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Descubre todo sobre La Batalla de Salado

El sultán Abu l-Hasan, de la dinastía meriní que reinó en Marruecos entre los años 1331 y 1351, al suceder a su padre Abu Saíd Uthmán ‘Ali, la llegada de este poderoso sultán representó un nuevo giro en las políticas del reino de Fez. Con la finalidad de expulsar a los cristianos de la Península Ibérica, atacó por mar consiguiendo una gran victoria naval y capturando Gibraltar y Algeciras, en 1333, sin embargo en el año  1340  tropas aliadas de Alfonso XI de Castilla y Alfonso IV de Portugal lo enfrentarían en la Batalla de Salado.

Batalla de Salado

La Batalla de Salado

Los confines de las aguas del río Salado, actualmente provincia de Cádiz, España, fue el escenario de la batalla que se llevó a cabo el 30 de octubre del año 1340,  donde se enfrentaron las tropas de Abu-l-Hassán, Sultán de la dinastía de Marruecos,  apoyado por Yusuf I, soberano nazarí de Granada contra el ejército de Alfonso XI de Castilla y su suegro Alfonso IV de Portugal, con apoyo de las milicias concejiles de Écija, Carmona, Sevilla, Jerez, entre otras. Considerada como una de las batallas más significativas del último periodo de la Reconquista.

Batalla de Salado-1

Causas

 Durante su mandato los benimerines lograron su máxima expansión territorial,  conquistaron Ifriquiya  y Tremecén,  iniciaron una nueva intervención en Andalucía. Con un importante ejército que obtuvo como trascendental éxito la conquista de Gibraltar. Nuevamente Granada se sentía acosada por Castilla y una vez más no tuvo otra alternativa que pedir apoyo a los benimerines. (Ver artículo: Batalla de Villaviciosa).

Los acuerdos de paces que se formalizaron en el 1334,  representó un descanso para los benimerines y castellanos para preparar sus estrategias  para un mayor y decisivo enfrentamiento. Las intenciones de Abu l-Hasan eran bien conocida por los cristianos, debido a una carta que los sevillanos enviaron a Alfonso XI en el año 1333.  No se trataba como en ocasiones anteriores de lanzar revueltas por tierras de cristianos, ahora se venía con el claro propósito de conquista y permanencia definitiva. Por consiguiente la táctica militar debía cambiar radicalmente.

 Los contendientes representaban ideologías y creencias radicalmente opuestas.  Algunos  consideraron que se trataba de una guerra santa. La máxima autoridad cristiana el papa Benedicto XII había anunciado la bula Exultamus in te elevando la batalla a la categoría de cruzada contra el Islam.

Otros datos de la Batalla

Algunas estimaciones ajustadas a la realidad señalan que el ejército cristiano consiguió reunir a 22.000 soldados aproximadamente, por su parte las tropas musulmanas triplicaban esa cifra. Alfonso XI desplegó toda su estrategia militar y su enorme talento en el campo de batalla.

La batalla empezó hacia las diez de la mañana, la vanguardia castellana cruzó el río Salado y arremetió con bravura la delantera marroquí, que apenas pudo aguantar la fuerza de la caballería pesada.

La embestida castellana fue tan feroz que el ejército musulmán apenas pudo desplegar su táctica favorita, el tornafuye, manejada por los almohades con suerte desigual en las batallas de Alarcos (1195) y Las Navas de Tolosa (1212). La maniobra consistía en simular la huida con la idea de atraer al enemigo para desconcertarlo y a continuación revolverse y atacar a los ingenuos soldados con jabalinas y saetas.

Batalla de Salado-2

El ejército musulmán al sentirse derrotado  emprendió  la retirada. Cada soldado  musulmán huyó del campo de batalla como pudo,  algunos lo hicieron por el  mar, muriendo ahogados, otros por los cerros en busca de los campos de Algeciras. Durante la retirada fue capturado el príncipe Abu Umar, hijo del rey marroquí, años más tarde  fue liberado tras sufrir un ataque de esquizofrenia.

Consecuencias

Después del combate armado la victoria recayó sobre las tropas cristianas, las fuerzas combinadas de Castilla y Portugal vencieron definitivamente a los benimerines, último reino magrebí que trataría de invadir la península ibérica mediante la batalla.

 Las consecuencias, fueron enormes. No solo se ganó la plaza de Algeciras y Tarifa que se encontraban en manos musulmanas y  el control del paso del Estrecho de Gibraltar, sino que se contuvo por completo la invasión benimerín de la Península Ibérica.

Batalla de Salado-3

En el plano ideológico, con la toma de Tarifa, se dio el cierre del ciclo de la Reconquista. Tarifa fue el lugar por  donde ingresaron  los árabes y bereberes bajo el mando de Tariq en  el año 711.  En consecuencia se completaba la Reconquista y se cerraba el ciclo de reconstrucción del verdadero poder peninsular

Internacionalmente, la victoria de los cristianos  fue tomada con una gran emoción, ya que no habían pasado muchos años,  desde la pérdida de Tierra Santa y la ciudad de Acre, considerada ésta  como el último bastión cristiano en el Oriente del Mediterráneo. La victoria de Alfonso XI frente a los benimerines representó un nuevo impulso de las fuerzas cristianas frente a las musulmanas. Como muestra de gratitud los vencedores otorgaron al papa Benedicto XII un gran botín por haber decretado una Cruzada para que acudieran tropas en ayuda de las tropas castellanas y portuguesas.

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