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Aprende todo sobre Fall Gelb, sus antecedentes y más

El Fall Gelb o Plan Amarillo fue el nombre con que se conoció a aquel operativo militar de Alemania que activó la ocupación de Holanda, Bélgica y posteriormente Francia en la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente fue proyectado por el general Erich von Manstein y llevado a ejecución el 10 de mayo de 1940.

Fall Gelb

Antecedentes del Fall Gelb

Después de la rauda ocupación alemana de Polonia, denominada en clave por el Estado Mayor alemán, el Plan Blanco, lo próximo fue preparar un plan para asaltar a la potente Francia. Es muy llamativo que Francia, no obstante de que Polonia siempre fue un buen asociado suyo, no hizo el más mínimo esfuerzo para intentar detener a los alemanes. Igual sucedió en el caso del Reino Unido. Pareciese que muchos de sus inversores y empresas tenían tan buen negocio con Hitler, que ninguno estaba dispuesto a perdérselo.

Alemania Si, URSS No

Sin embargo, lo que siempre ha lucido muy paradójico es que los aliados le proclamaban la guerra a Alemania, por haber ocupado Polonia, y no se le manifestaban a la antigua URSS, por haber realizado lo mismo. Pareciese una pregunta sin respuesta satisfactoria. A pesar de que los aliados le proclamaron la guerra a la Alemania de Hitler, no se les vino a mente, en ningún instante, atravesar la frontera alemana.

Lo anterior, según se ha comprobado a posteriori, hubiera colocado en graves apuros al Ejército alemán, pues, para ese tiempo, aún no disponía de bastantes tropas para tratar de detener a los aliados.

Guerra Tonta

El lapso que va desde septiembre de 1939, cuando ocurre la ocupación de Polonia y las proclamaciones de guerra, y mayo de 1940, es usualmente reconocido como la “guerra tonta” o la “guerra de broma”. Durante esa etapa, los dos lados del conflicto sólo se enfrentaron en Noruega, con una evidente derrota aliada, e igualmente en alguna refriega naval.

EL Potencial Aliado

A los subsecuentes gobiernos de Francia, asumiendo pacifistas, únicamente les vino a mente construir la afamada Línea Maginot, donde se hizo una gran inversión, algo que ya era obsoleto  desde el arribo de era de la aviación. Igualmente, gran parte de la gente creía, a primera mirada, que el Ejército alemán eras muy superior al de los aliados.

No era del todo cierto ya que los alemanes disponían de algunas tropas más, pero no había gran diferenciación con las de los aliados. No olvidemos que Alemania siempre ha tenido mayor población que Francia. Agregado a ello, para ese tiempo, ya tenía bajo su dominio a Austria y Checoslovaquia.

Fall Gelb

Inclusive, los aliados, disponían de muchos más carros de combate, 3.384 contra 2.445 e igualmente más artillería, 13.974 contra 7.738. No obstante, los alemanes, disponían de más aviones, 5.446 contra 3.090. Muchos estudiosos consideran que la gran diferencia entre el Ejército alemán y el francés, se fundamentaba en su cadena de mando. Al tanto que en el alemán estaba muy evidente quién tenía el poder supremo, en el francés, se puede decir que cada uno ordenaba por su cuenta.

Condiciones para la Derrota

Al frente del poderoso Ejército francés, que era el mayor de Europa, sin contar al ruso, claro está, designaron a un general muy anciano, llegado a la séptima década, aun habiendo sido todo un héroe en la Primera Guerra Mundial, el general Maurice Gamelin. Ciertamente, se desconoce por qué este acreditado militar no dio la orden de asaltar Alemania. Quizás, es posible, que fuese intimidado por el Gobierno francés para que no lo hiciese, por temor a la venganza que pudiesen tomar los alemanes.

En Francia, ciertamente, no estaba muy nítido quién tenía el mando. Como mandatario del Gobierno tenemos a Edouard Daladier, un hombre que nunca quiso participar en temas militares. El general Gamelin era, en teoría, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, a pesar de que, inconcebiblemente, no tenía poderes ni sobre la Armada, ni sobre la Fuerza Aérea.

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El jefe del Ejército del Nordeste era el general Alphonse Georges, sin embargo, Gamelin, le arrebató algunas de sus facultades, como la de designar a los oficiales de ese Cuerpo de Ejército. Gamelin, se puede indicar que se “asiló” en el viejo castillo de Valenciennes, donde se disponía de un único teléfono, el cual, usualmente estaba comunicando y sin disponer de una emisora de radio.

Lo cierto era que el alto mando aliado actuó muy condicionado por la inmensa cantidad de bajas que tuvieron en la Primera Guerra Mundial. De tal manera que, mientras los franceses se guarnecen en su enorme Línea Maginot, los ingleses, remitieron pocas tropas, dejando la iniciativa al bombardeo aéreo.

