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Georges Clemenceau dio su propio enfoque tanto sobre el periodo de la guerra como sobre la posguerra en Grandeur and Misery of Victory (Londres ,1930). Fue una visión muy humilde pero también muy entretenida sobre la guerra de un joven pintor francés.

Georges Clemenceau

Biografía

Georges Clemenceau nace de la burguesía en la región de Vendée fue educado en el seno de la familia republicana, en el que su padre era un firme opositor a las monarquías de Carlos X y Luis Felipe I, y luego el emperador Napoleón III. Siguiendo la tradición que se mantenía en la familia,  así que cursó estudios de medicina en Nantes y en París donde participó en la creación de varias revistas. (ver articulo: Guerra del Rif)

Así como redactó numerosos artículos de oposición a Napoleón III. Desde el año 1865 a 1869 vivió en Estados Unidos, en donde fue profesor en el instituto de secundaria. En cuanto a su carrera política Georges Clemenceau comenzó nada mas a iniciarse la Tercera República.

Septiembre del año 1870, cuando fue nombrado Alcalde del  distrito (barrio de Montmartre) de la capital francesa, fue allí donde desarrolló una importante labor social. En las elecciones del mes de Febrero del año 1871 fue elegido diputado a la Asamblea Nacional por el departamento de Sena, esto en la filas de los republicanos radicales.

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Entre tanto la comuna de Paris intentó mediar pero sin obtener ningún resultado entre el gobierno de Adolphe Thiers y el gobierno de los comuneros, lo que llevará a dimitir tanto de sus funciones como diputado así como la de alcalde del distrito.

Después de un tiempo fue reelegido diputado por París en las elecciones generales que se dieron en el año de 1876,que se impone como jefe de oposición de la extrema izquierda en la que está luchando por la amnistía de los prisioneros de la comuna y abogando por la separación de la iglesia así como del Estado y en contra de la política colonial de Francia. (ver articulo: Alejandro Magno)

Su oposición a las intervenciones militares Francesas en el canal de Suez y en Tonkín, de la misma manera con su lucha por la supresión del senado lograron la caída de varios gobiernos, lo que le dio el famoso apodo de “el tigre”.

Después de un tiempo y al verse injustamente implicado en el Escándalo de Panamá se retiró de la escena política algunos años hasta que ocurrió el estallido del caso Dreyfus. Clemenceau era para entonces el redactor del periódico L´Aurore, y también fue el inventor del famoso titulo del articulo de Emile Zola, que se denomino J’accuse, así se distinguió como uno de los defensores del capitán Alfred Dreyfus.

En el año de 1902 Georges Clemenceau retoma su vida política, en el que fue elegido senador en aquel entonces por el departamento de Var. Como senador, siguió cumpliendo su papal  de militante a favor de la separación de poderes entre la iglesia y el estado, en la que apoyaba a la legislación anticlerical del primer ministro Emile Combes.

Después de la rotunda victoria del Partido Radical en las elecciones del año 1906,Clemenceau fue nombrado Ministro de Interior y en el mismo año pasó a ocupar la Jefatura del Gobierno tomando el cargo como presidente del consejo de ministros.

Tiempo después de la Catástrofe de Courrieres que ocurrió ese mismo año, ocurrieron numerosas protestas obreras auspiciadas por los socialistas, estas fueron reprimidas por Clemenceau utilizando para ellos la fuerza militar. Gobernando con mano de hierro, Georges Clemenceau reformó los cuerpos de policía, que gracias a la referencia que se tenia de el se apodaron “brigadas del tigre”.

El se describía a si mismo como como el primer policía de Francia; enfrentando a su entorno político, y hostilizado por los socialistas rompió sus relaciones con el líder socialista Jean Jaures y apoyó el establecimiento de la Entente Cordiale con Gran Bretaña; no obstante fue durante el interpelado por Theophile Delcassé en el año de 1909 respeto al estado de la marina de guerra francesa, por el cual admitió en ese mismo año para poder volver a su carrera periodística.

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Fundó el periódico regional Le journal du var y el periódico parisino L´homme libre ( el hombre libre).

