenas de personas que no tenían conexión alguna, pero estaban reconocidos como adversarios.

La esposa y los cinco vástagos de Stauffenberg se pudieron salvar ya que las tropas SS que los escoltaban se rindieron a los británicos en el Norte de Italia. Aunque en un principio Stauffenberg fue tenido como un desleal al igual que los demás inculpados, tras el desplome del nazismo, la capitulación incondicional de Alemania y al conocerse lo del Holocausto y demás perversiones, Stauffenberg y sus partidarios fueron apreciados como héroes de la República Federal de Alemania.

Como era el temor de los confabuladores, la mayor parte de los alemanes se convulsionaron por el atentado contra la vida de Hitler en un tiempo tan crucial de la guerra. En Normandía, por lo que se conoció, las tropas se revelaron más fieles, o más cautelosos, en las misivas que enviaron a los suyos, pero en la vanguardia del este algunos de ellos, particularmente los del Grupo de Ejércitos del Centro, se manifestaron mucho más claramente sobre lo necesario que era un cambio.

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Los generales que han preparado el atentado contra la existencia del Führer, fueron plenamente conscientes de que un cambio de gobierno se necesitaba, ya que para los alemanes, el conflicto no tenía esperanzas. De tal manera que sería un desahogo para Europa toda si esos tres caballeros, Hitler, Göring y Goebbels, se hubiesen ido. Con ello se hubiese finalizado la contienda, pues todo hombre requería que llegase la paz. Pensar algo distinto sería engañarse ya que no merecía la pena estar vivo si esa pandilla de criminales seguía al mando.

Los Aliados y la Operación Valkiria

Poco del atentado se conoció fuera de Alemania hasta luego de finalizar la guerra. Aun así, los Aliados no secundaron esta clase de actividades, ya que deseaban vencer a Alemania por la vía militar y así eludir el posible resurgir de ideas de derrota obligada, como ocurrió en la Gran Guerra. Adicionalmente, querían acabar con esa burocracia de Prusia que secundo el auge de Hitler.

En particular, los aliados no procuraban producir suspicacias con Stalin, quien fue desconfiado de pactos confidenciales entre Alemania y los Occidentales. A pesar de lo anterior, lo que pudo ocurrir si el atentado hubiese sido exitoso, así como la Operación Valkiria, aún no se conoce, pero lo que se considera más plausible es que un nuevo Gobierno pudo acordar una capitulación con los Aliados occidentales.

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