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Aprende todo sobre la Batalla de Okinawa y mucho más

La Batalla de Okinawa fue el paso previo a la planificada invasión de Japón por parte del Ejército Aliado, con miras a provocar su rendición. Es tenida como una de las más potentes y feroces contiendas de la historia militar, no solo por la cantidad de soldados y equipos en acción, sino por el gran número de bajas militares y civiles.

Batalla de Okinawa

Antecedentes de la Batalla de Okinawa

Nos hallamos ante el último escalón antes de asaltar a la isla principal del archipiélago nipón. Una monumental operación que podría haber transformado a Okinawa en el preámbulo perfecto para ejecutar la «Operación Downfall», la ocupación de Japón. Serviría como centro de operaciones para la mayor parte de las tropas que participaron en ella, en un número aproximado a los 4.500.000 soldados.

Cansados de la guerra, con sustitutos jóvenes y sin pericia alguna, los fogueados marines y las diestras divisiones de infantería se preparaban a confrontar un fanática milicia nipona cuyo única finalidad era matar y morir. Unos grandiosos operativos navales precedieron a una campaña en tierra que se prolongó mucho más de lo calculado.

Entre penurias, fuego, lodo y sangre, los soldados estadounidenses pagaron un elevado costo, que auguraba, junto con el operativo de Iwo Jima, que los EE.UU habrían de tener una cantidad desproporcionada y no asumible de pérdidas al atacar la isla principal. Un alto precio en vidas humanas calculado en más de medio millón. Estos son los eventos de lo que posteriormente se consideraría el último gran combate de la II Guerra Mundial, la Batalla de Okinawa.

Batalla de Okinawa

Prolegómenos

Previo a la finalización de los combates en Iwo Jima, los aviones de bombardeo estadounidenses ya habían tocado suelo sobre la isla. El 7 de abril, ascendieron de allí los primeros P-51 Mustang que aportarían custodia diurna en los asaltos a Tokio. Tres meses luego de la contienda, 850 bombarderos estadounidenses realizaron aterrizajes de urgencia en la isla. (Ver articulo: P-51 Mustang)

De no haberse tomado Iwo Jima, la mayoría de esos aviones se habrían precipitado al mar. Allí reside la relevancia de la ocupación de estas islas como trampolín para los bombardeos sobre suelo japonés. Pero la fiereza de aquella pelea estremeció la estructura del mando supremo estadounidense. Si dominar esa pequeña isla les había quitado tantas vidas, ¿qué precio habría de pagarse por la ocupación de Japón?

Al igual que Iwo Jima, la isla de Okinawa, próximo objetivo, tenía un relieve volcánico. Toda su extensión de 67 millas estaba repletas de cavernas. Los expertos militares estadounidenses entendieron de inmediato que controlar ésta isla supondría una batalla todavía más severa que la anterior.

MacArthur en el Sur

Al tanto que el General Douglas MacArthur seguía su pausado avance por la fachada sur del Pacífico, intentando acabar con la lucha en el archipiélago de Filipinas y anulando la permanencia japonesa en Borneo, Nimitz preparaba sus fuerzas para arrojar un golpe letal a Tokio. La ocupación de la isla de Okinawa, la de mayor tamaño del archipiélago de Riu-Kiu, escarpada, pedregosa, bastante habitada y con una poderoso regimiento. (Ver también: Douglas MacArthur)

Partiendo de ella podrían los estadounidenses proyectar sus aviones contra cualquier lugar del territorio japonés y en ella dispondría de una extraordinaria base para desconectar a Japón de todas sus fuentes de provisiones.

La planificación para la Batalla de Okinawa fue detalladamente estudiada antes de finalizar la conquista de Iwo Jima y el desembarque se estableció para el 1 de abril de 1945. La superioridad estadounidense asumió que, al encontrarse ya en propio suelo de Japón, su control sería muy complicado. Para tal fin debieron aprestarse grandes recursos anfibios, entre los cuales por vez inicial desde principios de 1942, los ingleses deseaban incorporar su flotilla de Extremo Oriente que comprendía 22 unidades.

Batalla de Okinawa

Los Kamikaze

De tal iniciativa se ocuparon 170.000 tropas del X Ejército de los EE.UU., bajo el mando del General con el nombre más peculiar de todo la milicia de los EE.UU.: Simón Bolívar Buckner. La campaña para la Batalla de Okinawa recibió el nombre clave de «Operación Iceberg». Al principio del 25 de marzo de 1945 con otro bombardeo intenso desde mar y aire. Por primera ocasión, a la fuerza estadounidense se aunó la flotilla inglesa, cuyos portaaviones sufrieron los inclementes asaltos kamikazes.

Así como los británicos los estadounidenses habían adelantado técnicas para contender tal desafío aéreo, ubicando navíos antiaéreos a relativa distancia de la flotilla principal para abatir las aeronaves suicidas antes de que alcanzaron sus blancos. Más de 5.000 integrantes de la Armada de los EE.UU. fallecieron en las 350 misiones suicidas realizadas durante los desembarques.

Inclusive el buque bandera de Japón, Yamato fue dispuesto en una de esas tareas. Empero el 7 de abril, tras un asalto de dos horas de los bombarderos en picada estadounidenses, el Yamato fue hecho zozobrar sin haber tenido oportunidad de utilizar sus inmensos cañones contra la flotilla adversaria.