Igualmente, los mandos aliados, subsistían aún de los beneficios de haber triunfado en la Gran Guerra y no consideraban cambiar de maniobra para luchar en esta nueva contienda. Igualmente, Bélgica, colaboró mucho, porque, en un comienzo, se declararon neutrales y se negaron de plano a cooperar con los aliados.

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Los alemanes acometieron por un lado no sospechado por el mando aliado. Igualmente les fue sorpresiva la rapidez de la denominada “Guerra relámpago” y no pudieron pararla. Finalmente, no discernieron actuar con igual acierto que en la Primera Guerra y no desplazaron raudamente los reforzamientos a las áreas donde eran más requeridos. Esas fueron las más importantes razones por las que fallaron en la contención del ataque alemán o Fall Gelb.

Fall Gelb

En fecha 10 de mayo de 1940 la Wehrmacht (Fuerza Armadas de Alemania) penetra en Holanda. Mediante el bombardeo de aeropuertos y el lanzamiento de paracaidistas, la Luftwaffe (Fuerza Aérea de Alemania) da inicio a la Operación Fall Gelb (Plan Amarillo), el cual se había postergado en varias oportunidades en los días previos. Adolf Hitler arroja su Blitzkrieg (Guerra Relámpago) sobre el frente del oeste con 141 divisiones y la protección táctica de 2 flotillas aéreas de la Luftwaffe.

El Plan Dyle

En contestación el general Gamelin resuelve comenzar el plan Dyle para asistir al llamado de auxilio de los gobiernos belga y holandés. Este plan, fuertemente cuestionado por la superioridad británica, estaba fundamentado más en motivos políticos que estratégicos y perseguía contrarrestar el efecto del Fall Gelb.

Fall Gelb

Se consideraba atravesar la frontera franco-belga con el 1º y 9º Ejército francés y el Cuerpo Expedicionario Británico, al mismo tiempo desplazar al 7º Ejército francés del general Henri Giraud hasta Breda en Holanda, privandose de esa manera de un estratégico y esencial cuerpo de reserva.

Los franceses confiaban en que los alemanes volvieron a aplicar la estrategia de 1914, la cual tenían meditada y prevenida, pero no calcularon que dicho plan se reformase en febrero de 1940 a solicitud del general alemán Erich Von Manstein. Este plan, Fall Gelb, asignaba mayor preponderancia a la sección central, en menoscabo del lado derecho que atacaría al norte de Bélgica y Holanda. (Ver articulo Erich Von Manstein)

La agrupación central debe impulsar las defensas del río Meuse y encaminarse hasta el delta del Somme, con el propósito de apartar a las fuerzas francesas dispuestas en Bélgica. Por otro lado, el lado sur detenta la meta de mantener inmóviles a las defensas francesas del Rin y las de la Línea Maginot.

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El plan es codicioso e intentar conducir gran número de blindados por las arboledas de las Ardenas e infiltrarse en pleno despliegue francés es temerario. Más, para su consecución, se han dispuesto hasta 10 divisiones Panzer con el objetivo de desconcertar a los franceses de manera veloz y tajante.

En contraste, los franceses inclinan su confianza a una maniobra defensiva. Gamelin está al tanto de que su tropa no está alistada para el enfrentamiento, al igual que no lo está la aviación (la Marina es algo distinta), pero si los germanos emprenden el ataque no tenemos otro opción que confrontar la guerra. Cuentan con tres ejércitos de 89 divisiones (9 de ellas son inglesas) que abrigan las áreas defensivas desde el atlántico hasta Metz y el bajo Rin.

La tropa reserva está constituida por otras 29 divisiones más, con las que inclusive se contaba para proteger a Suiza si llegase también a ser asaltada por Alemania. El Grupo de Ejército A dispone de 8 divisiones motorizadas y una, de lo más reciente, acorazada, para penetrar en Bélgica.

Fall Gelb

Todo un enorme aparato de defensa que, aun así, dejaba expuesto el sector de las Ardenas, reconocido como un impedimento natural, fijándose en que si los germanos hacían el intento por allí, sería con pocas fuerzas fácilmente detenibles. Desconocieron el antiguo principio militar que reza: «todo impedimento defensivo sin fuerza de fuego, es un obstrucción inútil…».

El Avance Imparable

El 10 de mayo los eventos se aceleran, al tanto que las divisiones Panzer se encaminan secretamente hacia Las Ardenas, en el norte los alemanes arrojaron paracaidistas sobre La Haya y los aeropuertos. El Mariscal de Campo Fedor Von Bock domina al modesto ejército holandés sin que las tropas de Giraud acudiesen a tiempo. La estrategia Breda del plan Dyle ha fallado. Más aún. el catastrófico bombardeo de Rotterdam, a niveles nunca antes vistos, horroriza al país. En solo 4 días Holanda capitula. (Ver también Fedor Von Bock)

Las cosas no van mejores en Bélgica: dos escuadras transportadas por aire capturan varios puentes sobre el canal Alberto al tanto que otros comandos de zapadores paracaidistas logra ocupar y doblegar el legendario fuerte Eben Emaël, el tesoro de la defensa belga.

