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Andrew Cunningham, fue un Almirante de la Flota Naval Británica, que desempeñó destacadas funciones en el alto mando militar. Fue un planificador estratégico de la ofensivas aliadas en distintos escenarios marítimos, las cuales permitieron obtener el rumbo victorioso ante las potencias del Eje.

Andrew Cunningham

Biografía de Andrew Cunningham

Andrew Browne Cunningham, nacido , en Dublín, Gran Bretaña, en 1883, un 7 de enero y fallecido en Londres, en 1963, un 12 de junio. Fue un Almirante de la Flota Naval Inglesa y primer Vizconde de Cunningham de Hyndhope. Su padres fueron Daniel Cunningham y Elizabeth Cumming Browne, los dos de procedencia escocesa.

Infancia

La familia procreó seis hijos del cual el fue el tercero en nacer. Su hermano mayor fue el General Sir Alan Cunningham, también un almirante británico de la Segunda Guerra Mundial. Él mismo definió a sus progenitores como «de gran cultura y de costumbres religiosas», puesto que ambas parejas de abuelos fueron sacerdotes. Su infancia la vivió en su lugar natal Rathmines, un suburbio de Dublín.

Su padre instruía anatomía en el Trinity College de Dublín. Su madre, del hogar, vigiló en unión de sus sirvientes y varias tutoras, gran parte de la formación de su hijo. Como producto de ello, él mismo manifestaba que se relacionaba con su madre de una manera «afectiva y próxima».

Andrew Cunningham

Educación

Tras una breve estadía en una colegio de Dublín, fue remitido a la Academia de Edimburgo, ciudad donde se hospedó con sus tías Doodles y Connie May.​ A sus diez años su padre le remite una carta donde le consultaba «¿quieres enrolarte en la Marina?».

En aquellos tiempos, en la familia no existían nexos con la Armada Real y Cunningham sólo había revelado una confusa inclinación por el mar. No obstante, respondió «Sí, deseo ser almirante». Fue mandado a una Escuela de Preparación Naval en Stubbington House, donde se adiestran pupilos para la prueba de ingreso al Real Colegio Naval Británica, en Dartmouth.​ Cunningham superó las evaluaciones exhibiendo una singular habilidad matemática.

En el Frente con Andrew Cunningham

Cunningham se enlistó en la Marina Real como cadete en la nave escuela HMS Britannia en 1897, con un grupo de 64 alumnos más.​ Fue camarada de su clase del que más adelante sería Almirante de la Flota James Fownes Somerville.​ Cunningham era reconocido por su desinterés en las actividades deportivas, aunque practicaba golf y gran parte de su tiempo ocioso se «entretenía con los botes».​

En su autobiografía señalaría que al final del año académico estaba «deseoso de aventurarse en el mar».​ Son conocidos cuantiosos percances menores en esta etapa inicial, aún así su comportamiento se estimaba como «muy bueno».​ Pasó el curso en abril de 1898, colocándose como el número uno del grupo en matemáticas y náutica.

Ya en el mar su encargo inicial fue como guardiamarina en el HMS Dorios en 1899,​ atendiendo la Estación del Cabo al comienzo de la Segunda Guerra Bóer. Para febrero de 1900 fue enviado a la Brigada Naval, donde él era de la idea que «ofrecía ocasiones para la valentía y para sobresalir en acción».​ (Ver Articulo Guerra de Los Boers)

Cunningham luchó en Pretoria y Diamond Hill como componente de la Brigada. En diciembre de 1901 retorno a la mar, en esta oportunidad en el HMS Hannibal. Para el próximo noviembre formó parte de la tripulación del  navío protegido HMS Diadem. A principio de 1902, efectuó el curso para subteniente en la base náutica de Portsmouth y en Greenwich.

Andrew Cunningham

A posteriori atendió como subteniente en el blindado HMS Implacable en el Mediterráneo a través de 6 meses en 1903.​ En septiembre fue enviado al HMS Locust para atender como segundo en autoridad. Fue ascendido a teniente en 1904, y atendió en diversas naves a través de los 4 años siguientes. En 1908 obtuvo su primer mando, la HM Torpedero n.º 14.