Batalla de Okinawa

Las Operaciones Navales

La Armada de los aliados juntó una cantidad de barcos de guerra nunca antes vista a través de abril de 1945. Cuarenta de los cuales eran portaaviones (22 de asalto, con más de 2.000 aeronaves) y aproximadamente un millar de transportes y naves de desembarco. La Armada de los EE.UU. contribuyó con 327 navíos de guerra.

Jamas se había concentrado una cantidad tan elevada de buques de guerra, ni siquiera el año previo en Europa. A través de la ocupación de Normandía, los aliados habían utilizado 284 naves de guerra de la totalidad de 5.700 embarcaciones de todo tipo que participaron en el «Operativo Neptuno» del 6 de junio de 1944.

La mayor parte de las aeronaves de caza, de los pequeños bombarderos en picada y de los aviones de asalto a tierra pertenecían a  la Armada de los EE.UU., y operaban desde portaaviones. Los japoneses habían empleado las prácticas kamikaze desde la Batalla del Golfo de Leyte, pero por primera oportunidad, devinieron en una parte destacada de la defensa para la Batalla de Okinawa.

Batalla de Okinawa

Entre el desembarque estadounidense del 1 de abril y el 25 de mayo, sucedieron siete asaltos kamikaze, en los que se usaron más de 1.500 aeronaves. Con más de 5.000 víctimas, la Marina de los EE.UU. experimentó en este operativo su mayor número, más que en cualquier otra contienda de la guerra.

Fuerza Combinadas

En sus preparativos para la Batalla de Okinawa, las fuerzas navales inglesas y de la Commonwealth aportaron un admirable apoyo al ejército aliado, contribuyendo aproximadamente con una cuarta parte del poderío de agua y aire de los aliados, con 450 aeronaves. Estaba constituida por un gran número y variedad de barcos, entre ellos 50 navíos de guerra de los cuales 17 eran portaaeronaves.

Sus plataformas de vuelo eran de menor tamaño, lo que implicaba que podían acarrear menos aeronaves que un portaaviones estadounidense, aunque por otra lado, manifestaron ser de mayor resistencia a los ataques kamikaze.

Batalla de Okinawa

Si bien todos los portaaeronaves fueron aportados por el Reino Unido, la agrupación era un mezcla de la Commonwealth británica constituida por unidades de la Marina Real Británica, Marina Real Canadiense, Marina Real de Neozelandesa y Marina Real Australiana. Su cometido era anular los aeródromos japoneses en la Islas Sakishima y proveer protección aérea contra los asaltos kamikaze japoneses.

A la Flotilla Inglesa del Pacífico se le dio la tarea de anular las pistas aéreas japonesas en las Islas Sakishima, lo que realizó exitosamente del 26 de marzo hasta el 10 de abril. En esta fecha, su interés se trasladó a los aeródromos en el norte de Formosa. Esta fuerza se replegó a la Bahía de San Pedro el 23 de abril. El 1 de mayo, la Flotilla Inglesa del Pacífico retornó a la acción, atacando nuevamente los aeródromos. (Ver articulo: Campaña Naval de la Guerra del Pacífico)

Misiones Suicidas

Los portaaeronaves padecieron varios embates de kamikazes, pero debido a las plataformas de vuelo blindadas, estos no experimentaron daños irremediables y solo toleraron un corto paréntesis en sus misiones.

En tres meses de lucha en la Batalla de Okinawa, los japoneses realizaron 1.900 misiones kamikaze, haciendo zozobrar a docenas de naves aliadas llevando a la muerte a más de 5.000 marineros estadounidenses. Se calcularon 1.465 aeronaves kamikazes pérdidas (otros 2.200 aeronaves japonesas y 763 estadounidenses igualmente fueron destrozados, inclusive en los enfrentamientos en tierra).

Los barcos que se malograron fueron los de menor tamaño, en específico los destructores de la primera línea de protección, así como destructores de custodia y naves de desembarco. Es cierto que los aliados no perdieron ningún portaaviones, pero algunos de ellos quedaron gravemente afectados. Inclusive lanchas motorizadas que partían de tierra igualmente fueron usadas en las embestidas suicidas de los japoneses.

La extensa duración del operativo bajo condiciones de estrés obligó al Almirante Chester W. Nimitz a realizar algo nunca hecho, reemplazar a los más importante comandantes navales para que descansaran y se recuperaran. La flotilla cambió su nombre con la sustitución de los comandantes navales, ya que había iniciado la campaña como 5ª Flota, encabezada por el Almirante Raymond Spruance, y la terminó como 3ª Flota dirigida por el Almirante William Halsey. (Ver articulo: Chester Nimitz)

Batalla de Okinawa

Fuerzas Japonesas

Un número superior a 2.000 aeronaves aguardaban, en los campos japoneses, la Batalla de Okinawa. Gran cantidad de ellos eran kamikazes. En sus destacamentos de Formosa y Kyushu todo estaba alistado para oficiar las exequias de los pilotos, con el suicida allí presente, alistado para ascender. En las islas Kemara, la Marina tenía dispuestas más de 300 botes suicidas.

Aun así los estadounidenses se apoderaron del modesto archipiélago, apenas a 14 millas de Okinawa, y allí se estableció la artillería de Nimitz, ocupando el lugar de los botecitos japoneses atiborrados de explosivos. Los estadounidenses alistaron 280.000 tropas entre marines y soldados, 1.700 aeronaves de la Marina, agregado de los ubicados en aeropuertos de las islas, y 1.682 navíos.

