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Aprende todo sobre el Aktion T4, sus víctimas y mucho más

Aktion T4 fue el nombre que se le dio al programa de exterminio Nazi de aquellas personas con alguna discapacidad física o mental, cuya manutención era un costo para el estado. Este programa estaba alineado con el ideal Nazi de superioridad aria cuya preservación garantizaría.

Aktion T4

El Programa Aktion T4

El Aktion T4 fue un programa de eugenesia instaurado por los nazis para exterminar a los enfermos sin cura, niños con defectos hereditarios o adultos no productivos. Los nazis valoraban a este exterminio como una eutanasia y durante el tiempo de ejecución de este programa se cree que fueron masacradas de manera sistemática de 200.000 a 250.000 personas con algún tipo de defecto.

La denominación T4 proviene de los sede general del organismo que desarrolló estos planes, que estaban ubicados en Berlín en la Tiergartenstrasse 4 (calle del Jardín Zoológico, número 4). El programa se llevó a cabo en seis centros ubicados en Alemania y en la Austria anexionada: Grafeneck (Baden-Wurtemberg), Brandeburgo, Bernburg (Sajonia-Anhalt), Hartheim (Austria), Sonnenstein (próximo a Pirna, Sajonia) y Hadamar (próxima a Limburgo, Hesse).

Antecedentes

Como parte de este programa algunos médicos germanos recibieron autorización para elegir pacientes «estimados como enfermos sin cura, tras una evaluación médica crítica» y a partir de ella proporcionarles una «muerte piadosa» (Gnadentod). Adolf Hitler suscribió un «decreto de eutanasia» de fecha 1 de septiembre de 1939 que comisionó al Philipp Bouhler, jefe de la Cancillería del Führer y a Karl Brandt, médico de cabecera de Hitler, a llevar a cabo las muertes. (Ver articulo: Adolf Hitler)

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«El líder del Reich Bouhler, y el Dr. Brandt tienen el compromiso de delegar la autoridad a los médicos citados, para que de acuerdo a su propio criterio, a aquellos pacientes que recibieron un diagnóstico crítico y se les consideraba incurables, se les pueda conceder una muerte piadosa».

Funcionamiento

Las víctimas del Aktion T4 fueron individuos que para la doctrina nazi llevaban existencias indignas de ser vividas. Se argüía que eran un peso para la grandiosidad germana y un riesgo para la raza.

Entre ese grupo de personas se hallaban hombres y mujeres de todos los grupos etarios, inclusive niños y ancianos. Se podía conseguir entre ellos a enfermos mentales y portadores de enfermedades hereditarias. Por ejemplo, ciertos niveles de epilepsia podrían implicar el asesinato del enfermo.

Adicionalmente, en los institutos del Aktion T4 se mató a otras agrupaciones de personas, como específicos presos de los campos de concentración nazis que exhiben un daño físico particularmente marcado. Este operativo era llamado por los nazis Aktion 14f13.

Desde los iniciales tiempos del régimen nazi se difundieron en Alemania rumores que manifestaban la existencia de programas de aniquilación sistemática de la población «escasamente productiva». La eutanasia se instituyó así en adiestramiento y ensayo del que se convertiría en uno de las características más aterradoras de la Segunda Guerra Mundial: las aniquilaciones de prisioneros en las cámaras de gas.

Para la primavera de 1944, la jefatura de los Servicios de Seguridad (SD) nazis, en Berlín, pidió a sus investigadores que le facilitarán «informes» sobre el estatus del parecer público sobre un tema muy especial: el relato que rondaba por toda Alemania acerca de la precoz ejecución de las personas de edad avanzada.

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Los resultados develaron una profunda incredulidad con respecto al sistema de salubridad nacionalsocialista. Una parte importante de la población consideraba que debido a su menor productividad, los ancianos eran estimados indeseables e innecesarios por el Estado, y obtenían por ende una asistencia deficiente.

Darwinismo Social

De acuerdo a algunas versiones, ciertos médicos se «deshacían» de individuos de edad enfermos con procedimientos «adecuados» a fin de aminorar los costos y economizar los medicamentos insuficientes como preveía el Aktion T4. Muchos germanos creían que las mismas autoridades habían convidado a los oficiales de salud a detener las medicaciones de los pacientes de mayor edad, y a no recetarles más prótesis ni fármacos de circulación restringida como la insulina.