Primera Guerra Mundial

Cunningham recibió gran número de condecoraciones a través de la Primera Guerra Mundial, obteniendo la Orden del Servicio Eminente y dos barras. En 1911 se había encargado del mando del torpedero HMS Scorpion, que dirigió a través de toda el conflicto. El Escorpión era un torpedero del tipo Beagle echado a la mar en 1910​ con potencia de carbón.​

En 1914, el Scorpion formó parte en el seguimiento de las naves alemanas SMS Goeben y SMS Breslau.​  El operativo intentaba hallar y aniquilar ambos barcos alemanes,​ pero éstos lograron escabullirse de la escuadra británica y cruzar a través de los Dardanelos​ para alcanzar Constantinopla.

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Su arribo ayudó de manera decisiva a que el Imperio otomano se aliara a las Potencias Centrales en noviembre de 1914. Aunque fue una contienda sin bajas, el fallo del acosamiento británico tuvo inmensas consecuencias en lo político y lo militar, de lo que Winston Churchill diría que trajeron «más congoja, más penuria y más desolación de la que jamás habría dirigido la brújula de una barco».

Cunningham se mantuvo en el Mediterráneo y, en 1915,​ el Scorpion formó parte de los operativos náuticos previos y de soporte al ataque anfibio sobre la península de Galípoli.​ Por su intervención, Cunningham fue reconocido con el ascenso a capitán de corbeta (commander) y se le adjudicó la Orden del Servicio Eminente. (Ver también Batalla de Galipoli)

Tras mantenerse por casi doce meses en inspecciones de rutina, a fines de 1916 fue remitido para custodiar convoyes, un encargo que estimaba trivial.​ No llegó a tener señales de submarinos alemanes U-Boot a través en ese tiempo, por lo que más adelante declara que «la invulnerabilidad de mis convoyes fue posiblemente fortuna».​ Persuadido de que el Mediterráneo le daba mínimas oportunidades ofensivas, solicitó ser trasladado de retorno al Reino Unido.

El Scorpion llegó el 21 de enero de 1918. Durante sus 7 años capitaneando del Scorpion, Cunningham había obtenido renombre como competente hombre de la mar.​ Fue designado al HMS Termagent por el Vicealmirante Roger Keyes, como parte de las renombradas «escuadras de Dover» en abril de 1918, obteniendo una barra para su Orden del Servicio Eminente en 1919.​

Periodo de Entreguerras

Cunningham formó parte de cuantiosas actuaciones belicosas a través del periodo de «entreguerras». En 1919  dirigió al torpedero tipo S HMS Seafire en el Báltico. Así como los bolcheviques, los Rusos Blancos y variados grupos nacionalistas de Polonia, Alemania y Letonia trataban de dominar a esta última nación,​ pero las máximas autoridades del Reino Unido habían admitido la emancipación de Letonia tras el Tratado de Brest-Litovsk.

Fue en esta travesía cuando Cunningham se encontró al Almirante Walter Cowan. Cunningham se mostró deslumbrado por los tácticas de Cowan, particularmente por su modo de navegar en aguas de potencial riesgoso, con niebla gruesa y campos minados que intimidaba a la flotilla.​

Andrew Cunningham

A través de variados encuentros que consideraba problemáticos con avanzadas alemanas que trataban de interrumpir los levantamientos independentistas letones, Cunningham mostró un buen «autocontrol y discernimiento».​ El mismísimo Cowan manifestó que «el comandante Cunningham obró en cada ocasión con una celeridad inequívoca y una gran determinación, revelando con ello ser un Oficial de inusual coraje y disposición».​

Por sus actuaciones en el Báltico, Cunningham obtuvo una segunda barra para su Orden del Servicio Eminente y fue ascendido a Capitán en 1920.​ A su regreso del Báltico en 1922, fue designado capitán de la 6.ª Flota de de Torpederos. Continuó recibiendo variados mandos más: la 1.ª Flota de Torpederos en 1923, el torpedero base una institución náutica en tierra, HMS Lochinvar en el muelle Edgar y el Fiordo de Forth de 1926 a 1927.​

Cunningham se encontró de nuevo con el ya Vicealmirante Cowan de 1926 a 1928, en el momento que Cunningham era Capitán de la Flotilla de Cowan estando al servicio del Escuadrón de Norteamérica y las Indias Occidentales. En su autobiografía Cunningham aclara la «gran diferencia»​ con la que apreciaba a Cowan y las muchos consejos que obtuvo de él en el par de temporadas que estuvieron juntos en servicio.