Una semana previa al desembarco, los portaaeronaves del Almirante Marc Mitscher asaltaron Japón para neutralizar su aviación en lo más posible. Gran cantidad de aviones fueron derribados o destruidos en tierra, pero los kamikazes embistieron contra el Wasp, el Yorktown y el Franklin y los estropearon severamente. Igualmente los B-29 dejaron de atormentar transitoriamente a los habitantes de las ciudades, para proceder al ataque de las bases aéreas. (Ver también: Boeing B-29 Superfortress)

Batalla de Okinawa

Conquista de Kerama

Para conseguir una mejor plataforma para los ataques y un refugio seguro para los barcos en caso de tormenta, la superioridad estadounidense conquistó primeramente los islotes de Kerama. Tal resolución resultó oportuna, pues en las numerosas y espaciosas cavernas semi inundadas por el mar que poseían tales islotes, se consiguieron quinientos torpedos suicidas.

Tales ingenios eran impulsados por poderosos y silentes motores que, con un tripulante suicida a bordo, habrían de impactar contra los barcos norteamericanos a través de la noche. Su carga detonante, de más de una tonelada, hubiese sido letal para los naves de transporte y los portaaeronaves de custodia.

Aún no estallando en tierra la tormenta de la Batalla de Okinawa, el mar y el cielo eran el infierno mismo. Los kamikazes se utilizaban con una desesperada intención. Para el día 1, la flotilla estadounidense se había asustado ante su visita, que hizo estallar dos barcos. Luego de dos días, en las cercanías de Kerama había un cementerio marino. A partir del día 6, los suicidas desataron el crisantemo flotador (Kikusui), es decir, el asalto kamikaze intensivo.

Batalla de Okinawa

Para el primer Kikusui participaron casi 700 aeronaves, de los que el 50% eran kamikazes. Tres destructores y dos transportes de pertrechos estadounidenses se fueron con ellos a pique. El día 7 de abril prosiguió el ataque, experimentando numerosos daños y muchas pérdidas, entre ellas el acorazado Maryland y el portaaviones Hancock.

Operación Ten-Go

El portaaviones Yamato zarpó el 1 de abril del embarcadero de Kure, en compañía de un crucero liviano y ocho destructores. El coloso transportaba a bordo tres almirantes y su tripulación completa, de 2.767 hombres. Su cometido era capturar la atención estadounidense para favorecer el asalto masivo de los kamikazes. Y, al igual que ellos, el Yamato también se encaminaba a la muerte. Su combustible, en ausencia de petróleo, era aceite de soja y sólo contaba con lo suficiente para el viaje de ida.

Reconocida esta flotilla por un submarino estadounidense, Mitscher liberó contra ella 386 bombarderos, que comenzaron su asalto al mediodía del 7 de abril. La flota japonesa se protegió con valentía y arrojo, pero su artillería antiaérea era muy obsoleta para detener a los estadounidenses.

Batalla de Okinawa

Tras dos horas de empezado el ataque, fue hundido el Yamato, al que nada ayudaron sus enormes cañones de 460 mm., que fueron arrastrados al fondo del mar, al igual que 2.498 vidas. Bombas y torpedos acabaron igualmente con el crucero liviano y cinco destructores. En aquella descabellada tarea murieron 3.665 marinos, en contraste con los 10 aeronaves y 12 aviadores que los estadounidenses perdieron.

El alto mando japones decidió inmolar al Yamato. Obviamente, cuando todo se estaba calcinando, no podía conservarse indemne e inoperativo aquel enorme navío que a través de toda la guerra fue el buque bandera de la Flotilla Combinada.

Las Operaciones Terrestres

Las fuerzas en tierra de EE.UU. que colaboraban comprende al X Ejército, encabezado por el Teniente General Simón Bolívar Buckner, que moriría en combate. El X Ejército, estaba constituido por dos componentes: el III Cuerpo Anfibio dirigido por el Mayor General Roy Geiger, que constaba de la 1ª y 6ª División de Marines y del XXIV Cuerpo bajo el comando del Mayor General John R. Hodge, que estaba compuesto de la 7ª y 96ª Divisiones de Infantería.

Batalla de Okinawa

La 2ª División de Marines en un inicio quedaría como reserva. La 27ª y 77ª Divisiones de Infantería del Ejército de los EE.UU. eran igualmente parte del X Ejército. En suma, el X Ejército estaba compuesto de más de 180.000 soldados: 102.000 de la milicia y 81.000 de los Marines. Otros indicaban que las tropas alistadas para la acción eran tres divisiones del Cuerpo de Marines y tres de infantería del Ejército, que sumarizan 172.000 soldados en acción y 115.000 dispuestos a variados servicios.

En contraste a esta inconmensurable disposición de hombres y medios, el programa de combate de Japón para la Batalla de Okinawa era simplemente el suicidio. Sus emplazamientos en tierra se ubicaban en el interior. Hacia el sur de la isla, donde se conseguía menor cantidad de bosque, se emplazaban las pistas para aterrizar y el terreno era idóneo para las fortificaciones.