La primera Guerra Mundial

Tras el estallido de la Gran Guerra de el año de 1914, Georges Clemenceau se dedica en la prensa a enfocar temas internacionales así como militares, y se forja con ellos una firme reputación de patriota y nacionalista. Detectar la postura pacifista de sus colegas socialistas frente a la guerra.

Fue duramente cuestionado por el gobierno liderado por René Viviani y sufre la censura del periódico L´homme libre en el mes de Septiembre del año de 1914,al cual mas tarde cambia el nombre por L´homme enchainé (el hombre encadenado). En el mes de Noviembre del año de 1917,el Presidente de la República Raymond Poincare llama a Clemenceau para ser de nuevo jefe de gobierno, acumulando los cargos de primer ministro “ presidente del consejo” y Ministro de Guerra. (ver articulo: Guerra de Bosnia)

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Mientras transcurría su mandato, Georges Clemenceau restauro la confianza del pueblo francés en las instituciones republicanas en la que se llevo a cabo una verdadera política de “salvación publica” para así lograr la plena movilización de la economía francesa con miras de sostener el esfuerzo bélico.

Clemenceau procuro activamente a los pacifistas y a la prensa que sugieren ideas terroristas esto sin llegar a recurrir a la censura, y sus frecuentes visitas a las tropas en el frente esto le dio una enorme popularidad. También pidió de forma publica el encarcelamiento del parlamentario Joseph Caillaux, quien sugirió que Francia inicie conversaciones de paz con el Imperio Alemán y que abandone su alianza con Gran Bretaña.

Esta propuesta Clemenceau la tacho como traición y terrorismo, insistiendo por lo contrario en su decisión de proseguir la guerra hasta el final, manteniendo la lucha contra Alemania hasta conseguir la rendición de esta. En paralelo Georges Clemenceau dejo la plena conducción de la guerra al estado mayor militar.

Este dirigido por el mariscal Ferdinand Foch, sin interferencia políticas, cuidando por su parte de así poder preservar con dureza un muy solido “frente interior”, lo cual genero a su favor un amplio apoyo entre las masas mas populares. La admiración y adhesión hacia Clemenceau fue tanta que se extendió inclusive entre las tropas del frente, situación que es bastante inusual sobretodo entre políticos de la Tercera República.

Georges Clemenceau posguerra

Clemenceau fue uno de los creadores y más destacados negociadores de la Conferencia de Paz de París en el año 1919. Durante la firma del tratado de Versalles formó parte de aquellos que reclamaban castigar severamente a Alemania mediante el pago elevadas reparaciones de guerra, la incorporación de Renania a la economía francesa, y la extinción por completo del Imperio Colonial Alemán.

Junto a varios planes otros planes para así debilitar decisiva mente al banco vencido; el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, junto al primer ministro británico, Lloyd George se oponían a esta clase de ideas y evitaron que los planes de Clemenceau se cumplieran en su totalidad.

Georges Clemenceau logro sin embargo que en los acuerdos de paz se aprobaran diversas clausulas que estaban destinadas a debilitar “definitivamente” a Alemania, pero aun así se mantuvo por el resto su vida el pensamiento de que la derrota Alemana había sido tratada de forma “demasiado benevolente” por Francia, por ellos varios historiadores contemporáneos le consideran en parte responsabilidad de los errores del tratado de Versalles.

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Pese a eso se opuso se opuso a la ocupación francesa del Ruhr al considerar que ello alejaba inútilmente a Francia de sus aliados británicos y estados unidenses.

Georges Clemenceau en Buenos aires.

Georges Clemenceau (1841-1929) embarcó en Génova, a bordo del Regina Elena, en el mes de Junio y llegó al puerto de Buenos aires el 17 de Julio del año 1910. A diario se mencionaba su visita como un evento destacado del año del Centenario.

Al llegar a la ciudad, proveniente de una familia y medico de profesión ya había ocupado cargos destacados  en la política francesa. Al ejercer su ultima responsabilidad, el vinculo con las tendencias socialistas se puso en duda y sus decisiones lo convirtieron en un personaje cuestionado.

Por lo hechos con las movilizaciones obreras y la reforma así como el endurecimiento del sistema del  política, varias de las figuras cercanas o afines a sus ideas políticas, como Jean Jaures rompieron las  relaciones que tenían con el. Ya que fue puesta en duda su reputación por estos hechos que ocurrieron  así como otros asuntos de política interna francesa, modo de este abandonó su cargo en el año de 1909 y  mas tarde se dedicó a dirigir dos periódicos.