Andrew Cunningham

A fines de la década de los años 1920, Cunningham retornó al Reino Unido para se parte de en las clases de la Escuela de Oficiales Superiores de Sheerness y el Colegio Imperial de la Defensa.​ Encontrándose en este último, en 1929, contrajo nupcias con Nona Byatt (cuyo padre fue Horace Wyatt; como pareja no procrearon hijos).

Tras pasar un año en el Colegio, Cunningham obtuvo el comando de su primera gran nave, el blindado HMS  Rodney.​ Luego de dieciocho meses fue reconocido Comodoro del HMS Pembroke, así se denominaban los cuarteles de la Royal Navy en Chatham.

Promoción a Oficial de Bandera

Para septiembre de 1932 Cunningham fue ascendido a oficial de enseña y asistente del Rey Jorge V. Se le nombró  Contralmirante (de blindados) en el Mediterráneo para diciembre de 1933 y fue acompañante de la Orden del Baño en 1934.

Andrew Cunningham

Elevando su bandera en el crucero liviano HMS Coventry, Cunningham empleó su tiempo para efectuar prácticas de ejercicios con la flota, mejorando de esta manera los métodos que usaría luego en la Segunda Guerra Mundial.​ Igualmente efectuó prácticas en el océano Atlántico, y allí entendió las contingencias y capacidades de las actuaciones nocturnas, que emplearía con gran eficacia en los años por venir.

Al ser ascendido a Vicealmirante en julio de 1936, y admitida la política náutica de entreguerras, entrar de nuevo en actividad aparecía como lejano. No obstante, un año luego, y a causa del padecimiento del Almirante Sir Geoffrey Blake, Cunningham aceptó la posición  de comandante de la Escuadra de cruceros y segundo en autoridad de la Flotilla del Mediterráneo, con el HMS Hood como nave bandera.

Tras su prolongado servicio en naves pequeñas, Cunningham juzgó su estadía a bordo del Hood como si estuviera en un castillo, inclusive superando sus vivencias en una gran nave como era el HMS Rodney.​

Andrew Cunningham

Siguió al comando del Hood hasta septiembre de 1938, momento que fue designado por el Almirantazgo como como Auxiliar al Jefe del Estado Mayor Naval, no asumiendo esta posición hasta diciembre de 1939. Admitió un puesto en tierra con  desinterés, pues no le encantaba el área administrativa, pero se consideraba sin duda alguna un premio de parte del Almirantazgo.

A través de 6 meses, y reconocida la enfermedad del Almirante Sir Roger Backhouse, el para la fecha Primer Lord del Mar, reemplazó a Blackhouse en el Comité de Defensa del Imperio y el Ministerio del Almirantazgo.

Segunda Guerra Mundial

Al transcurrir la Segunda Guerra Mundial, y fungiendo de Comandante en jefe de la Flotilla del Mediterráneo, Cunningham lideró exitosamente las avanzadas navales británicas en variadas contiendas en el Mediterráneo, entre las que descuellan el asalto sobre Tarento en 1940, la primera ofensiva histórica desde un portaaviones​ y el combate del cabo Matapán en 1941.

Andrew Cunningham

Cunningham igualmente fue el encargado del esfuerzo en el resguardo del los sistemas de aprovisionamiento de los aliados a través de Alejandria, Gibraltar y Malta, así como de inspeccionar los variados desembarques aliados en la costa mediterránea.

En 1943 fue designado Primer Lord del Mar, una puesto que ejerció hasta su jubilación en 1946.  Tras su retiro, ocupó distintos cargos ceremoniales, entre ellas la de Lord High Steward en el entronamiento de la reina Isabel II del Reino Unido en 1953.

Cunningham definió la dirección de la Flota del Mediterráneo como «el mejor comando que la Marina Real podía brindar» y destacaba en su autobiografía que «tal vez comprendía el Mediterráneo tanto como cualesquiera otro oficial náutico de mi tiempo».​ Cunningham fue elegido Comandante en Jefe del Mediterráneo, mostrando su insignia en el HMS Warspite, un blindado Dreadnought del tipo Queen Elizabeth el 6 de junio de 1939, un día luego de su llegada a Alejandría.