Una milicia de 100.000 hombres (Ushijima) estaba en espera del desembarque, oculto en sus cuevas, bien dotado de artillería y con pretensiones de morir en sus refugios o acribillado en los asaltos banzai realizados a ciegas contra los sanguinarios blancos.

Batalla de Okinawa

Se estimaba que la fuerza japonesa de defensa estaba compuesta de unos 67.000 soldados, otros indican 77.000, los que formaban parte del 32ª Ejército. Se agregan 9.000 tropas de la Armada Imperial Japonesa que se localizaban en la Base Naval de Oroku (apenas unos pocos cientos de ellos tenían entrenamiento y equipos para la contienda terrestre), apoyados por 39.000 pobladores de las Islas Ryūkyū (24.000 enrolados raudamente para la milicia Boueitai y 15.000 trabajadores sin uniforme).

Se adicionaron 1.500 estudiantes de escuelas secundarias dispuestos en primera línea de vanguardia como «Unidades de Voluntarios Hierro Sangre», al tanto que 600 alumnas Himeyuri se prepararon en un célula de enfermería.

El 32º Ejército al principio estaba compuesto de la 9ª, 24ª y 62ª Divisiones, y la 44ª Brigada Mixta Independiente. La 9ª División se movilizó a Taiwán previo a la ocupación, ocasionando un cambio en los planes de defensa japoneses. La oposición primaria habría de establecerse en el sur, conducida por el Teniente General Mitsuru Ushijima, su Jefe de Estado Mayor, el Teniente General Isamu Chō y su Jefe de Operativos Coronel Hiromichi Yahara. Yahara intercedió por una estrategia de defensa, y Chō por una de ofensa.

Batalla de Okinawa

Para el sector norte, el Coronel Udo Takehiro estaba de líder. Las tropas de la Armada fueron dirigidas por el Contralmirante Minoru Ota. La expectativa era que los estadounidenses hicieran un desembarque de seis a diez divisiones para enfrentarse a sus tres divisiones. El Alto Mando Japonés estimaba que la mejor calidad y la mayor cantidad de armas aportaría, a cada agrupación estadounidense, cinco o seis potencia superior de fuego a la de una división japonesa.

La Batalla de Okinawa

Llegado al fin el 1 de abril de 1945, que concordó ese año con el día de Pascua cuando a las 8:30 de la mañana, la primera descarga de artillería naval sacudió los 1.176 kilómetros cuadrados de la isla (de largo máximo 107 kilómetros y ancho de unos 12). A través de las próximas tres horas, barcos y aeronaves embistieron con furia el área de desembarque y los emplazamientos reales o hipotéticos de los japoneses.

El Desembarque

Al mediar el día, las botes de desembarco se desplazaron hacia la costa oeste, se detuvieron y liberaron sus rampas. Los soldados se lanzaron hacia la playa, abrumados por el peso de su equipaje y por la ansiedad. Nada pasó. No obstante, allí no se encontraba ningún japonés.

Al atardecer, 60.000 efectivos se hallaban en tierra sin oír un solo tiro. Tras dos días, los recién bajados de los botes habían atravesado la isla sin conseguir al adversario. Empero el 4 de abril arribaron a la línea Naha-Yanaburú, próxima al castillo de Shuri, el monumento más antiguo de Japón. Levantado en el siglo XVI, sobre una edificación más añeja de madera, su perímetro eras de 18 kilómetros y muros con de grosor de 6 metros.

Seguidamente, todo el operativo para la Batalla de Okinawa se transformó en una reiteración de Iwo Jima. Nuevamente, las tropas de ataque consiguieron pocos impedimentos en las playas, pero hubieron de combatir ferozmente en el interior de la isla, lugar en el cual los japoneses se habían resguardado. Allí, la oposición japonesa fue llevada a extremos hasta la muerte misma. Una vez tras otra se duplicaban los peleas cuerpo a cuerpo y las embestidas suicidas de los soldados imperiales. No hubo menor compasión pedida o concedida.

Los estadounidenses que primeramente pisaron suelo fueron los efectivos de la 77ª División de Infantería, que arribaron a las Islas Kerama, a 24 kilómetros al occidente de Okinawa, el 26 de marzo de 1945. Secundados por más tropas, que fueron incorporándose en subsecuentes desembarcos, Kerama fue consolidada en cinco días. En estos operativos preparatorios, la 77ª División de Infantería padeció 27 muertos y 81 heridos, al tanto que los japoneses fallecidos y apresados alcanzaron más de 650.

Batalla de Okinawa

Este operativo pretendía un área resguardada para la flotilla y suprimir el peligro de lanchas suicidas. El 31 de marzo, marines del Batallón de Reconocimiento, bajaron a tierra sin resistencia en Ke Ise Shima, cuatro islotes apenas a 13 kilómetros al occidente de la capital de Okinawa, Naha. Se bajaron cañones de 155mm Long Tom para dar cobertura a los operativos en la isla.

Al Norte de Okinawa

En la región norte, el desembarque fue efectuado por XXIV Cuerpo y III Cuerpo Anfibio en las playas Haguichi, en la costa occidental de Okinawa el 1 de abril de 1945. La 2ª División de Marines preparó una distracción frente a las playas de Minato en la orilla sureste para despistar a los japoneses sobre las pretensiones estadounidenses e impedir que los defensores se movilizaran de allí. El X Ejército se desplegó por todo el centro-sur de la isla con relativa sencillez, tomando los aeródromos de Kadena y Yomitan.