En algunos distritos, las personas ancianas eludían ir al médico y optan por visitar a su farmacéutico o a un curandero. Otros no ingerían lo que les prescribía su médico, por temor a ser envenenados.

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Estos comentarios iban emparejados a las quejas: en la repartición de alimentos de elevado valor nutricional, como las frutas, verduras o leche, y en las retiradas para escapar de los bombardeos aliados, los personas de menor edad y particularmente las mujeres embarazadas habrían gozado de privilegios. (Ver también: Aliados en la Segunda Guerra Mundial)

En muchas zonas, estos rumores perduraban empecinadamente desde años atrás por una razón simple: las memorias, muy vívidas, de las últimas prácticas de aniquilación clínica de los «inservibles» a solicitud del Estado. Al relacionarlos con los nuevos comentarios, se rememoraba con enfado la aniquilación de los pacientes de los albergues y sanatorios de manera prácticamente abierta.

El pensar de la gente común era que, tras los discapacitados, alcanzaría a los viejos el momento de ser subyugados a las «inyecciones de la Ascensión», que los mandaran a la otra vida. Pero al hacerse pública la política de eutanasia de los nazis se provocó más sumisión que insurrección.

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De enero de 1940 a agosto de 1941, cerca de 70.000 pacientes de instituciones psiquiátricas germanas habían sido ajusticiados de manera sistemática. Producto de una organización oculta bajo el nombre Aktion T4, esta aniquilación masiva fue escondida administrativamente y promulgada como secreto de Estado.

A inicios de la guerra, el mismo Adolf Hitler había escrito un permiso en tal sentido, elaborado voluntariamente de manera vaga, para dejar en libertad a los expertos en medicina y administración, la preparación del programa criminal y la determinación de los grupos de víctimas.

A pesar de que los médicos comprometidos demandaron una garantía legal, el mandatario la negó, aduciendo  confidencialidad. Suficientes indicios corroboran, no obstante, que las fugas de información no fueron un error: fueron intencionales.

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Un Ensayo para el Holocausto

La aniquilación de los enfermos mentales bajo el programa Aktion T4 había convencido al gobierno de algo fundamental: ese genocidio no había debilitado en nada la fidelidad de la población (prueba decisoria para la puesta en marcha del programa de erradicación de los prisioneros de los campos, judíos y gitanos romas y sintis). Por otra lado, las organizaciones y el personal que había superado el «ensayo» del asesinato de los discapacitados fueron parte inmediata del holocausto.

Los prolegómenos del «ensayo» que reprodujo la eutanasia vienen de muy atrás. El director de un albergue psiquiátrico testificó de modo retrospectivo en 1947, que inclusive antes de la guerra, el Ministerio del Interior había dispuesto, en caso de conflicto, aminorar significativamente las porciones de los internos de asilos y hospitales psiquiátricos.

Enfrente a la objeción de acuerdo a la cual eso llevaría a hacerlos morir de hambre, se había «de manera prudente, por vez inicial, sondeado el terreno, consultando qué posición asumiría el Ministerio del Interior si el Estado planeaba la aniquilación de ciertos tipos de enfermos a través de la guerra, para el caso de que los alimentos a mano no fuesen suficientes para sustentar a la totalidad de la población».

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A través del verano de 1939, el médico de cabecera de Hitler, Theo Morell, había elaborado un reporte en el mismo sentido. Tomando como base una encuesta preparada a comienzos de los años 1920 entre los progenitores de niños con discapacidades relevantes, acababa destacando que gran parte  de ellos consentía que «la vida de su hijo se acorta sin dolor».

Otros manifestaban inclusive que preferían no tener que tomar la decisión ellos mismos sobre el destino de su hijos: era de más valor que un médico decidiera lo necesario. Dado lo anterior Morell recomendó, para el caso de eutanasia, la abdicación a la aprobación explícita de la familia, el mayor ocultamiento posible del asesinato del malogrado y de modo más general, el empleo del «prefiero-no-enterarme».

Las víctimas eran pues velozmente trasladadas de un instituto al otro, a fin de dificultar las pesquisas de familiares preocupados, y luego aniquiladas en los establecimientos de ejecución. Las familias serán notificadas entonces del anuncio del fallecimiento, atribuido a una motivo inventado, así como la cremación del cadáver.

