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Josip Broz Tito fue un político y militar yugoslavo que mantuvo unido a su país bajo una férreo mandato desde finales de la Segunda Mundial hasta el año 1980. Tras su fallecimiento, esa unidad que era Yugoslavia, mostró sus mil caras en forma de diferencias raciales, religiosas, políticas y culturales llevando al país a dividirse tras una cruenta guerra.

Josip Broz Tito

Biografía Josip Broz Tito

Josip Broz Tito nacido en 1892, el 7 de mayo, en Kumrovec, hoy día en Croacia, para aquella época parte del Imperio Austro-Húngaro, en una región denominada Zagorje y falleció ​en Eslovenia en 1980, el 4 de mayo. También conocido como mariscal Tito, que era su titulo como oficial del ejército, fue un político y presidente de Estado de Yugoslavia desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta su fallecimiento a los 87 años.

Primeros años

Fue el hijo número siete de Franjo Brozovic y Marija de origen croata y Javeršek de Eslovenia, producto entonces de la magna variedad étnica de los Balcanes.  Su familia era de origen campestre, pero no de las más necesitados del sitio.​ Tras vivir sus años iniciales con su abuela por parte de madre en Podsreda (actual  Eslovenia), realizó su nivel primario de educación en Kumrovec, pero abandonó en 1905, obteniendo limitada educación formal.​

En 1907, ya alejado del ámbito rural, comenzó a trabajar como aspirante a cerrajero​ en la ciudad de Susak. Allí empezó a mostrar interés por el movimiento laboral y la doctrina comunista y formó, por primera vez, parte de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo del ese año. Esta día establece el principio de un ideal que Tito protegerá con convencimiento y pasión en toda su larga existencia política: la causa del pueblo.

En 1910, se incorporó a la Unión de Trabajadores de la Metalurgia y el Partido Socialdemócrata de Croacia y Eslovenia. De 1911 a 1913, Broz laboró por cortos lapsos en Kamnik, Eslovenia, Cenkovo y Bohemia para después llegar a Alemania (Múnich y Mannheim), donde ingresó a la fábrica de autos Benz. Tiempo después fue a Viena, Austria, allí laboró para la Daimler. En todas estas ocupaciones mostró inclinación por las cuestiones sindicales, participando en protestas y siendo parte de paros por los derechos de los trabajadores.

Josip Broz Tito

Se estima que a sus 20 años contrajo nupcias con Marusa Novakova, con quien habría procreado un hijo a quien llamaron Leopard Novakov, sin haber evidencia definitiva de ello.

Antecedentes de Josip Broz Tito

Tito fue el primordial diseñador de la segunda República Yugoslava, una confederación socialista, que permaneció vigente desde la Segunda Guerra Mundial a el año 1991. No obstante ser uno de los creadores del Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas), fue igualmente el primero en retar la supremacía soviética.

Fue adepto de la opción del socialismo soberano (a veces llamado «comunismo patriótico» o «titoismo»), y uno de los relevantes creadores e impulsores del Movimiento de Países No Alineados, así como quién ejercicio su secretaría general en primera oportunidad. Allí, defendió la postura de independencia ante los dos grupos adversarios en la Guerra Fría.

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Para conocer la acciones y herencia política del Mariscal Josip Broz “Tito” se necesita comprender el contexto espacio-temporal en el que se desenvuelve toda su existencia. Un primera palabra, extremadamente importante, es la de “balcanización” que en su terminología política hace referencia a usar las situaciones puntuales de una nación para que quienes las provocan se beneficien de ella.

Tito nació en una zona que ha sido segmentada por las grandes imperios de su tiempo (Bizantino, Austro-Húngaro, Otomano) y en el que habitan un mosaico copioso de religiones (católicos, ortodoxos y musulmanes), idiomas (cinco lenguas principales y dos alfabetos) y razas que obviamente han generado luchas  internas y reclamaciones particulares de cada uno de las países.

Las crónicas previas a la época en la que nace el Mariscal son muy complicadas de entender, no obstante, se puede resaltar que está definida por un péndulo, que en su ir y venir, expone los diversos intereses de los imperios ya mencionados sobre esta región.