Ante la endeble resistencia el general Buckner resolvió activar de manera inmediata la segunda etapa de su plan, la captura del norte de Okinawa. La 6ª División de Marines lideró el asalto en el istmo de Ishikawa. El relieve era montañoso y selvático, con las protecciones japonesas reunidas en Yae-Take, una conjunto retorcido de crestas rocosas y despeñaderos en la península de Motobu.

Batalla de Okinawa

Ocurrieron tenaces confrontaciones previo a que se desocupara la península el 18 de abril. Al tanto, la 77ª División de Infantería embistió contra Shima, una modesta isla en la orilla occidental de la península, el 16 de abril. Adicional a los peligros usuales, la 77ª División de Infantería se topó con kamikazes, e inclusive con mujeres japonesas provistas de lanzas. Hubo férreos choques antes de que Shima se considerase segura el 21 de abril y se transformó en otro aeródromo para las operativos de bombardeo aéreo contra Japón.

Al Sur de Okinawa

En el sector sur, al tanto los marines tomaban el norte de Okinawa, el XXIV Cuerpo se encaminaba al sur a través de la angosta isla de Okinawa. La 7ª y 96ª División de Infantería hallaron fuerte oposición de parte del ejército japonés en cavernas bien protegidas en lo elevado del terreno. Posteriormente emprendieron una exasperada lucha cuerpo a cuerpo en el centro-oeste de Okinawa a lo extenso de Cactus Ridge, a unos 8 km al noroeste de Shuri.

Al anochecer del 8 de abril el XXIV Cuerpo había liberado estos emplazamientos fortificados. Los estadounidenses padecieron más de 1.500 pérdidas en el proceso, al tanto que unos 4.500 nipones fallecieron o fueron apresados. A pesar de ello, la Batalla de Okinawa apenas había comenzado, ya que se percataron de que no eran más que posiciones de defensa avanzada de la línea Shuri.

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La siguiente meta de los aliados, era Kakazu Ridge, dos montañas que eran parte de las defensas externas de Shuri. Los japoneses habían organizado bien sus emplazamientos. Los efectivos japoneses se ocultaron en cavernas fortificadas encubiertas, dotados de metralletas y detonantes. Las fuerzas estadounidenses soportaban demasiadas pérdidas antes de desocupar cada cueva. Los japoneses mandaron, apuntandoles con pistola, a los pobladores en busca de provisiones y agua para ellos, lo que generó cuantiosas bajas entre la civiles.

Con el asalto estadounidense contra Kakuzu Ridge invariable, el general Ushijima, influido por el general Cho, resolvió pasar al ataque. Al atardecer del 12 de abril, el 32º Ejército embistió emplazamientos estadounidenses en todo la vanguardia. El asalto japonés era continuado y estaba bien preparado. Tras una feroz pelea cuerpo a cuerpo los agresores se replegaron, sólo para reiterar su ataque la noche subsiguiente.

Ocurrió un ataque final el 14 de abril que fue nuevamente repelido. Todo el denuedo del personal del 32º Ejército les condujo a  concluir de que los estadounidenses eran endebles a las incursiones nocturnas. Aun así su mayor potencia de fuego en relación al ejército japonés, produjo que ninguno de esos contragolpes fuesen efectivos, lo que forzó a los japoneses a retornar a una estrategia plenamente defensiva.

La 27ª División de Infantería, que había alcanzado tierra el 9 de abril, se encargó del costado derecho, a lo extenso de la costa occidental de Okinawa. El General Hodge ahora disponía de tres divisiones en la línea de vanguardia, la 96ª en el centro y el 7ª en el oriente, con cada división llenando un frente de apenas 2,4 km.

Hodge liberó una nueva acometida el 19 de abril con una barrera de fuego de más de 324 unidades de artillería, la de mayor tamaño en el Teatro de Operaciones del Pacífico. Acorazados, cruceros y destructores ejecutaron el bombardeo, que fue continuado por 650 aeronaves de la Armada y de los Marines.

Contraofensiva Japonesa

Se asaltaron los emplazamientos enemigos con Napalm, cohetes, bombas y metralletas. Las defensas japonesas estaban localizadas al otro costado de la pendiente, por lo que la barrera de artillería y los asaltos aéreos no aparecieron muy efectivos. Los protectores japoneses surgieron de sus cavernas y asaltaron a las fuerzas estadounidenses durante su acometida con fuego de mortero y granadas.

Los tanques pudieron adelantar rodeando Kakazu Ridge pero, no llegaron a contactar con la infantería que trataba de atravesar la cresta. Al no contar con ese apoyo, fueron destrozados 22 tanques. A pesar de que tanques lanzallamas desocuparon muchas cavernas, no se notificó ningún avance importante y el XXIV Cuerpo padeció más de 720 pérdidas entre muertos, lesionados o desaparecidos.

Batalla de Okinawa

Las bajas podrían haber resultado mayores, de no ser por la circunstancia de que los nipones tenían la casi totalidad de sus reservas de infantería más al sur. Fue en ese lugar donde los marines de la 2ª División reiteraron las distracciones enfrente a las playas de Minato, que concordaron con la acometida.