Siendo Comandante en Jefe, la primordial responsabilidad era la protección de los caravanas que se desplazaban a Egipto y Malta. Estos grupos  eran de excepcional importancia, ya que eran absolutamente indispensables para retener Malta, una posesión británica y base náutica diminuta pero decisiva en situación de guerra.

andrew cunningham

Malta era un zona estratégica de esencial significancia y Cunningham lo tenía muy presente. El marino pensaba que la primordial intimidación a la fuerza naval británica en el Mediterráneo procedería de la Regia Marina de Italia.​ Por ello Cunningham hubo de mantener su flotilla alistada en cualquier instante, pues apenas como Italia ingresara en la guerra, la Flotilla Británica estaría en su espera.​

La Rendición de Francia (Junio de 1940)

En su posición como Comandante en Jefe del Mediterráneo, Cunningham hubo de acordar con el Almirante francés René-Emile Godfroy para la desmovilización y reclusión de una escuadra francesa en Alejandría en junio de 1940, justo luego de la perdida de Francia.​ Churchill había instruido a Cunningham que impidiera que las naves francesas se marcharan del puerto, y que se cerciorará de que la flotilla de combate gala no cayera en manos enemigas. (Ver articulo Winston Churchill)

Instalado en aquellos tiempos en Alejandría, Cunningham comenzó unas sensibles negociaciones con Godfroy para confirmar que su flotilla, compuesta por el blindado Lorraine, cuatro cruceros, tres torpederos y un submarino no se considerasen ninguna amenaza.​ El Almirantazgo mandó a Cunningham a que concluyeran las negociaciones el 3 de julio.

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Apenas el pacto parecía cercano, Godfroy conoció de la actuación británica en Mers el-Kebir y, por un momento, Cunningham estuvo temeroso de que se ocurriese un combate en el puerto de Alejandría entre la flotilla francesa y la británica.​

El espectro del fracaso se desplegó sobre los acuerdos, pero al final el resultado fue afirmativo luego de la implicación personal de Cunningham.​ Los hombres de mar franceses descargaron sus depósitos de combustible y apartaron los sistemas de disparo de sus cañones.​ Cunningham garantizó y reintegrar a sus países a  as tripulaciones de los barcos.

Batallas Célebres de Andrew Cunningham

Al discurrir la Segunda Guerra Mundial, el frente de guerra presentaba mayor actividad y por ello exigía toma de decisiones con suficiente información y planificación,algo para lo que Cunningham estaba suficientemente calificado.

Batalla de Tarento (Noviembre de 1940)

Siendo contrarrestada la intimidación de la flotilla francesa, Cunningham aun seguía al tanto del peligro que significaba la flotilla italiana para las operativos de los aliados en el Norte de África, radicados en Egipto. Dado que la Royal Navy había conseguido el triunfo en variadas actuaciones decisorias en el Mediterráneo, los italianos disponían de una flotilla respetable e hipotéticamente superior a la británica, con gran parte de sus naves en el puerto.

Esto dio a entender que un posible asalto de los italianos contra la flotilla británica se convirtiese una grave intimidación. Para aquellos instantes, el muelle de Tarento resguardaba seis barcos de guerra listos para la contienda, siete cruceros pesados, dos cruceros livianos y ocho torpederos con insignia de Italia.​

El Almirantazgo, consternado por la intimidación de los italianos, planificó la «Operación Juicio», un embestida sorpresiva  sobre el puerto. Para ejecutar el asalto, el Almirantazgo mandó el nuevo portaaviones HMS Illustrious, dirigido por Lumley Lyster, para aunarse al HMS Eagle de la flotilla de Cunningham.

El asalto comenzó a las 21:00 h, tiempo local, del 11 de noviembre de 1940,​ en el momento que la inicial de dos oleadas de aeronaves torpederas Fairey Swordfish alzaron vuelo del Illustrious, continuada por la segunda oleada transcurrida una hora.  Exitosa fue la ofensiva: la flotilla italiana malogró la mitad de sus soldados en una sola noche.