El Sargento Broz

En 1914, con la irrupción de la Primera Guerra Mundial, Josip Broz, que para la época había sido alistado por la milicia austro-húngaro llegando al nivel de Sargento Mayor, fue remitido a Ruma y luego a Galicia, lugar donde fue capturado por el ejército zarista cuando estaba herido de gravedad. Ya prisionero de combate, preparó varios levantamientos con los otros retenidos, estableciendo con ello otro cimiento de lo que se constituirá su prolongada formación para una vida revolucionaria.

Pudo escapar antes del estallido de la Revolución Bolchevique y se enrola en el Ejército Rojo. Se afilió por primera vez a un partido político: el Obrero Socialdemócrata de Rusia, que más adelante se convertiría en el partido Comunista de la URSS. Allí prueba las aguas limpias y rojizas del comunismo y retorna a Yugoslavia donde se une al Partido Comunista Yugoslavo. En el periodo de 1928 a 1934 entraba y salía de la cárcel debido a la ilegalidad de su camarilla política. (Ver también:  Ejército Rojo)

De todos sus escapes, su apodo «Tito» fue lo único que le seguiría acompañando hasta su el final de sus días. A partir de allí, su monumental ascensión como miembro del Comunismo yugoslavo lo condujo a alcanzar su Secretaría General en 1941. Fue en esa posición donde el potencial de Josip Broz como líder aumentó exorbitantemente. Aunque no era muy popular en el ambiente político de su país (Croacia) su caudal político fue aumentando rápidamente.

El Guerrillero Comunista

Para 1941 Josip Broz había fortalecido la rama militar del facción política: los partisanos, un grupo marxista y anti totalitario cuyo rol en la emancipación de Yugoslavia sería esencial. El panorama continental que se pronosticaba para Yugoslavia no era nada elogiable, ya que prontamente explotaría el evento más despreciable para Europa hasta ese instante.

Josip Broz Tito

El disparador de la Segunda Guerra Mundial en el Reino de Yugoslavia, tras el apremiante asalto alemán en 1941, fue la coalición nazi-croata que halló apoyo adicional en la Ustacha (Organización Terrorista Nacionalista de Croacia). Fue una humillación para Tito, quien siendo nativo de Croacia, vio que su nación era manipulada por los intereses de las Países del Eje (Alemania, el Imperio de Japón y el Reino de Italia) con miras al reparto del Reino de Yugoslavia, que se había manifestado como nación neutral en un principio. (Ver también El Eje en la Segunda Guerra Mundial)

Alemania había estado de acuerdo con la formación de un Estado Croata y el restante se lo había compartido con Italia, Hungría, Rumania y Bulgaria. En presencia de los antipatías legadas años atrás, la aniquilación de tipo fascista contra los serbios y ortodoxos que poblaban Croacia dio comienzo, siendo masacrados lentamente. Los ustachas, cuyas prácticas se decía aterraba a los mismos alemanes por su atrocidad, hallaron compensación en los chetniks, serbios patrioteros y fieles al reino ya vencido y exiliado.

Desde ese momento, Tito se dedicó a la idea de libertar a Yugoslavia de las tropas ocupantes alemanas. El porvenir de Yugoslavia se jugaba entre una contienda externa, en oposición al Eje y una lucha interna civil y además cruenta entre ustachas y chetniks. Las guerrillas partisanas, comandadas por el camarada Tito, de índole comunista y tenaces adversarios del fascismo, exaltaron como insignia suya la emancipación de los eslavos del sur.

Paulatinamente, Josip Broz, hasta ese tiempo aún no muy reconocido, fue ganando el apoyo popular. Aunque, las únicas fuerzas que los Aliados  reconocían  como milicia de liberación eran los chetniks, el Mariscal fue obteniendo espacios y aceptación mediante su ofensiva de guerrilla.

Josip Broz Tito

Al mismo tiempo provocaba cierto desconfianza en cierta parte de la población, al igual que miedo, por la tildada noción titoista de convertir en bolchevique a sus poblados. Destaca en esta periodo la táctica de Tito de llevar los mejores agrupaciones comunistas de Yugoslavia al campo, y ahí disponer un control de la contienda y difundir sus ideales de forma directa a las ciudades. (Ver también: Bolchevique )

Usando la frase “Hermandad y unidad”, el Mariscal Tito persuade a los Aliados de ofrecerle su ayuda en los últimos instantes de la independencia Yugoslava. Auxilio esencial en su cometido de pelea antifascista que luego finaliza siendo transformada por Josip Broz “Tito” en una sublevación comunista. El líder yugoslavo llega victorioso en marzo de 1945 a Belgrado (con previo apoyo del Ejército Rojo) como el indiscutido dirigente y militar con capacidad de sustentar la autonomía de la totalidad de los eslavos del sur.

