≡ Menu




Descubre todo sobre La Batalla de Viena

En el siglo XVII, en plenas luchas por el dominio de Europa Oriental entre el Imperio otomano y sus contendientes se llevaron a cabo cinco guerras diferentes. En 1683, el Príncipe Miguel Apafi I al adoptarlas tropas del sultán, avanzó con sus fuerzas hacia Viena,  uniéndose con los ejércitos otomanos del Gran Visir Kara Mustafá, participando en el ataque de la ciudad. Descubriremos sobre a Batalla de Viena en este articulo.

La Batalla de Viena

La Batalla de Viena

La  Batalla  tuvo lugar en Viena los días 11 y 12 de septiembre del año 1683, tras dos meses de acoso por tropas del Imperio Otomano, se libró en la montaña de  Kahlenberg, actualmente Leopoldsberg en las afueras de Viena, entre las fuerzas combinadas del Imperio Romano Germánico y la  mancomunidad de Polonia-Lituania,  contra el Imperio otomano y sus vasallos europeos. La batalla ayudó a la hegemonía de los  Habsburgo en Europa Central y el Sacro Imperio Romano Germánico y el comienzo del declive del  Imperio otomano en Europa. (Ver Artículo: Batalla de Issos)

Según datos históricos, señalan que el 31 de marzo del año 1683, llegó una declaración a la corte imperial de Viena, en nombre de Mehmed IV, la cual fue enviada con Kara Mustafá.  Al día siguiente, las tropas musulmanas  comenzaron a marchar hacia Tracia. El ejército llegó a Belgrado iniciando el mes de mayo y luego avanzaron hacia la ciudad de Viena. Algunos consideran que aproximadamente 40 000 hombres tártaros de Crimea llegaron al este de Viena el 7 de julio, se estima que en números eran muchos más soldados que los de las tropas imperiales en el área.

Poco tiempo después, específicamente el 8 de julio del mismo año,  las tropas otomanas marchan desde Hungría a Viena, llegando el 13 de julio e iniciando su sitio, narra la historia que  durante el recorrido fueron arrasadas las regiones por las que pasó dicho ejército, que saqueó ciudades y aldeas, devastando iglesias y conventos, masacrando y esclavizando a las poblaciones cristianas.

 El emperador Leopoldo I, tras haber confiado el mando militar al conde Ernst Rüdiger von decidió dejar la ciudad y trasladarse a Linz para establecer desde allí la resistencia de los pueblos germánicos contra el grave peligro que se cernía sobre ellos.

La Batalla

Al amanecer del 12 de septiembre del año 1683, el distinguido Marcos de Aviano conjuntamente con el rey de Polonia, luego de oficiar la santa misa, en un acto solemne,  bendicen  al ejército en Kalhenberg, en las cercanías de Viena, estimando que unos  65.000 soldados de las tropas cristianas se enfrentarían en una batalla campal contra el numeroso ejército  otomano.

Al sonido de las campanas turcas, como ya había ocurrido en otras batallas anteriores, da inicio a la movilización de las tropas imperiales y todo su arsenal de guerra, mientras el emperador planifica estratégicamente negociaciones para convocar a todos los príncipes, católicos y protestantes, sin embargo aquella  iniciativa  fue impedida por Luis XIV y por Federico Guillermo de Brandenburgo , y solicita de inmediato, la intervención de las fuerzas polacas, invocando el supremo interés de la salvación de la Cristiandad.

El combate se extendió casi  todo el día y terminó con una terrible carga al arma blanca, guiada por Sobieski en persona, que pone en huida a los otomanos y otorga la victoria a las tropas cristianas, éste sufre solamente 2.000 pérdidas contra las más de 20.000 del contendiente.

El ejército otomano decide irse a la fuga en medio de un caos, abandonando todo el botín y la artillería y tras haber masacrado a centenares de prisioneros y esclavos cristianos. El rey Polaco envía al Papa las banderas capturadas que significaban la victoria, las cuales venían acompañadas  con una frase «Vine, vi y Dios venció». Desde aquellos acontecimientos y por disposición del Papa Inocencio XI, el 12 de septiembre se conmemora al Santísimo Nombre de María, en memoria y  agradecimiento por la victoria.

Consecuencias

La batalla fue corta en comparación con otros enfrentamientos, sin embargo fue muy dura y cruel, en su mayor parte, se desarrolló en el campamento otomano y en las murallas. Los otomanos, al no encontrarse en formación, no pudieron detener la carga de los aliados. El ataque de la caballería polaca  fue tan potente que después de 30 minutos de combate, la victoria ya estaba decantada. En poco tiempos las tropas turcas sufrieron unas 20 000 bajas, desertando una parte considerable de ellos. Viena no había caído en poder otomano.

La alianza  en 1684 es ratificada con el nombre de Liga Santa y se registra un pacto único entre alemanes y polacos, entre imperio y emperador, entre católicos y protestantes, alentada e impulsada por la diplomacia y por el espíritu de sacrificio de un gran Papa, encaminado a la consecución del objetivo de la liberación de Europa de los turcos.

Después de la victoria, ese mismo año se conforma una hermandad de fuerzas cristiana que abre las puertas a la planificación de la última gran cruzada.

Dejar Comentario