Mientras dos divisiones Panzer bajo la conducción el general Erich Hoeppner se aproximan a la decisiva ciudad de Maastricht. En apenas un día todo el sistemas defensivo belga han cedido. Proseguirá la lucha, pero con una milicia arruinada, los aliados en repliegue y un millón de desamparados por las carreteras, de tal manera que el rey Leopoldo III ordenó la rendición el 28 de mayo.

Las iniciales unidades de los aliados se aproximan para cubrir la línea del Dyle, Cuerpo Expedicionario británico, y hasta Namur, 1º Ejército francés. Los franceses resisten penosamente para favorecer la retirada de los belgas, pero al tanto ligeramente al sur, dos componentes blindados del general Ewald Von Kleist alcanzan a atravesar el río Meuse.

El Ataque Panzer

Al unísono las divisiones Panzer del general Erwin Rommel cruzan por Île d´HOux en Bélgica y los Panzer del general Heinz Guderian por Sedan en Francia, secundados por los Stukas que asolan la artillería francesa y a los puentes de ingenieros que facilitan a la infantería atravesar el río.

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Varios contragolpes preparados el día 14 por algunos patrullas francesas son fallidos. Provocados desde el norte por Rommel y divididos en Sedán, se manda la retirada hacia la frontera, a excepción del 1er. Ejército que debe retirarse hasta el río Esca Ult. Pero la tenaza germana que arranca desde Sedán va a apartar en algunos días a los aliados. De tal manera que, los blindados de Guderian encierran al delta atlántico del Somme en Abbeville, tomando por sorpresa a los aliados y asombrando al mismísimo Hitler.

El general Hermann Hoth supera Arras y el general Georg-Hans Reinhardt llega a Saint Omer. No obstante, a la infantería se le hace difícil continuar ese ritmo intensivo que transcurre por un extenso pasillo de 100 kilómetros y escasa amplitud. (Ver articulo Herman Hoth)

Los costados alemanes son endebles, y un apenas famoso, para la fecha, general Charles De Gaulle, con su 4ª División blindada realiza un raudo contraataque contra las 2ª y 4ª  divisiones Panzer, utilizando la misma maniobra militar germana, con relativo éxito al principio. No obstante lo anterior, el destino estaba escrito.

Fall Gelb

El 20 de mayo la realidad del Fall Gelb se torna cada vez más grave para los franceses, aunque las alas de las divisiones Panzer que han apartado las tropas aliadas al norte están sin protección. Una contraofensiva de los aliados desde el norte hasta el sur sincronizado con otra desde el Somme hacia el norte tendría alguna oportunidad de éxito. El Oberkommando des Heeres OKH (Alto Mando del Ejército) alemán estaba al tanto de dicha contraofensiva reconociendo que daría al traste con su maniobra de asalto relámpago.

Presintiendo la Derrota

El mismísimo Gamelin lo presentía, pero había sido sustituido el día 19. El Cuerpo Expedicionario inglés del Mariscal de Campo  Lord Gort trata de hacer contacto con las tropas francesas que se hallan a 40 kilómetros, en una acometida sobre Arras y coloca a la 7ª Panzer en una condición tan grave que inclusive se ve obligada a retirarse. Ante la escasez de tanques y la poca visión del recién comandante supremo francés, Maxime Weygand, se esfuma la última ocasión de triunfo aliado. (Ver también Maxime Weygand)

En contraste el aparato de guerra alemán se fortalece día a día. El avance de Von Bock en terreno belga ocasiona que 46 divisiones aliadas se vean cercadas con un millón de hombres, sumado al éxodo de otro millón de desamparados escabulléndose por las carreteras.

Fall Gelb

Para el día 24 los alemanes dominan Boulogne. El solitario lugar clave que les resta a los franceses entre Lille y el litoral está protegido por 2 divisiones de segundo nivel. Las tropas inglesas de Gort se hallan bajo restricción de alimentos y con pertrechos solo para 10 días más de enfrentamientos. Se puede pensar en solo dos cosas, en una solución de emergencia o en la rendición.

El mismo día 24 el junta de guerra inglesa manda a Gort el reembarque de todo el instrumental de guerra pesado por medio del puerto de Le Havre. Dada la imposibilidad de conservar las líneas en Arras, al día próximo el Cuerpo Expedicionario británico se retira en desplazamientos de defensa concéntricos hacia Dunkerque, en donde era embarcado todo el material y las tropas posibles.