No obstante la destrucción y de que había un fallecido por cada diez yugoslavos, los pobladores le ofrecieron últimos instantes de la contienda. Tito no queda en deuda con nadie, pues su gran proeza ha sido alcanzar la liberación de su pueblo, de forma independiente y con su milicia, la cuarta de mayor tamaño de Europa en ese tiempo.

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El movimiento partisano del Mariscal arrastró gentes con su ideología, denominada titoista, de la unión alrededor de su liderazgo y un fervoroso patriotismo.

Este ideal, en el futuro, sería el cimiento de la República Federal de Yugoslavia, gran creación de Tito, particularmente cuando las desigualdades de raza, religión, lengua y cultura en general eran tan acentuadas entre Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Serbia, Montenegro, Macedonia y las zonas independientes de Kosovo y Vojvodina, donde permanecerán todos abrazados bajo una mismo concepto de nación pluralista y federal

Arquitecto de Yugoslavia

Tras algunas semanas del fin de la guerra ya se desarrollaba el decisivo proceso de estructuración de las fundamentos políticos y de ordenamiento institucional y administrativo de la Yugoslavia titista. Una vez constituido el órgano estatal y el Mariscal Tito fortalecido tanto electoral como políticamente con su Frente Popular (1945) comienza la preparación de su primera Constitución repitiendo el patrón soviético de 1936 y la promulga el 31 de enero de 1946.

En esta constitución permanece plasmada la gran perspectiva de Tito, ya que allí concede reconocimiento a la variedad y multiplicidad de nacionalidades, pero todas ellas resguardadas bajo una unitaria noción superior: el de ciudadano de Yugoslavia. Cada ciudadano eran yugoslavo pero al mismo tiempo se les admitía el hecho diferenciado de ser croatas, serbios, eslovenos, bosnios, montenegrinos y macedonios. (Ver artículo:  Winston Churchill )

Ruptura Con los Soviéticos

En 1944, el 4 de octubre, en una conferencia que reunía a Winston Churchill y Joseph Stalin se hicieron públicas las pretensiones de dividirse Yugoslavia entre los dos bloques, en porcentajes idénticos tras finalizada la guerra. Al llegar esta información al Mariscal Tito, tras varios años, la juzgó como una traición y se indignó hondamente. Se puede considerar ese instante como el punto de ruptura de los vínculos con la Unión Soviética.

Otros detonantes como el soporte aportado por el dirigente yugoslavo a los griegos comunistas en su contienda interna, el desplazamiento de su ejército a los  linderos griego-albaneses y las intenciones del líder balcánico de crear una gran confederación con Bulgaria, provocaron la ira del mandatario soviético, que echa definitivamente al partido titoista del Kominform (1948).

Tras ser Yugoslavia expulsada y alejada, Josip Broz manifestó ante el comité de su camarilla política: «Aunque cada uno de nosotros aprecie a la URSS, la patria del socialismo, amar a nuestro país no es cosa menor, lo que es igualmente una modo de hacer progresar el socialismo». Evidencia de que, para nuestro personaje en referencia, la dignidad nacional fue su gran fortaleza.

Josip Broz Tito

Tito se independizó de la supremacía que sustentaban los soviéticos en el área propiamente socialista, y a partir de ello, provocó un gran devoción y valentía alrededor de su figura, al apreciarse lo que fue: un dirigente político autónomo de lazos y subordinaciones externas. Nunca se le quebró la voz a la hora de acusar en contra del dominio soviético en la Europa del Este.

Con la ruptura definitiva de sus nexos con la exclusividad socialista de Stalin, el Mariscal Tito se abstuvo de participar en acuerdos como el Pacto de Varsovia (1955). El patriarca de Yugoslavia había dejado una marca histórica en su relación con monolítico Bloque Oriental.

Con el quiebre Tito-Stalin, Yugoslavia ya no tenía obligación de seguir las indicaciones de la URSS. El Mariscal alcanzó lo que pocos dirigentes políticos de la época: no estar en línea con alguno de las facciones de la Guerra Fría.