El 7 de abril la 77ª División de Infantería reemplazó a la 7ª División, y a fines de abril la 1ª División de Marines sustituyó a la 27ª División de Infantería. Al arribar la 6ª División de Marines, el III Cuerpo Anfibio se encargó del costado derecho y el X Ejército tomó el control de la contienda. El 4 de mayo, el 32ª Ejército japonés arrojó un nuevo contraataque.

En esta oportunidad Ushijima trató de desembarcar tras las líneas estadounidenses. Para el auxilio de su acometidas, la artillería japonesa surgió al exterior. De este modo estuvieron en capacidad de descargar unas 13.000 salvas para secundar el avance. El fuego de la artillería estadounidense destrozó 19 unidades japonesas ese mismo día y 40 más en los subsiguientes dos días. El asalto fue un total revés.

Batalla de Okinawa

Luego de diez días de masivos combates en la Batalla de Okinawa, el 13 de mayo, los soldados de la 96ª División de Infantería y el 763º Batallón de Tanques conquistaron Conical Hill. Esta era una montaña de 145 m por arriba de la llanura costera de Yonabaru, al oriente de las más importantes defensas japonesas que estaba resguardada por unos 1.000 soldados.

Al tanto, en la costa contraria, la 6ª División de Marines luchaba por Sugar Loaf Hill. Con la toma de estos dos emplazamientos claves, los japoneses estarían expuestos a ambos flancos del Shuri. Buckner deseaba cercar a Shuri y arropar en la trampa a la primordial fuerza nipona de defensa.

A fines de mayo, las lluvias generadas por el monzón transformaron los caminos en áreas pantanosas empeorando la situación. El progreso por tierra comenzó a asemejarse a los campos de pelea de la I Guerra Mundial. Las tropas subsistían en campos, humedecidos por la lluvia y envueltos por la basura y en los cementerios. Los cadáveres de los japoneses sin sepultar se hundían en el lodo. Una persona que se desliza por las pendientes podría descubrir fácilmente sus bolsillos repletos de gusanos al final de la travesía.

Batalla de Okinawa

El 29 de mayo, el Mayor General Pedro del Valle, dirigiendo la 1ª División de Marines, mandó a la Compañía A, 1er Batallón del 5º Regimiento de Marines a tomar el castillo de Shuri. La conquista del castillo se consideraría un fuerte golpe para los japoneses, tanto táctico como psicológico y fue un punto de inflexión en el operativo.

Del Valle fue reconocido con la Navy Distinguished Service Medal por su condición de líder en la pelea y la posterior invasión y reestructuración de Okinawa. El área del Castillo de Shuri había sido bombardeada previamente a este avance durante tres días, por el USS Mississippi.

Debido a lo anterior, el 32º Ejército Japonés se replegó hacia el sur por lo que a los marines les pareció más sencilla la captura del Castillo Shuri. El castillo, no obstante, estaba fuera del área concedida a la 1ª División de marines, y únicamente un exaltado empeño puesto por el comandante y personal de la 77ª División de Infantería evitó un asalto aéreo y el fuego de la artillería estadounidense, que hubiese producido muchas pérdidas a causa del fuego amigo.

Batalla de Okinawa

Repliegue Japonés

El repliegue japonés, aunque hostigados por fuego de artillería, se ejecutó con gran destreza a través de la noche y auxiliado por las tormentas. El 32º Ejército fue competente para movilizar casi 30.000 hombres hacia su postrer línea de defensa en la Península de Kiyan. Lo cual, en última instancia, llevó a la mayor matanza en las posteriores fases de la Batalla de Okinawa, que llegó a incluir el fallecimiento de miles de civiles.

Adicionalmente, había 9.000 efectivos de la Armada Imperial Japonesa secundados por 1.100 milicianos resguardados en el aposento fortificado de la Base Naval de Okinawa, en la Península de Oroku. En ese mismo día, los estadounidenses arrojaron un ataque anfibio en la Península de Oroku con el fin de afianzar su costado occidental. Tras varios días de una pelea implacable, los japoneses fueron echados hacia el límite sur de la isla.

El 18 de junio, Buckner falleció por fuego de artillería adversaria durante la prosecución de los progresos de sus tropas. Buckner fue reemplazado por Roy Geiger. Al admitir el mando, Geiger se transformó en el único Marine en dirigir un Grupo del Ejército de los Estados Unidos, en acción.

Batalla de Okinawa

Fue destituido del mando tras cinco días por el General Joseph Stilwell. La isla fue definitivamente conquistada el 21 de junio de 1945, a pesar de que algunos japoneses prosiguieron luchando. Los generales Ushijima y Chō se suicidaron realizándose el Haraquiri en su campamento general de la colina 89, durante las finales horas de la contienda. Al Coronel Yahara se le mandó a que intentara llegar a Japón y presentase un reporte al cuartel Imperial Japonés sobre la táctica utilizada en la Batalla de Okinawa.

La operación fracasó cuando fue apresado por tropas estadounidenses al intentar pasar por civil. Yahara fue el oficial de mayor grado de los que sobrevivieron a la batalla en la isla y posteriormente redactó un libro de nombre “La Batalla de Okinawa”.

Víctimas

Esta batalla fue una de las más fieras, y la potencia de los disparos así como el número de buques aliados y vehículos acorazados que atacaron la isla fue inmenso. La batalla vino a ser una de las que resultó con más víctimas, civiles y militares, en toda la Segunda Guerra Mundial: los fallecidos se contaban en más de 250.000.