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Los motivos que tuvo Clemenceau que aparecen en fuentes son varios aunque no se excluyen entre si. Por una parte se señala que un tanto hastiado de su vida en Francia, y contando con un gran espíritu curioso manifestó su voluntad de explorar América del Sur para así descubrir su “exotismo”.

También se dice que necesitaba ingresos extraordinarios para costear una propiedad que había adquirido en Bénouville, en el año de 1908. De esta manera al ver Anatole France había conseguido un estupendo y considerable visita a Buenos Aires, consideró la oferta de un empresario privado para así poder hacer una gira como conferencista.

Más allá de las jerarquías de sus motivaciones, Georges Clemenceau no represento formalmente a Francia en os festejos oficiales que se celebraron en el Centenario. Los delegados franceses que llegaron a Buenos Aires eran profesores y autoridades de universidades así mismo instituciones científicas francesas.

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La visita de Georges Clemenceau fue cubierta por todos los medios de prensa con interés, aunque en su estadía en el país no fue diferente al de otros visitantes. Se destacó la aparición de de una breve sección en El Diario publicada durante su estancia y titulada así “ La journée de M.Clemenceau “. Se multiplicó también la publicación de trozos de textos así como discursos de estadísticas, proliferan las caricaturas, así ganó un espacio la cobertura de las conferencias que dictó en el Teatro Odeon.

Como otras visitas de Georges Clemenceau contó con una etapa previa llenas de muchas expectativas. Varios periódicos y revistas se encargaron de presentar semblanza de su figura y se concentraron esfuerzos para poder entrevistarlo. Se esperaba saber que esperaba encontrar en Argentina.

En muchos perfiles se mostraba como un hombre maduro políticamente y se destacaba los hilos que habían formado su carácter. En particular el tramo de su biografía en Estados Unidos asumía sesgos heroicos, aprendió el idioma para sobrevivir, se convirtió en profesor de la literatura francesa en un colegio de Stanford, y se casó con una de sus alumnas y formó su familia.

De regreso a París y tras muchos acontecimientos de la guerra franco-prussian, su elección como alcalde de Montmartre y como diputado de la Asamblea Nacional en el año de 1871 coronaban una trayectoria de forma ascendente. También se mencionaba su participación en el affaire Dreyfus y la declinación parcial de su vida política había el año de 1909.

En la prensa quedaba estancada la idea de que, con sus 69 años, su carrera comenzaba a llegar a su ocaso. Pero de igual forma se trataba de un gran estadista francés que debía ser respetado. De hecho la nación proponía recibir a Clemenceau mostrando una serie de virtudes nacionales “al hombre de esfuerzo viril, al gran luchador, debemos un homenaje, en este año destinado a la celebración del más viril esfuerzo así como de los más grandes luchadores argentinos”.

Quizás por encontrarse en un momento de retiro parcial de su carrera política, o quizás por su propio temperamento, Georges Clemenceau apareció retratado como alguien retirado a su fuero íntimo. Pese a su propia trayectoria como hombre de prensa, su relación con los periodistas, además no era nada buena.

Su llegada a Buenos Aires

La invitación de Clemenceau no fue gestionada por autoridades nacionales, personalidades del circuito universitario ni figuras intelectuales de talla. Fue en cambio el empresario teatral Faustino Da Rosa, un famoso cantante lírico de origen portugués afincado en Argentina, quien lo incito a que realizara una “ tournée de ferences”.

Clemenceau, según comentó un entrevistador, tenia la intención de visitar Buenos Aires en el mes de Mayo del año 1910 y Da Rosa considero traerlo durante la primera mitad del año; pero fue finalmente, al ultimo le pareció más prudente tomar distancia de ese mayo que sería un mes muy agitado en la agenda celebradora.

En las guías programadas de los festeja oficiales del Centenario, de todas formas, se anunciaba ya la llegada de Georges Clemenceau. Se destacaba la participación de figuras como Gustavo Salvini (cantante lírico italiano), Maria Guerrero Díaz de Mendoza (actriz dramática española), Albert Brasseur ( comediante y cantante de ópera francés), entre otros.