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Tito obtuvo su trofeo en Bandung (1955), al estar reunido con Pandit Nehru, Abdel Nasser y Sukarno  para echar las bases del Movimiento de los Países No Alineados: contrarios a la Guerra Fría e independientes de ambas partes. Este agrupación es herencia del Mariscal Tito que lideró la tendencia del socialismo autónomo dentro de esta nueva estructura, de la que fue escogido a la Secretaría General y dirigió su primera conferencia en Belgrado (1961)

Modelo Económico

En el año 1949, el Mariscal alejado de la URSS, admite de su patrón económico los programas quinquenales para la gran industria. El programa soviético igualmente se utilizó en la agricultura, transformación agraria, colectivizaciones forzadas, comprobación de precios, controles que provocaron el disgusto del campesinado que formaba las 3/4 partes de los habitantes, y generaron la falta de aprovisionamiento de las ciudades.

Las nuevas autoridades se vieron forzadas a flexibilizar los planes porque estiman que en primer lugar se requería un cambio de mentalidad de los pequeños propietarios. Con el auxilio de Occidente, la reedificación del país fue un procedimiento raudo que llevó a Tito a sugerir un tercer camino con el denominado Modelo Autogestionario.

Josip Broz Tito

La legislación del 27 de junio de 1950 fue el gran premio que su partido obtuvo para los trabajadores y campesinos, donde se estipulaba, que los elementos de producción no pertenecían ni a privados ni al Estado, sino eran propiedad de la sociedad toda. Así prosiguió un crecimiento económico promedio con intentos de huelgas que se ahondaron hasta 1969. Igualmente hemos de tener presente, que durante su mandato, existió opresión autoritaria y acoso a sus anteriores aliados, posteriormente inculpados por el Mariscal de revisionistas a su ideal socialista.

Últimos Años de Josip Broz Tito

Una de las postreras resoluciones tomadas por el Mariscal Tito en 1973 fue otorgar la condición de soberanía a Kosovo como parte de sus reformas constitucionales. Ha de mantener su situación como provincia independiente de Serbia, pero ahora dispondrá de voto federal y derecho a vetar ciertas determinaciones de muy poco beneficio para los kosovares.

Los años setenta acontecen en tensa quietud, pues se presume que dado el estado de vejez de Tito y su inminente fallecimiento podría desencadenar la peor de las catástrofes. Asiste a los Estados Unidos en 1978 y se reúne en Cuba con Fidel Castro en 1979, con quien trata el enfrentamiento entre Camboya y Vietnam. Es hospitalizado en una clínica de Liubliana comenzando el mes de enero de 1980 donde le es amputada su pierna izquierda. A días de llegar a sus ochenta y ocho años, fallece el 4 de mayo de 1980.

Sin duda alguna, el gran diseñador de la unidad yugoslava (aun siendo artificial) fue Josip Broz “Tito”. Un personaje con un mandato autoritario pero de mente abierta y sentido de soberanía nacional, quien forja la noción de ciudadano yugoslavo a países de los cuales difiere profundamente. Es admirable su reconocida lucha de guerrillas para libertar a Yugoslavia mientras sucedía la Segunda Guerra Mundial.

Josip Broz Tito

La creación del Grupo de Países No-Alineados como prueba de que David si puede derrotar a Goliat. Hay que agregar igualmente que Tito tuvo que jugársela entre una clara contradicción: descentralizar su poder o concentrarlo a través de su autoritarismo. En sus años finales, ya como político, aportó claras nociones de la importancia del cumplimiento del principio de la no intromisión en los cuestiones internas de cada país.

Fue un individuo que generó gran veneración alrededor de su personalidad y en varias naciones de la disgregada Yugoslavia aún se observa evidencia de ello. Su “Coalición de los Comunistas” ya no tiene validez pero algunos dirigentes siguen su ideario. Concluyentemente, Tito, el gran mariscal, fue el aglomerador de un conjunto de naciones que después de su fallecimiento, se tiñeron en sangre y quebraron la gran alianza que el croata sustento a través de muchos años

Titoismo

El titoismo se define como las políticas y praxis subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial relacionadas con Josip Broz Tito mientras acontece la Guerra Fría, representada principalmente por una antagonismo a la Unión Soviética. De modo general, significa la ideología yugoslava de Tito en la diplomacia internacional de la Guerra Fría. El titoismo atrajo adhesiones entre los socialistas de Europa y Asia, enojados con los excesos supremacistas del estalinismo.