Andrew Cunningham

La significancia de la «flotilla en potencia» aminoró y las supuestas intimidaciones al dominio de la Royal Navy en el Mediterráneo se redujeron de forma considerable.​ Tras el triunfo, Cunningham sostuvo: «el anochecer del 11 al 12 de noviembre de 1940 en Tarento, debía ser rememorada eternamente por haberse comprobado que en el Fleet Air Arm la Armada dispone de su armamento más destructor».​

La Royal Navy había vertido el primer asalto náutico íntegramente aéreo registrado en la historia, acometiendo con un reducido número de aeronaves desde un portaaviones. Se piensa que éste, unido a otras características del asalto, fueron minuciosamente analizados por los oficiales japoneses cuando se planificó el asalto japonés sobre Pearl Harbor en 1941.

La respuesta formal de Cunningham fue inolvidablemente escueta. Luego del descenso de la última aeronave, el Illustrious difundió el mensaje «Operativo Juicio Superada». Tras inspeccionar las fotos de observación al día posterior, que exhiben copiosas naves italianos sumergidas o inhabilitadas para la contienda, Cunningham respondió con un mensaje codificado de dos letras que confirmaban: «Táctica bien ejecutada».

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Batalla del Cabo Matapán (Marzo de 1941)

Para el final de marzo de 1941, Hitler deseaba que se entorpecieron las caravanas que transportaban provisiones a la Fuerza Expedicionaria Británica en Grecia, y la Regia Marina italiana era la que tenía capacidad de alcanzarlo. Cunningham alegó en sus memorias: «Yo era de la idea de que los italianos no procurarán nada».

Había apostado con el Comandante Power, el militar de Estado Mayor de Operaciones, diez chelines a que el adversario no aparecería.​ No obstante, sometida a la coacción alemana, la flotilla italiana planificó asaltar a la flota inglesa el 28 de marzo de 1941.​

El mas alto oficial de Italia, almirante Angelo Iachino, trató de emitir un embestida sorpresiva sobre la escuadra de cruceros británica dispuesta en la zona, la cual era dirigida por el vicealmirante Sir Henry Pridham-Wippell, efectuando un desplazamiento de pinza encabezado por el blindado Vittorio Veneto.​

Cunningham se enteró de las acciones italianas debido a la intervención de los comunicados en código por la máquina Enigma mediante el sistema de detección «Ultra». Ya que las designios italianos no eran lo sobradamente claros, el estado mayor de Cunningham calculaba que lanzan un asalto contra los caravanas de tropas y se resolvió planificar el aborto del asalto enemigo y, de ser posible, obstaculizar su flotilla. (Ver también:El Pacto de Munich)

Cunningham procuraba, sin embargo, encubrir sus propias acciones y organizó, inclusive, un juego de golf y una fiesta esa mismo día para apartar la vigilancia de los espías enemigos. Por lo que, fue observado por el cónsul japonés de la ciudad.​ Al alba se dispuso en el HMS Warspite y dejó Alejandría.

Percibiendo que un asalto aéreo podría agotar a los italianos,​ Cunningham alistó un ofensiva con las aeronaves de torpedo Albacore  y Swordfish que volaron desde el HMS Formidable el 26 de marzo de 1941.​ Un disparo sobre la hélice externa de babor del Vittorio Veneto freno por un tiempo al blindado.

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Iachino, percibió que su flotilla estaba indefensa sin resguardo aéreo y tras perder comunicación por radio con el remanente de su flotilla,​ mandó a sus fuerzas a que comenzaran la retirada.​ Cunningham pidió proseguir a los italianos y así empezó una triunfante maniobra que se extendió hasta el 29 de marzo.

Una de las ofensivas aéreas desde el Formidable provocó significativos deterioro en el crucero Pola​ y Iachino, que no sabía del acosamiento en desarrollo por parte de la flotilla de Cunningham, mandó a una escuadra de cruceros y torpederos que retornarán para proteger al Pola, aunque al final tuvo que ser dejado bajo un inclemente fuego de artillería inglesa.​

Cunningham, entretanto, se había congregado con la escuadra de cruceros de Pridham-Wippell.​ Empero de que a lo extenso del día ocurrieron abundantes refriegas sin un  triunfo decisorio,​ ninguna de los naves italianas estaba preparada para la pelea nocturna, por lo que al caer noche, trataron de volver a Tarento.​ Pero los británicos, estando preparados con radar, pudieron gracias al crucero HMS Ajax detectar a los italianos pasadas las 22:00 hora local.​