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A pesar de estas previsiones, el sigilo del ajusticiamiento de los enfermos se propagó, en particular entre el personal de los albergues y en las proximidades de los sitios de ejecución. El ligero tabú quedó públicamente revelado en agosto de 1941, fecha en la cual el obispo de Munster, conde Clemens August von Galen, reprobó abiertamente el asesinato en un sermón. Las quejas provenían primordialmente de los medios católicos.

Semanas previas al alboroto público de Von Galen, Hitler había mandado a suspender el programa Aktion T4 de eutanasia. De modo  oficial, Hitler lo suspendió en 1941, inquieto por como la comunidad internacional veía a Alemania, aun así eso no implicó desaparecer la Organización implementada para ejecutar estos planes ni tampoco el fin de los ajusticiamientos en sus Centros.

La cantidad de víctimas coincidía aproximadamente, para esa fecha, a la meta fijada por los organizadores en 1939. Uno de cada diez pacientes de sanatorio psiquiátrico debía ser «afectado», o sea de 65.000 a 70.000 personas en suma. Estas prácticas inclusive en específicos casos sobrevivieron a la Alemania Nazi, ya que ciertos médicos de ideario nazi prosiguieron matando niños aun durante la ocupación aliada.

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Los Límites de lo Humano

Y los entendidos en estadística estimaron inclusive el ahorro conseguido así en asuntos como albergues, vestidos y alimentos ¡hasta 1951! Sin agregar el personal médico considerado a disposición para otras labores, los sitios disponibles para enfermos potencialmente curables, los albergues convertidos en hospitales, etc.

Ya, a través de la Primera Guerra Mundial, la separación de la población en diferentes castas destinadas a ser mejor o peor abastecidas, de acuerdo a su «valor»,  había llevado a una subalimentación severa de los internos de los hospitales psiquiátricos. He allí el motivo del notable incremento de la cifra de su mortalidad.

Pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la escogencia de modo sistemático, mezclada con resoluciones estatales restrictivas, se transfiguró en el fundamento de la política social. Esto no fue afectado por la suspensión, en 1941, del programa de eutanasia: el exterminio de los enfermos se mantuvo, de modo descentralizado y con otras métodos.

El funcionariado local ya no desterraban a los sentenciados a las cámaras de gas de los centros de aniquilación: los asesinaban en diferentes hospitales y albergues usando inyecciones letales. Al unísono, el grupo de de los partícipes directos en el asesinato y el de las personas enteradas de ello se extendió de modo considerable. Los maestros en eutanasia, que antes recogían a los pacientes a ser ajusticiados, dirigieron su accionar hacia otras agrupaciones de víctimas.

Iniciando la primavera de 1941, eligieron prisioneros de los campos de exterminio, sobre todo discapacitados y judíos, para ser movilizados a la cámara de gas. Tiempo después, los criminales del Aktion T4 laboraron en los centros de exterminio de Belzec, Sobibor y Treblinka, cuyos dirigentes aprovecharon sus mejores prácticas en asuntos de utilización de las cámaras de gas para el aniquilamiento de los judíos.

Adicional a sus conocimientos prácticos y organizacionales, los «T4» traspasaron de la eutanasia a la «solución final» su experticia en la manipulación de los pareceres públicos. Tanto es así que para abril de 1941, la aprobación alrededor del asesinato de los enfermos se corroboró a favor: «En el 80% de los casos los familiares se mostraron de acuerdo, el 10% se quejó y el 10% mostró su indiferencia».

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Los reportes de los SS de la primavera de 1944 pueden interpretarse entonces como señales de una cautelosa mesura: tantean la ambiente de manera general, dan instrucciones sobre las probables motivos  de los rumores y asesoran a las autoridades en lo referente a su reacción. De cualquier manera, era menos pertinente el hecho de la manipulación de la opinión pública que de explorar los límites de lo realizable.  (Ver articulo: Reichsfuhrer-SS)

Memorial de Hadamar

Para noviembre de 1940, el Presidente de la provincia de Hessen-Nassau desocupa y alistó el centro de Hadamar para la agencia principal de eutanasia de Berlín. Fue la última institución y la número seis que efectuó asesinatos con gas, como componente del programa Aktion T4.