Al pie de la página se lee en el mes de Julio dará seis conferencias en este teatro el ilustre estadista francés Mr. Georges Clemenceau. Las conferencias, en suma, aparecían, literalmente, compartiendo cartel como espectáculos teatrales.

En un mismo sentido, se anunciaba en los periódicos que ya podía adquirirse el abono a la administración del teatro para poder escucharlo. Quizás para Clemenceau resultaba ofensivo que lo vieran como una estrella, sin embargo , puede que para un empresario como Faustino Da Rosa el tour de conferencias tuviera el mismo peso que una puesta en ensena musical.

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Su nombre apareció vinculado con las contrataciones para conferenciar en el Odeón y en el Nacional de Anatole France, ramón del Valle Inclán, Enrico Ferri, Guillermo Ferrero, Vicente Blasco, y otras.

Años más tarde, por su parte, Da Rosa contrató a Leopoldo Lugones para dar sus famosas conferencias en el año 1913,de este modo, Clemenceau por la “espectacular” de su performance, puede que este empresario haya captado una demanda y un mercado de este tipo de evento teatralizado.

Se abren aquí muchas interrogantes que son difíciles de responder respecto de que personas engrosarían este público, las autoridades políticas, al menos en su primera estancia, no se mostraban interesadas en la visita. De hecho tampoco se preparó una comisión oficial de recepción.

Ante esta ausencia de interés que se mostró, un cronista se escandalizaba porque el gobierno nacional no estaba a la altura de “uno de los más ilustres hombres públicos de Europa (…) el gran hombre de gobierno de Francia, el estadista de alta talla, el hombre que en su país ha ocupado los más altos cargos públicos”. Ante la falta de interés gubernamental, una serie de farsas rodeo la llegada del visitante.

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Los principales anfitriones de Georges Clemenceau fueron miembros de la comunidad francesa así como interesados que lograron contrabalancear la descortesía oficial, la presencia de estas personas había generado la ilusión a Clemenceau de que llegaba a una “ciudad culta” que seguía con intereses el movimiento intelectual en el mundo.

El visitante recuerda haber sido recibido por la comunidad francesa así como periodista; sobre el primer grupo recuerda “ se cursan miles de preguntas, se cambian amistosas palabras que hasta toman la forma de una discusión, en el que se dedica un recuerdo a la patria”. Sus compatriotas francese se convirtieron en se quito permanente del famoso visitante, se cubrían prácticamente todos los almuerzos.

Con figuras como el director del Banco francés, el presidente de la cámara de comercio francesa y otros. Aunque Clemenceau estaba muy encantado, el malestar frente a los periodistas era evidente, la prensa compartía un diagnostico  la viva expectativa mantenida por los representantes de la prensa quedo, por así decirlo, un fraude pues Georges Clemenceau observaba en este punto una actitud inaceptable.

Dentro de las formas de gentiliza deferencia con que acoge los saludos, invariablemente ceñido a su estricta reserva de palabra. Según se reitera Clemenceau había declarado que hasta que no recogiera sus impresiones directas asi como personales, no expresaría su punto de vista.

Por otra parte había dejado claro desde Monte video, que no se expresaría en la prensa local sobre el affaire Rochette; un escándalo financiero de gran repercuten internacional declaro: “ yo hago política francesa en Francia,y nada mas. No será aquí donde cambie mis costumbre”.

Quizás le pareció molesto el asedio constante de la prensa, estos hechos parecían anunciar que Clemenceau no seria una persona accesible durante su visita. Entre el 17 del mes de Julio y el comienzo de la conferencia, visito esxcuelas, hospitales, establecimientos ganaderos, el Jockey club, el banco francés, los paseos de Recolecta y Palermo, el teatro Colon, la Penitenciaria de Palermo Zoológico y el Parque botánico.

Atendió entrevistas en el Palace Hotel, donde se alojo y estableció varias relaciones de la misma manera acepto y concurrió agasajos; ya instalado el senado lo invito a un banquete en su honor, en esos días además se acerco al anfiteatro de la facultad de filosofía y letras para escuchar a un profesor de la Universidad de Paris, Ernest Martinenche.