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Este es un instante vital​ en la contienda naval de la Segunda Guerra Mundial, pues los blindados Barham, Valiant y Warspite, iniciaron disparos sobre los dos cruceros italianos destinados para resguardar al Pola, el Fiume​ y el Zara​ apenas a 3500 metros de distancia, destrozándose en sólo 5 minutos.​ Al alba del próximo día se hundió de forma definitiva al Pola a la par dos de sus torpederos de resguardo.​

El Vittorio Veneto si pudo escapar de la contienda y pudo retornar a Tarento. Cunningham obtuvo muchas congratulaciones por mantener el seguimiento nocturno, en oposición a la sugerencia de su estado mayor. Tras el previo fracaso en Tarento, la pérdida en el Cabo Matapán provocó la ruina táctica para la Marina italiana: cinco buques (tres cruceros pesados y dos torpederos) se hundieron y casi 2400 marineros resultaron muertos, perdidos o capturados.

Las pocas pérdidas británicas fueron los tres pilotos de la solitaria aeronave torpedero derribada.​ Cunningham, perdió su jugada con el Comandante Power, pero había logrado un triunfo estratégico  y vital en la contienda del Mediterráneo.​

Los fracasos en Tarento y en el Cabo Matapán garantizaron que la flotilla italiana no pudiese participar en las postreras retiradas de Grecia y Creta de 1941.​ Igualmente permitió que, a través del resto de la lucha, la Regia Marina cediera el Mediterráneo Oriental a las flotillas aliadas, y nunca más partiera de sus muelles.​

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Batalla de Creta (Mayo de 1941)

Al amanecer del 20 de mayo de 1941, Alemania empezó la ocupación con paracaidistas sobre Creta, con el apelativo clave de «Operación Mercurio» (Unternehmen Merkur). No obstante la gran cantidad de vidas perdidas al inicio, el aeropuerto de Maleme, en el occidente de la isla, fue apropiado por lo  alemanes y dejó a los ocupantes trasladar refuerzos y aventajar a las tropas aliadas ya dispuestas en la isla.​

Tras una semana de duros enfrentamientos, la superioridad británica definió la situación como exasperante y mandó una retirada desde Sfakia.​ A través de las próximas cuatro noches, 16.000 tropas aliadas fueron retiradas hacia Egipto por barco, retirada de la que fue parte el HMS Ajax,​ ya renombrado por la contienda del Río de la Plata. Un número menor de buques formó parte de una misión distinta de retirada desde Heraklion, pero ya encaminados fueron  agredidos por los bombarderos en caída libre de la Luftwaffe.

Sin resguardo aéreo, los buques de Cunningham experimentaron importantes pérdidas. No obstante, Cunningham contaba con que «la Armada no podía dejar aislado al Ejército», y cuando el alto mando del ejército estuvo temeroso de perder muchos buques, Cunningham expresó la ya conocida frase de que: «Cuesta tres años construir un barco; y cuesta tres siglos construir una tradición».

La disposición de Cunningham y sus soldados permitieron que de los 22.000 hombres llevados a Creta se recuperaran 16.500, con la merma de 3 cruceros, 6 torpederos y 15 buques profundamente afectados.

Fuerza Expedicionaria Aliada

Desde fines de 1942 a principio de 1943 Cunningham trabajó con el General Eisenhower, que lo designó Comandante Supremo Náutico de la Fuerza Expedicionaria de los Aliados.​ En esta posición dirigió la gran flotilla que realizó los incursiones aliadas en el Norte de África («Operativo Antorcha»). Eisenhower redactó de Cunningham en su diario:

«Almirante Sir Andrew Browne Cunningham. Según mi opinión se sitúa en lo más alto de mis subordinados por su absoluto desinterés, energía, devoción al deber, conocimiento de su tarea y comprensión de los requisitos de las operaciones aliadas. Mi opinión sobre sus superiores cualidades no ha vacilado ni un segundo».