De enero a agosto de 1941, más de 10.000 seres entre hombres, mujeres y niños fueron aniquilados con monóxido de carbono, en cámaras de gas encubiertas como duchas, en la parte subterránea del edificio. Los cadáveres fueron calcinados en el crematorio. Para confirmar los decesos, la oficina de “cartas de consolación” (Roastbrief Abteilung) conducía un registro oficial en Hadamar que emitía certificados de defunción con distintos causales de muerte.

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Para agosto de 1941, los operativos de eutanasia fueron cancelados, y sus trabajadores, en la primavera de 1942, restablecieron la institución a su apariencia anterior, para que no quedara evidencia del anterior uso de la construcción. No obstante, al retornar los previos administradores de la institución de Hadamar, se mandaron instructivos desde las oficinas de la T4 de Berlín, instruyendo a que prosiguiera los ajusticiamientos.

Según las recuentos internos del Aktion T4, en Hadamar, en los ocho meses que transcurrieron de enero a septiembre de 1941, fallecieron en la cámara de gas de la institución 10.072 individuos. Solo están incluidos los recuentos de la primera etapa del Aktion T4, que fue clausurada por órdenes de Hitler en agosto de ese año.

A partir julio de 1942, Hadamar retornó a funcionar como un instituto mental “regular”, aunque prosiguieron los asesinatos enmascarados de enfermedades físicas. Se eludía el empleo de la cámara de gas y comenzaron  a usarse inyecciones letales aplicadas por los médicos de la institución. Iniciando abril de 1943 arribaron igualmente niños judíos “mixtos” (con uno de los padres de origen judío): de los 39 niños albergados, 34 fueron aniquilados con inyecciones letales.

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A fines de 1944, fueron ingresados cuantiosos trabajadores orientales (Ostarbeiter) aquejados de tuberculosis, que fueron igualmente asesinados con inyecciones: 274 masculinos, 173 femeninos y 21 niños por debajo de los 15 años (375 de la Unión Soviética y 63 de Polonia).

De manera total, de agosto de 1942 a marzo de 1945 fueron movilizadas a Hadamar 4.817 individuos a causa de sus enfermedades físicas o mentales, de ellos 4.422 murieron en ese lapso, la mayor parte por motivos no naturales.

A través del día, los galenos de la institución escogen a los más debilitados, enfermos y demás, que eran marcados para ser asesinados, mientras que a través de la noche, los vigilantes y enfermeras ejecutaban las órdenes, suministrando sobredosis de medicamentos.

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Para 1943, las víctimas de Hadamar comprendían a niños semi-judíos que se encontraban a cargo del Estado, trabajadores forzados con padecimientos como tuberculosis, enfermos mentales familiares de integrantes de las SS y soldados lesionados. A partir de 1942, los cadáveres fueron sepultados en fosas comunes en un camposanto de reciente construcción.

El viejo hospital mental de Hadamar fue una de los seis institutos destinados a ejecutar el Aktion T4 en el Reich. El Ministerio del Interior del Reich había formado la organización T4 para alcanzar los ideales “racial-higiénicos”, para el aniquilamiento de enfermos psicológicos, con limitaciones psíquicas o físicas, etc. Las tropas estadounidenses se apoderaron de Hadamar el 26 de marzo de 1945. La cantidad total de víctimas del instituto, hasta esa fecha, fue de 14.494 personas.  (Ver también: Tercer Reich)

La Eutanasia de 1939-1945

De 1939 a 1945, cerca de 300.000 individuos de Alemania, Austria, Francia, la Unión Soviética, y Checoslovaquia, fueron muertos gracias al proyecto de eutanasia nacionalsocialista. De modo general, incluía a todos aquellos que no concordaban con la imagen “saludable” y “aria” que se requería para ser de utilidad para ser parte de la “batalla por la existencia” que sustentaba el régimen.

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Tras su arribo al poder, los nazis llevaron a los servicios sociales y de salud su ideario racial-higiénico. La llamada “salud hereditaria” fue fomentada, al tanto que los individuos enfermos, discapacitados y estimados como “ajenos a la comunidad” fueron expuestos a discriminación.

Las personas que se albergaban en institutos mentales o de educación especial fueron apreciadas como un lastre económico y, en el lenguaje oficial, fueron tenidos como “inferiores”, “existencias inútiles”, etc.

Víctimas del Aktion T4

Siguiendo la “Ley para la Prevención de Enfermedades Hereditarias” de 1934, alrededor de 400.000 personas que padecían de algunas de estas enfermedades (inclusive niños en centros de asistencia, asociales, criminales y alcohólicos) fueron forzosamente esterilizados.