Batalla de Okinawa

Bajas Militares

Las pérdidas de EE.UU. se contabilizaron en más de 50.000, habiendo fallecido o dados como desaparecidos más de 12.000. Esto hizo de la Batalla de Okinawa la más cruenta librada por el ejército de EE.UU. en todo su avanzada en el Pacífico. El periodista de guerra Ernie Pyle, quien falleció por heridas de bala en Shima, fue una de las víctimas más célebres. Los militares de EE.UU. padecieron igualmente la tasa más elevada de bajas por agotamiento de combate a través de toda la guerra, con 20.000 soldados cesados por crisis nerviosa.

La resolución del General Buckner, de asaltar a las defensas japonesas, fue muy onerosa en vidas estadounidenses, aunque al final se alcanzó la meta. Cuatro días previos a la operación, el general Buckner falleció a causa del fuego adversario mientras supervisaba a sus soldados en la vanguardia. Fragmentos de la metralla que se halló en su cuerpo eran esquirlas de coral.

Fue el oficial de EE.UU. de más alto grado que haya fallecido en acción durante la guerra. Al próximo día, un segundo general, el General de Brigada Claudio M. Easley, falleció por arma de fuego.

En el mar 368 navíos aliados (de ellos 120 eran anfibios) fueron deteriorados, al tanto que otros 28, inclusive 15 barcos anfibios y 12 destructores fueron hechos zozobrar durante la Batalla de Okinawa. Las bajas del Ejército de EE.UU. fueron 4.907 fallecidos y 4.874 heridos, primordialmente causado por los asaltos kamikaze. De su lado, los japoneses malograron 16 barcos, inclusive el acorazado Yamato.

Batalla de Okinawa

En tierra la Armada de EE.UU. malogró al menos 225 tanques y muchos LVT (Landing Vehicle Tracked – Vehículos anfibios de transporte con oruga) al tanto que destrozaron 27 tanques japoneses y 743 unidades de artillería (inclusive los morteros, obuses y cañones antiaéreos). Muchos de ellos destrozados por el bombardeo aéreo y naval, pero gran parte de ellos arrasados por la artillería de los soldados estadounidenses.

Las bajas japonesas superaron los 107.000 fallecidos y se apresaron unos 7.400 soldados. Muchos de los efectivos se suicidaron practicando el ritual “seppuku”, o se sacrificaron haciendo explotar las granadas de mano que llevaban. Se estima que una cantidad elevada de soldados japoneses quizás perecieron dentro de las cavernas al ser selladas por los estadounidenses.

Esta batalla se conoce igualmente como la primera batalla de la contienda en la que miles de japoneses se transforman en prisioneros de guerra. Gran cantidad de los presos japoneses de Okinawa eran aborígenes que no estaban inculcados en los ideales del ejército japonés de pelear hasta la muerte y no rendirse.

Batalla de Okinawa

Cuando el ejército estadounidense conquistó la isla, los japoneses tomaron la ropa de los civiles para confundirse entre ellos y así eludir ser capturados. Pero los pobladores de Okinawa ayudaron a los estadounidenses a detectar a los  japoneses en la clandestinidad  de una manera sencilla. El idioma de Okinawa es distinto al japonés, así que, en presencia de los estadounidenses, los pobladores interrogaban a los prisioneros en su lengua local y los que no les comprenden se consideraban soldados japoneses.

Bajas Civiles

En ciertas contiendas, como en la Batalla de Iwo Jima, no se produjeron bajas civiles, pero Okinawa tenía un alto poblamiento civil aborigen y, según algunos estimados, uno de cada diez, o uno de cada tres falleció en la batalla. Las bajas civiles en la Batalla de Okinawa se calculan entre 42.000 y 150.000 muertos (más de 100.000 de acuerdo a la Prefectura de Okinawa).

Los números que manipuló el Ejército estadounidense alcanzan las 142.058 víctimas civiles, si se incluyen aquellos que fallecieron por fuego de artillería, asaltos aéreos y en los cuadros del Ejército Imperial Japonés. A través de la batalla, los efectivos de EE.UU. hallaron complicado diferenciar a los civiles de los soldados. Se hizo rutina para los tropas de EE.UU. disparar contra las viviendas de Okinawa. Así lo describió un efectivo de infantería:

“nos tiroteaban desde unas pocas casas, pero las otras posiblemente estaba habitadas por civiles y no nos importaba. Fue horrible no poder diferenciar entre el adversario y las mujeres y los niños. Los estadounidenses siempre hemos sido individuos de gran compasión, en especial por los niños. Ahora éramos nosotros quienes disparamos de manera indiscriminada”.

 

Batalla de Okinawa

En su anales de la guerra, el Museo Conmemorativo de la Paz de la Prefectura de Okinawa muestra a Okinawa como una isla que se vio apresada en las confrontaciones entre Estados Unidos y Japón.

A través de la batalla de 1945, el ejército de Japón mostró insensibilidad a la hora de la protección y la seguridad de Okinawa. Los efectivos  japoneses usaron a civiles como escudos humanos. Oficiales japoneses decomisaron la comida de los pobladores de Okinawa y ajusticiaban a los que la ocultaban. Con ello se condujo la población a la hambruna y forzó a los civiles a salir de sus guaridas.