Este era un plan que el Primer Ministro Winston Churchill ya había solicitado preparar desde el día 19 con el apelativo de «Operación Dinamo», que después de todo vino a convertirse en todo un hito logístico en los anales históricos y que amerita su propio capítulo.

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El Colapso

A partir del día después de Dunquerque, a Weygand solo le restan 71 divisiones no totalmente completas, con las cuales se dificulta la comunicación, en comparación a las 139 divisiones germanas que se encontraban en reorganizacion.

Peor aún, la Luftwaffe controla plenamente los cielos franceses, con metralla y bombas sobre columnas militares y en no pocas oportunidades sobre refugiados civiles. No obstante, la oposición del ejército francés, los tanques alemanes van logrando metas una tras otra, con Rommel y Guderian como vanguardia, alcanzando uno al Sena y el otro al Meuse.

Francia ha perdido la contienda de hecho, desde el 10 de junio. Su milicia y su aviación se hallan en dolorosa condición. Sin reservas y en repliegue a lo extenso del todo el frente, con cada una de sus divisiones en desorganización, carentes de comunicación y entremezcladas unas con otras, exceptuando al Grupo de Ejército 2 aun homogéneo y al frente alpino con Italia, que resiste la acometida traidora del ejército de Mussolini.

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Para el día 12 Weygand expone al consejo de ministros que la contienda está perdida y que «se obliga una suspensión de las hostilidades». Aun así la Wehrmacht continúa su raudo avance y para el día el 13 de junio Von Kleist supera a París, que es proclamada «ciudad abierta» e invadida al próximo día 14.

Hoth se encamina a Bretaña, lugar desde el cual los ingleses alcanzar a huir embarcando justamente antes de la invasión alemana de Cherburgo. En el sector este, la ocupación arriba el 17 a los límites con Suiza, circundando la Línea Maginot por su zona posterior. En el sector centro, se rebasan velozmente el Sena y el Loira.

El entonces Primer Ministro francés Paul Reynaud renuncia el 16 de junio, siendo luego designado presidente del consejo  Philippe Pétain, héroe de la Primera Guerra Mundial. Inmediatamente, el veterano mariscal pide a los alemanes comenzar negociaciones para una tregua, que se conviene y se suscribe el día 22.

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A pesar de ello, las milicias francesas guarecidas en la Línea Maginot no se someterán hasta inicios de julio, y la 6º división del general René-Henri Orly, luchará hasta el 25 de julio, con los italianos al frente y los alemanes a su espalda.

Armisticio tras el Fall Gelb

El día 17 de junio Pétain notifica por radio al país y a todo el ejército francés que había arribado la hora de terminar los enfrentamientos. Los 90 mil muertos, 200 mil heridos, casi 2 millones de apresados y los millones de civiles desamparados se presentan como un razones suficientes.

A Francia sólo le restan 3 caminos: la rendición de sus fuerzas armadas, proseguir la guerra en las posesiones de ultramar con su poderosa marina de guerra y el mismo armisticio manifestado por el nuevo mando de Pétain.

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La primera opción era inconcebible, ya que un tratado con los ingleses suscrito el 28 de marzo de 1940 imposibilitaba convenir la paz separadamente. Los británicos podrían aceptarlo solamente si la aviación y la marina francesa dejaban el continente hacia las posesiones de África y los puertos ingleses.

La elección de continuar la lucha desde África evidentemente finaliza con Hitler cruzando la España de Franco y ocupando las colonias norteafricanas.

El 18 de junio, el evadido de De Gaulle hace un llamado por radio desde Londres para que Francia no capitulase y prosiguió la lucha, pero aún se encontraba solo. Adicionalmente Mussolini quería exponer su parte de gloria ante la nación italiana y los alemanes no procuraban la paz sino un armisticio.

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Este armisticio se suscribe en Compiègne el 22 de junio por el mariscal Wilhelm Keitel por el lado alemán y el general general Charles Huntziger por Francia, ante un eufórico Hitler, envileciendo a los franceses al realizar el evento en el mismo vagón de tren donde la Alemania derrotada había suscrito el armisticio de 1918. El 23, los delegados franceses suscriben lo mismo en Roma delante del Duce.

Como resultado de este Fall Gelb, en apenas 45 días la eficiente maquinaria de guerra alemana destroza 8 divisiones holandesas, 22 belgas, 94 francesas y se hace con todo el equipo del Cuerpo Expedicionario británico. A pesar de ello la Wehrmacht había exhibido titubeos organizativos y llegaba además un rastro de 45 mil fallecidos o desaparecidos y 138.000 lesionados.

A partir del círculo polar ártico en Noruega hasta la frontera franco-española, todo el litoral atlántico está ahora ocupado por la Alemania nazi, con su mira puesta hacia un reciente y evidente objetivo: Gran Bretaña.

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