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Como parte del sistema desarrollado por el programa del Aktion T4, se mató de manera sistemática a los pacientes de los hospitales mentales y casas de albergue. La situación de emergencia originada por el comienzo de la guerra fue empleada como excusa para los ajusticiamientos que, a través del período de paz, se ejecutaron bajo un gran secretismo.

Las agencias de la T4 ingresaron a cualquier individuo que pudiese considerarse como “discapacitado” o “no curable”, y prepararon su exterminio masivo en institutos especializados, como Hadamar.

De 1940 y 1941, los números de víctimas de este procedimiento, en las distintas instituciones donde se conducían estas prácticas del Aktion T4, fueron las siguientes: Grafeneck-Württemberg, 9.839; Brandenburg a.d. Havel, 9.772; Bernburg a.d. Saale, 9.375; Hadamar bei Limburg, 10.072; Hartheim bei Linz, 18.269; Sonnenstein bei Pirna, 13.720.

Desde la reapertura del procedimiento de exterminios, en 1942, el contexto de las víctimas se hizo más amplio: no sólo personas con limitaciones mentales o físicas, sino igualmente individuos en condición de confusión luego de un ataque aéreo, soldados con traumas de guerra, asesinos mentales, etc.

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La Creación del Memorial

Para 1953, en el edificio central de lo que en aquella tiempo era el hospital mental de Hadamar, se estrenó la primera muestra sobre las víctimas de la eutanasia del programa Aktion T4. A partir de 1964, el camposanto fue transformado en un memorial, en el que un monumento rememora a los sacrificados.

En 1983, se formó un museo memorial para recordar a todas las víctimas de los asesinatos de eutanasia nazis en el hospital mental de Hadamar. Este memorial tiene incluido el camposanto, las estancias originales aun conservadas y una recientemente avanzada exhibición acerca del proyecto de eutanasia nazi. Igualmente tiene salas para efectuar seminarios y para la presentación de películas, así como una biblioteca de referencia.

En 1991 fue abierta una nueva exhibición acerca de los crímenes nazis relativos con la eutanasia. Después del año 2002 se inició el proyecto “catálogo de víctimas” (Oferlist), que procura aclarar el nombre de aquellos que fallecieron en la institución.

Aktion T4

Actualmente, el memorial de Hadamar está compuesto por el camposanto, algunos calabozos conservados y la exhibición organizada en 1991. Para el año 2001 se estrenó un centro de educación y un centro de congregación para jóvenes, en la misma edificación, que posibilitará brindar seminarios de varios días.

El memorial de Hadamar se encuentra bajo la supervisión y el mantenimiento de la gobierno del Estado de Hessen, y en sus registros se resguardan las actas de los pacientes del Hospital Mental de Hadamar.

Actividad Educativa

El memorial presenta explicaciones médicas y éticas en una amplia biblioteca, pero igualmente a través de distintos medios, con un registro de los acciones realizadas de 1933 a 1945, una base de datos sobre las víctimas de la eutanasia y una serie de periódicos con referencias a la misma temática.

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El memorial dispensa seminarios en diversos días, simposios, conferencias y actos culturales y conmemorativos. Igualmente facilita programas de instrucción de varios días para clases escolares. También ofrece programas de formación de un día para integrantes de distintos agrupaciones nacionales, instrucción para profesores en general, según las necesidades de estas áreas profesionales sobre este particular período histórico.

Todas estas rutinas favorecen una relevante contribución a la polémica sobre esta parte de la historia germana, y capacitar a los estudiantes para enfrentarla en el futuro. El memorial ofrece visitas dirigidas, labor educativa, acceso al archivo, colaboración con organismos internacionales e institutos educativos, colaboración con otros centros memoriales, relaciones públicas, exhibiciones, eventos culturales, etc.

Críticas al Aktion T4

El cardenal alemán Clemens August von Galen (1878-1946) fue crítico con el Aktion T4. De acuerdo a documentos difundidos después del fin de la guerra, el régimen nazi resolvió no liquidar al cardenal hasta ocurrir el triunfo final, para impedir que se transformara en un mártir de la oposición. Lo mismo sucedió con otros sacerdotes católicos, como Bernhard Lichtenberg; algunos de ellos fueron apresados por su actuación.

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