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Concurrió al teatro Odeon, donde daría sus propias conferencias, de la misma manera paso tiempo con el ministro argentino en Francia, Ernesto Bosch, Antonio Piñedo, Roman Le Breton, Carlos rodríguez Larreta, Juan Agustin Garcia entre otros,.

Conferencia que realizó en el Teatro Odeon

Georges Clemenceau contaba con 69 años de edad al llegar a Buenos Aires y se encontraba en una especie de hiato en su carrera publica. Pese a ello, en la ciudad se esperaba que sus conferencias asumiera un gran despliegue de erudición y experiencia. Ya que su trayectoria esta referida por los periódicos en términos de alta expectativa.

También se destaca su contribución a las detrás, con la participación constante en el periodismo, así como su rol en la discusión  inmediata y personal de todas las cuestiones de capital transcendencia debatidas en Francia desde el año 61 mas o menos hasta la fecha.

En los primeros días en su estadía en porteña, las notas que se publicaron resaltaban aun su pasado como luchador, literato, hombre de mundo y en si aun no se referían a su visita. De igual forma comenzaba a generarse un interés respecto de como resultaría, por ejemplo, se señalaba que el visitante improviso unas palabras que, dejaban presumir lo que serán sus conferencias, cuando se disponga a hablarle al mundo.

Esto respondiendo no a un sentimiento de afecto, sino expresando lo que piensa, lo que siente, lo que concibe, con el pasar de los días crecía la verdadera ansiedad por oír al eminente ciudadano e un escenario mas vasto y abierto al publico en general. Las crónicas en este sentido replicaban: acercándose el día en que iniciara el señor Georges Clemenceau, ante el auditorio de Buenos Aires.

La labor intelectual que se propone en desarrollar satisface las expectativas despertadas por su presencia entre nosotros, el ilustre huésped…

El 26 del mes de julio empezaron las tan esperadas conferencia, las columnas de los diarios daban cuenta, por un lado de las impresiones del propio disertante. Clemenceau declaro “ la tan favorable disposición que he logrado, de entrada, en mi auditorio es garantía del éxito que quiero perseguir con mi labor intelectual a i paso por Buenos Aires. Voy ahora a entrar de lleno en el tema propuesto y así desarrollar mis propias ideas”.

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Frases de Georges Clemenceau

“ Es preciso saber lo que se quiere; cuando se quiere, hay que tener el valor de decirlo, así y cuando se dice, es menester de tener el coraje de realizarlo”.

“ La diferencia entre un civil y un militar es que el primero siempre puede militarizarse, pero el segundo es rara la vez que puede civilizarse”.

“ Un traidor es un hombre que dejo su partido para poder inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandono su partido para inscribirse en el nuestro”.

“ Toda tolerancia llega a ser, a la larga, un derecho adquirido”.

“ Eso que llaman la verdad no es mas que la eliminación de errores”.

“ La vida del hombre es interesante para principiante si ha fracasado. Eso indica que trato de superarse”.

“ La guerra es un asunto demasiado grave para estar confiárselo a los militares”.

“ Gobernar dentro de un régimen democrático seria mucho mas fácil si no hubiera que ganar constantemente las elecciones”.

“ Cuando un político muere, muchas personas acuden a su entierro. Pero lo hacen para estar completamente seguros de que se encuentre de verdad bajo tierra”.

“ El poder: es la mas completa de las servidumbres”.

“ La vida es un espectáculo magnifico, pero tenemos muy malos asientos y no terminamos de entender lo que estamos presenciando”.

“ Siempre dicen la verdad aquellos que están de acuerdo con lo que nosotros creemos”.

“El hombre siente de tal modo la obsesión de la eternidad que no duda en aceptar la inmortalidad aun sea al precio del infierno”.

“ Manejar el asiento es mas difícil que manejar nuestras palabras”.

“Los echos son el principio, el medio, el fin; hace un daño que es irreparable descansar sobre grandes discursos”.

“Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraban imprescindible en la vida”.

“La belleza es en la mujer lo que el dinero es en el hombre: una fuerza”.

“ Manejar el silencio es mas difícil que manejar las palabras”.

“No hay propiamente edad de la vejez. Se es viejo cuando se comienza a actuar como un viejo”.

“Toda tolerancia llega a ser, a la larga, un  gran derecho adquirido “.

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