Ya fallecido Stalin en 1953, se originó una reencuentro de Yugoeslavia y la URSS en el ámbito del nuevo esquema de relacionamiento dentro del entorno socialista. Nikita Kruschev y N. A. Bulganin fueron a Belgrado en 1955 y Tito retribuir la visita en 1956. Aun así los vínculos se vieron afectados nuevamente a causa de las ocupaciones militares soviéticas de Hungría en 1956, de Checoslovaquia en 1968 y de Afganistán en 1979, tomando como excusa la denominada soberanía limitada.

Josip Broz Tito

El Autogobierno Yugoslavo

Para 1952 el Partido Comunista mudó su nombre a el de Liga de los Comunistas de Yugoslavia. En su intención de formar una sociedad comunista distinta, el titoismo dispuso una estructuración económica y una renovación en su gestión separadas del modelo soviético. Descartó la centralización burocrática a la vez que decretó descentralizar la administración de tal modo que no fuera contradictoria con el centralismo dictatorial de su mandatario.

Estableció el autogobierno laboral en las factorías y . deshizo las cooperativas agrarias de los campesinos agrupados en colectividades. Flexibiliza la inspección de precios y liberó ligeramente el comercio externo y la circulación de divisas. No pudo avanzar más ya que las revueltas de los pobladores de Polonia y Hungría contra el gobierno comunista colocaron a Tito en alerta. Se contuvo de aprobar una exagerada distensión de su sistema de partido único.

Milovan Djilas, militante comunista que luego se convirtió en disidente y crítico del régimen de Tito, falló en sus tentativas de inculcar una verídica democracia socialista en su nación por lo que fue enjuiciado y sometido a renunciar al partido. A pesar de ello, el proyecto admitido por el VII Congreso de los Comunistas de Yugoslavia en 1958, fue desaprobado como “revisionista” por el administración moscovita.

El autogobierno empresarial establecido por Tito como un eslabón del llamado “camino yugoslavo al socialismo” se efectuó por medio de progresivas renovaciones institucionales dirigidas hacia la independencia de los conglomerados de producción a través de su liberación de los planes económicos centralizados de los gobiernos marxistas. En las unidades de producción se independizó la gestión, otorgada a elementos colegiados decisorios de la jefatura técnica y administrativa,  y fue concedida al director del conglomerado y a su directiva.

Josip Broz Tito

Los vínculos entre el director y los entes colectivos de gestión fueron regulados por la reglamentos jurídicos del Estado y presentaron ajustes a través de los años para enmendar posibles disfuncionalidades. Una ley decretada en 1976 imputó a los organismos de base del labor asociada (POUR), que eran agrupaciones estructuradas de trabajadores de cada conglomerado industrial, el poder decisorio en lo concerniente a su administración.

Por otro lado se otorgó a la directiva la autoridad de determinar las políticas habituales, nombramiento y destitución del director así como la normativa de remuneraciones. Todo lo anterior, obviamente, no reducía la autoridad evidente del partido para delinear las líneas primordiales de la aspectos económicos del Estado.

El autogobierno yugoslavo, fue diseñado como instrumento para distribuir hacia los cimientos laborales y otros áreas ciertas determinaciones en el funcionamiento de los entes productivos. Igualmente era un procedimiento para proporcionar un remedio efectivo a la cuestión de la democracia en un gobierno socialista.

Sus precedentes provienen de lo planteado acerca de la democracia industrial por el filósofo y reformador francés Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865). Este argumentó sobre la concepción del autogobierno industrial expuesta por el sindicalismo reformador de Europa y Norteamérica, cuyos fundamentos provenían de la creación de los consejos de trabajadores de la primera posguerra en varios países de Europa y en la praxis de los kibbutzim implementada en Israel a partir de 1909 para la productividad agropecuaria.

Influencia de Titoismo

Se pueden separar en tres los probables impactos que el Titoismo ejerció sobre otras naciones:

  1. Naciones satélites que se emanciparon del núcleo soviético por motivo de una alejamiento del socialismo.
  2. Naciones socialistas que, no siendo parte del núcleo soviético, optaron por derivar hacia un socialismo autónomo.
  3. Naciones que únicamente tomaron algunas de las prácticas económicas o sociales del titoismo.

