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Aprende todo sobre La Batalla de Kosovo

Después de la derrota  de los cruzados en Tierra Santa, el estado musulmán más poderoso de la época, el imperio otomano, dio inicio a la conquista de Constantinopla la avanzada hacia el norte, hasta el valle del río Danubio, con la intención de apoderarse de los Balcanes y de conquistar Viena. Para lograr estos objetivos, el sultán otomano Murad I, debía conquistar primero el reino independiente de Serbia, surgiendo la Batalla de Kosovo.

La Batalla de Kosovo

 La Batalla de Kosovo (1389)

Kosovo fue el escenario de muchas batallas entre el ejército serbio y otomano. Una de las batallas más importantes y reconocidas fue “La Batalla de Kosovo”,  combatida en 1389 en Gazimestan, un campo cercano a Pristina. Después de la derrota serbia, Kosovo permaneció siendo parte del dominio del despotado de Serbia, un estado señalado como vasallo del imperio otomano. Posterior a su caída en 1459, los turcos establecieron su mando directo sobre la provincia, constituyendo una forma militar feudal de gobierno como en el resto del imperio.

Las reyertas entre el poder central y la nobleza se hicieron cada vez más peligrosos, ante la creciente amenaza que los turcos otomanos  representaban para la región. Ya en septiembre de 1371, los otomanos vencieron a los señores más fuertes de Serbia en Macedonia en una gran batalla en el río Maritsa.

Esta victoria fue el triunfo de los ejércitos otomanos más importante antes de la conquista de Constantinopla en 1453, y les abrió el camino al resto de los Balcanes. En menos de dos, años después de la batalla en el río Maritza el emperador bizantino tuvo que acceder a una relación de vasallaje con Murad I, y la línea de defensa contra los turcos se movió hacia el noroeste hasta las regiones más centrales de Serbia.

El territorio de Kosovo ha sido ocupado por el pueblo serbio desde los tiempos de la Alta Edad Media. Hacia el siglo XIII, este territorio se convirtió en el corazón del principado de Rascia, el eje cultural y espiritual de la Iglesia Ortodoxa Serbia, que hospedaba en sus tierras el Patriarcado y decenas de monasterios.

En la primavera de 1389 Murad I puso en marcha a su ejército en dirección norte, desde Phiippoupolis  a Intiman, luego prosiguió  por Velbuzd (Kyustendi) y Kratovo.  El 14 de junio Murad arribaron las tropas a Pristina. Por su parte, el príncipe serbio Lazar Hrebeljanovic congregó rápidamente una alianza de serbios, bosnios, albanos y valacos en Nis. (Ver artículo: Batalla de Cutanda).

Actores

El ejército de Murad, incluidos sus mercenarios, sumaba probablemente  entre 30.000 y 40.000 hombres, con una caballería de al menos 8.000 jinetes. Se especula que los turcos estaban  mejor armados y equipados que los serbios. El ejército de Lazar contaba con menos hombres probablemente entre 12 y 13 mil soldados, la gran mayoría serbios, disponía de unos miles de hombres a caballo e iba al frente del grueso del contingente serbio. El resto marchaba a las órdenes de los nobles serbios Vuk Brankovic y Vlatko Vukovic.

Consecuencias

Esta batalla fue considerada como una victoria de las fuerzas otomanas. ​ Las consecuencias a causa de la derrota se vieron reflejadas al convertir a Serbia en un Estado vasallo cuyos nobles debían pagar tributo y proveer de soldados a los otomanos. ​ Algunos nobles serbios consintieron  casar a sus hijas con mandatarios turcos, incluida la hija del príncipe Lazar, que se casó con el propio Beyazid I. ​ A raíz de estos matrimonios, Stefan Lazarević, el hijo y heredero de Lazar, se convirtió en un fiel aliado de Beyazid, aportando fuerzas importantes para muchos de sus futuros enfrentamientos militares, como la batalla de Nicópolis, que fue considerada como la última cruzada de gran escala en la Edad Media.

El sultán Murad I,  murió durante, o al término de aquella batalla, aparentemente a manos del serbio Milos Obilic. Existen testimonios contradictorios al respecto. Según algunos, solicitó audiencia al sultán presentándose como un traidor y le hizo estrangular, mientras que otros señalan, que se hizo el muerto en el campo de batalla y cuando pasó el sultán lo atravesó con su espada.

 El historiador albanés Ismail Kadare mantiene su tesis que Murad fue víctima también de un complot de Beyazid, que acabaría convirtiéndose en el sultán Beyazid I. La tumba de Murad I permanece aún  en el paraje donde tuvo lugar la batalla.

La batalla de Kosovo es  considerada, como un símbolo mítico de su historia, que representa el patriotismo serbio, la resistencia contra la dominación extranjera y el deseo de  independencia. Sin embargo la batalla produjo una pausa en el avance turco debido a que Bayacid tuvo que volver  para ser coronado sultán, las pérdidas serbias en la batalla fueron catastróficas, y Serbia no fue capaz de recuperarse rápidamente.

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