Para febrero de 1943 Cunningham retornó a su labor como Comandante en Jefe de la Flotilla del Mediterráneo traspasando el cargo en la Fuerza Expedicionaria de los Aliados al almirante Bertram Ramsay.​ Luego de tres meses, en el momento en que las tropas del Eje en el Norte de África se encontraban listas para la rendición, mandó a que no se dejara huir a ninguno de ellos.​ En consonancia con su proceder riguroso mandó a la flotilla «Hundir, incendiar y destrozar: que no quede nada».​ (Ver articulo Eje en la Segunda Guerra Mundial)

Andrew Cunningham

Igualmente, dirigió las tropas navales que asistieron a las ocupaciones anfibias de Sicilia («Operativo Husky», «Operativo Baytown» y «Operativo Avalancha»). Al alba del 11 de septiembre de 1943, Cunningham hizo aparición en Malta a través de la capitulación de la Flota italiana, notificando al Almirantazgo con una carta: «Con gran gusto notificó a sus Lores de que la Flotilla de Guerra Italiana ahora permanece fondeada bajo los armas del fuerte de Malta».

El 21 de octubre de 1943 Cunningham fue promovido a Primer Lord del Mar del Almirantazgo y Jefe del Estado Mayor Naval, tras el fallecimiento de Dudley Pound. Esta ascenso indicaba que debía dejar su estimado puesto de Comandante en Jefe del Mediterráneo, sugiriendo para la posición al Almirante John H.D. Cunningham como su sustituto.​

Estando en el cargo de Primer Lord del Mar, y como integrante del Comité de Jefes de Estado Mayor, Cunningham era el encargado de la dirección táctica de la Armada hasta el final de la guerra. Participó de esta manera en las reuniones aliadas de El Cairo, Teherán, Yalta y Potsdam,​ donde los Aliados examinaron ulteriores estrategias, inclusive el desembarque en Normandía y el activación de una Flotilla británica en el Océano Pacífico. (Ver articulo Aliados en la Segunda Guerra Mundial)

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Retiro de Andrew Cunningham

Cunningham solo se permitió el retiro al finalizar la gran guerra en 1945, pero resolvió encabezar la Royal Navy hasta la llegada de la paz antes de su retiro.​ Con la escogencia de Clement Attlee como Primer Ministro inglés en 1945 y la implantación de su Consenso de Posguerra, hubo una sensible disminución de lo  presupuestado para defensa.

La prolongada reestructuración de una Armada acostumbrada a la lucha fue un reto para Cunningham, que declaró: «entendimos que es mucho más simple hacer la guerra que organizarnos para la paz».​ Conocidas las imposiciones al presupuesto de las tres áreas de defensa, la Armada comenzó un programa de disminución del gasto y soldados mucho  más grande de lo que Cunningham previo.

A fines de mayo de 1946, luego de la llegada de la paz, Cunningham dejó su cargo como Primer Lord del Mar​ y se retiró a su «modesta casa de campo», Palace House en Bishop’s Waltham, Hampshire. Tanto él como Lady Cunningham la habían adquirido previo a la guerra y donde admitieron a gran cantidad de amistades y familiares, como su sobrino nieto, el que fue más tarde Primer Lord del Mar Jack Slater.​

Andrew Cunningham

No obstante su retiro concurría eventualmente a la Cámara de los Lores,​ y en ocasiones signaba algunas comunicaciones sobre la Marina inglesa, especialmente cuando eran referidas al Almirante Dudley North, que había sido sustituido de su posición en Gibraltar en 1940. Cunningham y variados almirantes de la flota ganadora en la Segunda Guerra Mundial querían garantizar un tratamiento honorable para North, y vencieron a través de una alegato parcial en 1957.

De 1945 a 1948 laboró como rector de la Universidad de Edimburgo. Además, recibió varios títulos, como Lord Alto Comisionado de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia en 1950 y 1952 y, en 1953, Lord High Steward en el entronamiento de la Reina Isabel II del Reino Unido.

Cunningham murió en Londres el 12 de junio de 1963​ y fue sepultado en el mar frente a Portsmouth.​ Sus títulos de la nobleza prescribieron con él, ya que no tuvo descendencia. Un busto de Cunningham hecho por Franta Belsky fue estrenado en Trafalgar Square, Londres el 12 de abril de 1967 por el Príncipe Felipe de Edimburgo.

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