En el primer aparte podemos ubicar a Albania, quien se separó del núcleo soviético en 1961, 14 años luego del apartamiento de Yugoslavia. El influjo yugoslavo es ciertamente verídico por las declaraciones tanto de dirigentes de la Unión Soviética y Yugoslavia, como de políticos capitalistas de occidente, sobre el riesgo representado en la resolución de Tito al ser capaz de influir y ser modelo para el deslinde de otros países.

Las declaraciones por parte de Estados Unidos las emitió el Secretario de Estado John Foster Dulles, quien se disponía a ofrecer ayuda económica y militar a Yugoslavia por ser un patrón para los otros países satélites y así posibilitar la destrucción de la Unión Soviética sin enfrentamiento. Iguales declaraciones fueron proporcionadas por el político amigo de Tito, Milovan Djilas al anunciar que Tito era un modelo de rebeldía y ofensa nacional comunista.

Tales declaraciones, viniendo de Yugoslavia eran de suponerse al considerarse hábiles para triunfar con el ejemplo titoista y servir de patrón para otros. No obstante, son las declaraciones soviéticas las que revelan aún más las probabilidades de su influjo. Khrushchev pensaba que era posible alcanzar una corriente comunista internacional renovada pero más solidaria, encabezada por los Soviéticos, pero transigente a los socialismos de China o Yugoslavia.

Josip Broz Tito

Quiso sacar provecho del patriotismo de Tito, con la idea de trasladar las revueltas a los países satélites y desgastar aún más la coherencia del grupo. Aun así, los verídicos motivos por los que Albania se separó del núcleo soviético van más allá del modelo yugoslavo. Hoxha, primer funcionario de Albania, destacó que su deslinde de la Unión Soviética no era solamente por el estalinismo ortodoxo, sino por la emancipación albanesa de la provocación de la dominación social de la Unión Soviética.

Dicha intimidación fue igualmente uno de los motivos de la separación yugoslava, aunque las motivaciones de la ruptura albanesa no está vinculada en modo directo con la de Yugoslavia.

El segundo posible impacto del titoismo es más evidente en la formación del Movimiento de Países No Alineados. El modelo de Yugoslavia aportó confianza, ya que a su primera conferencia acudieron 25 naciones que no percibieron la obligación de estar en línea con las grandes potencias sin someterse a presiones de su parte.

Yugoslavia admitió el socialismo como gobierno pero lo alteró según sus conveniencias instaurando prácticas primordialmente económicas más abiertas que las del esquema soviético. Estas diferencias proporcionaron motivos a otros naciones a admitir un socialismo “autónomo” con sus propias prácticas según sus requerimientos.

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La tercera probable influjo fue más directo, las prácticas del titoismo como derivación del socialismo fueron acogidas por otras naciones como México o Turquía al confrontarse posteriormente a las mismas circunstancias económicas. La noción de autogobierno en el trabajo fue atrayente en muchos lugares del mundo, no obstante falló en Yugoslavia debido a que los trabajadores observaban los novedosos agregados en el empuje laboral como un beneficio.

Implementando el Modelo

La táctica de Tito era empezar a exportar su fuerza laboral. México y Turquía encararon circunstancias idénticas con mercado de trabajo paralizado, aún perteneciendo a esquemas políticos distintos. Al proseguir las prácticas del titoismo se consiguió incrementar las entradas económicas para sus naciones.

El titoismo no influenció de forma directa en la separación de otras naciones del núcleo soviético, como Albania, porque ésta disponía de sus propios motivaciones. No obstante, sirvió de modelo de osadía para otras naciones al contraponerse al Kremlin, adoptando y adaptando su propias prácticas, sin experimentar acosos de esta superpotencia en tiempos de antagonismo entre sistemas.

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Estas naciones participaron en el Grupo de Países No Alineados, rehusando los sistemas contrincantes de Estados Unidos y La Unión Soviética, bajo la dirección de Tito, Nasser y Nehru. Sus prácticas económicas, aunque socialistas sólo de denominación, eran abiertas y fueron modelo para otras naciones que vivieron las mismas situaciones económicas, casos como México y Turquía.

El socialismo de Josip Broz Tito en Yugoslavia influenció a que otras naciones admitieran un socialismo autónomo, y aceptaran las practicas titoistas sólo como un patrón para los demás, no como un motivación evidente de sus decisiones.

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