Igualmente los soldados japoneses asesinaron a unos 1.000 pobladores de Okinawa que aún exclamaban un habla local distinta con el fin de erradicar el espionaje. El museo detalla que muchos civiles fueron despedazados por proyectiles, al tanto que otros que se hallaban en una situación atormentada fueron conminados al suicidio. Algunos fallecieron de hambre o sucumbieron a la malaria, mientras que otros fueron inmolados por el ejército japonés al retirarse.

Batalla de Okinawa

Violaciones

A través de la Batalla de Okinawa no se manifestó piedad alguna en ninguna facción. De hecho todos los estadounidenses arrestados por los japoneses fueron de inmediato ajusticiados. De su lado, los estadounidenses utilizaron lanzallamas para hacer salir de las cavernas al adversario.

Se conoce de violaciones masiva por ambos lados. Más de 10.000 ejecutadas por soldados estadounidenses. Suicidios en masa entre la población civil ante el terror propalado por la propaganda japonesa del tratamiento que darían los aliados a los civiles. Una mortandad en toda regla que perjudicó de manera notoria a la población civil.

Suicidios

En Okinawa se llegó a conocer otra magnitud más de la fatalidad de la guerra: cientos de pobladores civiles de Japón se suicidaron  lanzándose desde los acantilados antes de ser llevados como prisioneros, mientras que otros, como fue el caso de 85 estudiantes de enfermería que se ocultaban en una caverna, hoy distinguida como la Cueva de las Vírgenes, que fallecieron al ser abatidos al confundirles con soldados japoneses.

Al finalmente llegar los estadounidenses al cuartel general japonés, ubicado en una caverna de Haha, se consiguieron con que los 200 soldados y oficiales habían optado por suicidarse antes que ser apresados. Los dirigentes de las tropas japonesas en la isla, generales Ushijima y Sho, se suicidaron el 22 de junio. “Me retiro sin arrepentimientos, deshonra ni responsabilidades”, expresaba Sho en su comunicado final.

Consecuencias de la Batalla de Okinawa

Los 10.000 sobrevivientes japoneses crearon células de guerrilla comprendidas de 200 hombres cada una, que se ayudaban con su exigua dotación militar y provisiones. Empero al anochecer del 14 de agosto, los japoneses pudieron observar desde sus refugios algo sorprendente: los fuegos artificiales que emitidos desde la flotilla aliada simbolizaban las letras de la palabra “victory”, señalando el fin de la Batalla de Okinawa.

Al inicio se opusieron a creerlo, pero lentamente fueron abandonando sus escondites en los días subsiguientes. Se encontraban desmejorados y agotados. Se contaban en 7.400 hombres determinados a tolerar, como dijo su emperador, lo inaguantable: el fracaso.

Batalla de Okinawa

El investigador Victor Davis Hanson, indica en su libro “Ripples of Battle”:

«…puesto que la protección de Okinawa por los japoneses, incluyendo a sus propios nativos, fue despiadada y porque las pérdidas estadounidenses eran elevadas, muchos estrategas estadounidenses procuraron una opción distinta para alcanzar la capitulación de los japoneses, que no fuese una ocupación directa».

«Una de ellas era la posibilidad de lanzar bombas atómicas, posibilidad con la que se trabajó de manera admirable para persuadir a los japoneses a pedir la paz. «Extrañamente, los estadounidenses estaban persuadidos de que los bombardeos de las más importantes ciudades japonesas (que venía ocurriendo desde meses antes de la ocupación de Okinawa) eran bastante más efectivos a la hora de provocar bajas en la población civil que las mismas bombas atómicas».

«De tal manera que si proseguía y extendían los bombardeos, los japoneses se hubiesen sometido seguramente de todos modos. Aun así, las bombas fueron una imponente muestra simbólica del poder estadounidense, lo que condujo a la rendición de los japoneses, omitiendo la necesidad de una ocupación».

Batalla de Okinawa

En 1945, Winston Churchill catalogó la Batalla de Okinawa como una de las más potentes y afamadas de la historia militar. Puede que esa batalla fuese la razón final que llevó al presidente Harry Truman a tomar la decisión de ordenar el empleo de la bomba atómica. (Ver también: Harry Truman)

En 1995, el gobierno de Okinawa levantó un monumento de nombre Cornerstone of Peace en Mabuni, en el sitio de los últimos combates, al sureste de Okinawa. El monumento exhibe todos los nombres reconocidos de los que fallecieron en la batalla, tanto de civiles y militares, japoneses y aliados. En junio de 2008 había registrados 240.734 nombres de quienes que habían muerto en el último infierno de arenas negras.

Cinco divisiones del XXIV Cuerpo de los EE. UU. y dos divisiones de Marines, lucharon en la isla, al tanto que la 2.ª División de Marines se mantuvo en reserva. La ocupación fue secundada por fuerzas aéreas navales, anfibias y tácticas. La meta primordial del operativo era tomar control de la gran isla de Okinawa a sólo 340 km de distancia del Japón.

Los Aliados se aproximaron a Japón, y planificaron utilizar Okinawa como base para los operativos aéreos con la intención de ocupar territorio japonés, cuyo nombre en clave era «Operación Downfall». Al final los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki y la incorporación soviética en la contienda ocasionarían la capitulación de Japón apenas unas semanas tras el fin de la Batalla de Okinawa.

Batalla de Okinawa

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